miércoles, 6 de junio de 2018

El caso Vallecas

En el año 1992 sale a la luz un espectacular caso que tuvo como detonante una sesión OIJA y como protagonista una adolescente madrileña llamada Estefanía Gutierrez Lázaro. Esta tras realizar una sesión con dicha tabla y tras ocurrir un incidente durante la misma acaba falleciendo, en un principio, en extrañas circunstancias. Todo ello desencadena una serie de violentos fenómenos en su domicilio con actuación directa de la policía. Hoy, unos años después, repasamos aquel suceso y presento, en exclusiva, un perfil psicológico de la madre, Concepción Lázaro de la Iglesia, elaborado durante una de las investigaciones que allí se llevaron a cabo y que pueden dar pie al indicio de que ella pudo tener algo que ver con el fenómeno...
La calle Luis Marín de Vallecas bien podría ser una calle normal a ojos del viandante distraído, pero los que llevamos algunos años dentro de este "mundo misterioso" vemos que en ella hay un enclave, cuanto menos, interesante de enseñar a nuestros acompañantes. En el número 8 de dicha calle se encuentra un domicilio que en su día albergó según diferentes testigos y un parte policial una serie de violentos fenómenos de imposible explicación que, afortunadamente y según los testimonios de los nuevos inquilinos, han desaparecido por completo a día de hoy.
Sin lugar a dudas, el caso que se nos presenta tiene una característica que lo hace especialmente creíble, al menos en su esencia, puesto que policías, personas que nada tenían que ver y desde luego nada influenciados por el tema, fueron testigos de sucesos inexplicables tal y como recogieron en un pertinente parte de intervención.

Un año antes de su muerte, Estefanía de 16 años y tercera hija por mayoría de edad de seis hermanos del matrimonio formando por Máximo Gutierrez Palomares y Concepción Lázaro de la Iglesia se encontraba, junto a unos compañeros, haciendo una sesión de OUIJA en el Colegio Aragón cuando fueron sorprendidos por una profesora.
En ese momento, el vaso cayó y se rompió liberando -siempre según los testimonios- un extraño humo que Estefanía tuvo la mala suerte de "aspirar" sin darle demasiada importancia.
Durante los meses posteriores, y siempre según la madre, Estefanía comienza a tener extrañas convulsiones y visiones de personas alrededor de su cama que la llamaban continuamente. Las visitas a su médico e incluso al hospital no revelaban ningún tipo de enfermedad física ni psíquica.
Estefanía llegó a pedir a la madre que, si muriera, no se avisara a la familia paterna y que dentro del féretro se pusiera una fotografía de los padres.

El 14 de Julio de 1991 ingresa por última vez en el hospital Gregorio Marañón y nunca más volvería a salir. Los doctores encargados de su caso, el Dr. Pedro Cabezas y el Dr. Gregorio Arroyo sentenciaron que, sin duda, su muerte fue "súbita y muy sospechosa".
Un día antes de su muerte, el 13 de Julio, Estefanía, con una actitud casi nunca antes vista, se avalanzó de forma extremadamente violenta sobre su hermana Marianela, que logró esquivarla, yaciendo posteriormente inconsciente en el suelo y vertiendo espuma por la boca. Cuando Estefanía se recuperó, no recordaba absolutamente nada de lo que había ocurrido previamente. Prefirió olvidar el asunto y salir a pasear con su entonces novio Pablo G.
No obstante, cuando volvió a su casa aquella noches, volvió a tener una suerte de ataque cayendo de espaldas sobre su cama sin llegar a recuperar la consciencia, por lo que fallece a las 02:00 h. del 14 de Julio con un escueto parte médico que sentencia que la causa más inmediata es "Asfixia".
Tras unos meses de "relativa calma", en el hogar comienzan a sucederse, de menor a mayor intensidad, diferentes fenómenos paranormales, muchos de ellos clásicos y comunes en muchísimos casos: rotura de vasos, objetos que parecen moverse solos, sobras erráticas, apertura y cierre de puertas... Pero sin duda, el más impresionante, siempre según el testimonio de Concepción, la madre, es el que ocurre el día 1 se Noviembre de 1993 por la noche. De repente, y sin mediar intervención humana, la fotografía de Concepción situada en el salón comienza a arder sorprendentemente sin dañar los objetos de su alrededor.

Cerca del domicilio se encuentra la comisaría de Policía Nacional asignada a la zona que recibe, el 27 de Noviembre de 1992 durante la noche la llamada desesperada de la familia.
En esta ocasión es Máximo Gutierrez Palomares, el padre de Estefanía, quien ante los acuciantes fenómenos se ve desbordado viéndose obligado a solicitar la presencia policial. Al la casa acuden el inspector José Negri y 5 agentes más intrigados por lo que ocurría.
La familia al completo estaba esperando en el portal, cosa que intrigó aun más a los agentes que preguntaron que ocurría, obteniendo una respuesta la mar de interesante: Una sombra negra y alta estaba rondando la casa.
Uno de los episodios más espectaculares vistos por la totalidad de los policías allí presentes fue ver como las puertas de uno de los muebles en el comedor comenzaba a abrirse y cerrarse violentamente. Ante este fenómeno totalmente sin explicación, cuatro de los agentes deciden bajar al portal negándose a quedarse en el inmueble.
Ya algo más calmados, Máximo acompaña al inspector Negri a la habitación de Concepción para mostrarle la figura de Jesucristo arrancada y los arañazos que se habían producido en el poster que había colgado en la pared producido por "algo así como tres garras", según los testigos. De repente, en la terraza que daba acceso a la habitación de Estefanía, sonó un fuerte ruido que alertó a ambos testigos, que fueron a ver que podía ser, sin poder establecer la fuente del estruendo.
Fue en ese momento cuando la policía, en la mesa donde se encontraba el teléfono, pudo apreciar una especie de "babas marrones" de procedencia desconocida.
El inspector Negri afirma que, al entrar al baño, usado de trastero debido a que la familia afirmaba que era uno de los epicentros del fenómeno, sintió un frío como nunca antes había sentido. Aunque, como siempre, este tipo de sensaciones son, cuanto menos, sospechosas de subjetividad.

Finalmente, los fenómenos fueron perdiendo poco a poco intensidad hasta que desaparecieron. La familia vendió la casa y los nuevos inquilinos nada han presenciado, teniendo una vida totalmente normal.

Muchos grupos de investigación, o más bien experimentación, pasaron por la casa durante el tiempo en que los fenómenos estuvieron activos y posteriormente también. Pocos, por no decir casi ninguno, han conseguido obtener ningún dato relevante salvo uno de ellos, el llamado FEDINE, que llevó a cabo estudios parapsicológicos a miembros relevantes de la familia, como Concepción Lázaro.
Estudios serios y objetivos como el que llevó a cabo dicho grupo, hoy extinto, son de difícil acceso y prácticamente imposible de conseguir debido a que muchos grupos de la época ya no existen y sus miembros nada tienen que ver como lo que hoy se conoce como "mundillo del misterio".

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