domingo, 17 de febrero de 2019

El enigma Intraterrestre y la teoría de la Tierra Hueca

Son numerosas las leyendas fundacionales de diversos pueblos repartidos por todo el mundo que aluden a la existencia de seres de enorme sabiduría procedentes del interior de la Tierra. Aparentemente sólo se trata de relatos legendarios, pero lo cierto es que algunos científicos defendieron la existencia de un mundo intraterrestre basándose en estudios objetivos y, por otro lado, fueron varios los aventureros y expedicionarios que relataron encuentros con los habitantes de esa civilización que habitaría bajo Tierra.
La arriesgada y polémica teoría de la Tierra hueca contradice los resultados obtenidos mediante modernas técnicas, que permiten medir las ondas sísmicas provocadas por las capas magmáticas en continuo movimiento. A mayor profundidad que las placas continentales existe un núcleo de hierro fundido que gira a toda velocidad, generando el campo magnético terrestre y evitando el colapso gravitatorio del planeta. Hasta aquí la teoría oficial, irrebatible según los geólogos ortodoxos. Sin embargo, a lo largo de la historia han existido abundantes voces disonantes: estudiosos y científicos que defendían la realidad de una gigantesca oquedad en el interior de nuestro planeta.
En las últimas décadas, investigaciones en torno a la Luna aportaron argumentos a los defensores de la Tierra hueca, pues los datos obtenidos de las vibraciones que registran los sensores de los láseres instalados en nuestro satélite, sugieren que cuando un meteorito impacta contra su superficie, ésta vibra como una campana durante varios minutos. Esto no encaja con la visión de una esfera formada por capas de material volcánico enfriado y solidificado tras el paso de millones de años. Tampoco explica algunas de las anomalías magnéticas que se han descubierto en torno a nuestro solitario vecino. ¿Acaso la Luna es hueca como una pelota de ping-pong? ¿Podría ocurrir lo mismo con la Tierra? ¿Están errados los cálculos que los científicos dan por buenos para rechazar la posibilidad del mundo intraterrestre?

ANTIGUOS MITOS

Relatos legendarios que se pierden en la noche de los tiempos aluden a la existencia de un mundo subterráneo en las profundidades de nuestro planeta. Una de las primeras referencias la encontramos en la fabulosa epopeya de Gilgamesh - escrita hace unos 4.500 años -, concretamente en la duodécima tablilla que conforma el relato, hallada en la ciudad de Ninive, capital del imperio neo-asirio y la ciudad más grande del mundo 2.500 años atrás. Tanto en ésta como en la tablilla que relata el descenso de la diosa Ishtar al Inframundo, hacen su aparición fascinantes criaturas relacionadas con un imperio que se había desarrollado bajo la corteza terrestre.
Ese mismo Inframundo se menciona en la mitología de la antigua Grecia, donde el dios Hades se muestra como señor de una tierra más allá de los límites exteriores del mar, un mundo interior repleto de cavernas, similar al Svartálfaheim de las tradiciones nórdicas y a la ciudad perdida de Shambala, según la creencia de los monjes tibetanos. En la tradición andina también encontramos la historia de una montaña, dentro de la cual existía un jardín subterráneo cuyo emplazamiento pocos conocían. En la mitología céltica es muy conocida la leyenda de Cruachan, también conocida como la de la "puerta del infierno", un emplazamiento relacionado con extrañas criaturas que son capaces de emerger hasta la superficie de la tierra.
Continuando nuestro periplo legendario, "alcanzamos" ahora un relato hindú, según el cual los ancestros de los Angamei Naga emergieron de una tierra subterránea. Del mismo modo, en Papúa Nueva Guinea nos encontramos la leyenda ancestral de los pueblos de las Islas Trobriand, cuyos primeros moradores habían salido a la superficie tras abandonar una cueva sagrada llamada Obukula, parecida a otra situada a unos 7 kilómetros al sur de Ojinaga (México), de la cual también emergieron criaturas de horrible aspecto según el folclore de este país americano.
Los ancianos del pueblo mandan, en el río Misisipi-Misuri, también cuentan una historia muy parecida, ocurrida cerca de Cedar Creek, en la reserva india de San Carlos. Los iroqueses, los hopi y los herederos de los territorios del Gran Cañón del Colorado también conservan mitos alusivos a la existencia de entradas hacia el Inframundo.
En Brasil, en los relatos tradicionales de los pueblos que se asientan a lo largo del río Parima, e incluso en las leyendas fundacionales de la ciudad de Cuzco, existen abundantes menciones a seres intraterrestres que habrían conseguido llegar a la superficie, relacionándose con los seres humanos. En resumen, historias más que similares que se repiten a lo largo de diferentes espacios geográficos y temporales. Como cualquier relato legendario, éstas también poseen un poso de verdad, aunque quizá parezca muy atrevido apuntar a la existencia de un mundo intraterrestre basándonos sólo en leyendas. O no...

