miércoles, 15 de agosto de 2012

La leyenda de María Enganxa


Las mujeres de agua, aloges o hadas, encantadas, o ninfas de lagos son ​​seres de la mitología catalana, seres femeninos que habitan en los lugares de agua dulce: los estanques, torrentes y saltos de agua, las fuentes silvestres, los pozos y los manantiales, las grutas húmedas con goteras de piedra, donde hay corrientes de aguas y lagos de cristal subterráneos.

Toman forma de bellas doncellas, de ojos azules o verde esmeralda, de largas cabelleras doradas, tonos de cobre.
 Hay quien asegura de haber visto de aladas, como mariposas o libélulas. Van desnudas o con tules transparentes volátiles o atrapados en las bellas formas de su cuerpo o con túnicas muy blancas o de oro palidecido. Son semejantes a las mujeres humanas, pero su naturaleza es menos corpórea, más leve: pueden aparecer y desaparecer en un momento. Son jóvenes y no hay tiempo ni tara que las haga envejecer, sin embargo son mortales, aunque llegan a vivir más allá de mil años.

Son genios que favorecen los nacimientos y la fertilidad, que dan vida y regeneran constantemente la creación.
La relación de estas deidades acuosas con los humanos suele ser favorable, pero siempre turbadora: velan por los niños desde que acaban de nacer, los educan y enseñan a tener voluntad de héroe, pero a veces los roban, se los llevan, para adiestrarlos mejor a su manera. Tienen poderes para curar enfermedades, pero también para ahogar y para hacer perder.

Atraen irresistiblemente por amor, seducen hasta los límites de la locura, hasta el olvido de su propia personalidad, de la fidelidad y del cumplimiento de sus propios deberes. Se explica casos, en que han llegado a vivir durante años con un marido que sabía, o no, que era una mujer de agua, haciéndose pasar durante todo el tiempo como una mujer normal y corriente, con la condición de no hacer, algo que le señala de tabú. Si algún día, el hombre, se deshace del trato, o lo incumple por descuido, adiós, desaparecerá, y no la volverá a ver nunca en su vida.

Entre ellas se encuentra María enganxa (así es como se le conoce actualmente), unos dicen que es bruja, otros que es hada, pero lo que si es sabido es que según cuentan los abuelo, era una mujer muy déspota que disfrutaba haciendo mal a los demás. Agriaba la leche de las vacas, malograba las cosechas, y robaba los niños para iniciarlos en la brujería...
Según cuentan, esta malvada mujer vivía en Palma de Mallorca, aunque no se sabe muy bien donde, En aquella época "reinaba" la Inquisición la cual mandaba a quemar y torturar a todas aquellas personas acusadas de brujería.


Pues bien, cuenta la leyenda que una de esas personas era María enganxa, La cogieron prisionera pero al 2º día María escapó. Nadie supo como lo hizo, así que todo el pueblo salieron en su búsqueda con antorchas, Forcas, palos... Cuando la localizaron, María estaba de pie sobre un viejo pozo en mitad del campo con una pequeña oz en una de sus manos. Antes de que la cogieran, María levantó sus brazos al cielo y dijo:

"Juro que no me cogeréis con vida, juro que desde el infierno cogeré a vuestros hijos y los formaré en la brujería conmigo en el infierno, por los siglos de los siglos" 

Y sin pensarlo dos veces María se tiró al profundo y oscuro pozo. El pueblo no hizo caso a la "amenaza" de María y todos la dieron por muerta.

Pues cuenta la leyenda que a media noche cuando un niño pasea cerca de un pozo escucha una dulce melodía proveniente del pozo. Cuando el niño (bien sabida es la curiosidad de los infantes) se asomaba al pozo, María con la oz sale y lo arrastra hasta las profundidades del este sin que nadie vuelva a saber nada mas del niño.

¿¿Es solo una leyenda o tiene algo de realidad?? Si queréis comprobarlo acercaros a un pozo a media noche al escuchar una bella melodía proveniente de ninguna parte.

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