TEORÍAS CIENTÍFICAS

Dejemos ahora atrás estas bellas historias y centrémonos en el mundo de la ciencia. No caben dudas respecto a lo poco que conocemos sobre el interior de nuestro planeta. Apenas se ha perforado en el famoso Pozo de Kola, en Siberia (Rusia), un 0,1% del diámetro terrestre, es decir 12.262 metros. De todos modos, los estudios sobre la deriva de los continentes y los análisis de los sismos que se producen cada día en todo el planeta, han permitido determinar un plano seccional de la Tierra, en donde no hay espacio para intraterrestres. Se conoce que el polo magnético y el polo geográfico no comparten el mismo espacio y, de hecho, van cambiando con el paso del tiempo. Curiosamente, este argumento fue el esgrimido en el año 1962 por el científico y astrónomo Edmund Halley, descubridor del cometa del mismo nombre, para defender que la Tierra no podía ser otra cosa que una esfera hueca, similar a una muñeca rusa con unas esferas dentro de otras.
En un artículo publicado en Philosophical Transactions, de la Royal Society de Londres, el astrónomo propuso la idea de que la Tierra estaba formada por una cubierta hueca con dos capas cancéntricas alrededor de un núcleo interno. Según Halley, esas esferas rotarían a diferentes velocidades, lo que explicaría las anomalías magnéticas presentes en los polos, incluyendo además la posibilidad de que existieran dos entradas polares al Norte y al Sur del planeta, desde donde amanarían posibles gases de ese mundo interior, que serían los causantes de algunas auroras boreales. Este modelo sería complementario con las auroras causadas por las eyecciones de masa coronal del Sol al entrar en contacto con la magnetosfera.
Un modelo arriesgado el de Halley, pero que está basado en datos recopilados por el autor de la Teoría de la Gravedad Universal, Sir Isaac Newton, en su obra Principia (1697), en la cual exponía la relación entre la densidad de la Tierra y la Luna. Newton expuso en su teoría que cualquier planeta tiende a agruparse gravitacionalmente, conformando cuerpos esféricos y compactos para lograr un equilibrio hidrostático con una energía potencial gravitatoria reducida al mínimo. Esto quiere decir que en un imaginario planeta hueco, la fuerza gravitatoria total sería nula y, por tanto, sus supuestos habitantes flotarían en gravedad cero a menos que se agarraran al terreno de alguna manera. Malas condiciones para la vida intraterrenal, podríamos pensar... A no ser que un fluido existente entre esas esferas generara su propio campo gravitatorio.

UN ENORME SOL INTERNO

El prestigioso matemático Leonhard Euler propuso en su obra Más allá de las tierras un modelo de esferas concéntricas en donde un sol interior de 997,79 kilómetros proporcionaría luz a una supuesta civilización interior altamente avanzada. En su libro Elementos de la Filosofía Natural (1829), el científico Sir John Leslie expandió la idea de Euler, sugiriendo dos soles centrales en rotación a los que llamó Plutón y Proserpina. La controversia estaba servida, porque en aquellos momentos todavía se debatía sobre los descubrimientos de varios expedicionarios que afirmaban haber encontrado las pruebas definitivas que corroborarían la existencia de esa tierra hueca.
En 1781, el explorador de origen francés Jean Antoine Leclerc de Milfort lideró una expedición formada por cientos de indios del pueblo Creek, aventurándose por una serie de cavernas situadas muy cerca de la desembocadura del rio Rojo, uno de los principales afluentes del Misisipi. Leclerc conocía las leyendas según las cuales los ancestros de los habitantes de ese territorio habñian surgido de unas cuevas en un pasado remoto. Al explorar todo el complejo, Milfort se maravilló al encontrarse con una estructura subterránea similar a las que jalonan la Capadocia (Turquía), la cual tenía capacidad para albergar a unas 20.000 familias. ¿Tendrían esas oquedades conexión con ese supuesto mundo interior o simplemente se habían construido con al intención de protegerse contra una amenaza existente en la superficie?

EXPEDICIONES Y DESCUBRIMIENTOS

Prácticamente en las mismas fechas que Milfort organizaba aquel mítico viaje, en Nueva Jersey nacía John Cleves Symmes, que llegaría a oficial de la Marina de EE UU y que revolucionó el mundo científico de aquel entonces al afirmar que el centro del planeta estaba ocupado por una especie de concha que medía 1.250 kilómetros de espesor a la que se podía acceder a través de unas aberturas en los polos. En el modelo de Cleves Symmes, la Tierra estaba formada por 4 esferas habitadas y separadas por un fluido elástico que sería el responsable tanto de la gravedad como de la deriva de los continentes.
Symmes falleció en Mayo de 1829, pero uno de sus seguidores, James McBride, un millonario de Miami, retomó sus estudios y llegó a realizar una petición oficial al Congreso de EE UU para que el Gobiernos investigase si verdaderamente la Tierra esta hueca. En la votación el no ganó por poco, e incluso el propio presidente Martin Van Buren tuvo que mediar en el asunto.
McBride no lo consiguió, pero décadas después el investigador William Reed, en su libro El fantasma de los polos, volvía a sacar el tema a la palestra, formulando la hipótesis de la existencia de unas supuestas entradas en el Polo Norte y en el Sur, que darían paso a amplios continentes, océanos, montañas y ríos donde la vida vegetal y animal serían una realidad. El científico Marshall B. Gardner habría llegado a las mismas conclusiones que Reed 6 años después, tal como publicó en su obra ¿Se descubrieron realmente los polos?, en la cual aborda la misma hipótesis con datos similares. Lo curioso es que Gardner no conocía los datos que manejaba Reed.

TIERRAS PERDIDAS AL NORTE DEL PLANETA

Otro autor que hizo soñar a muchos en la realidad de un mundo intraterreno fue Willis George Emerson, quien en su libro El Dios Humeante (1908) narra la aventura que vivieron Olaf Jansen y su hijo, quienes navegando en un pequeño bote de pesca intentaron encontrar la "tierra que va más allá del Viento del Norte", tal como se describía a un ignoto territorio en las antiguas leyendas escandinavas.
Una tormenta de viento los habría llevado directamente a una de esas supuestas aberturas polares, en donde habrían podido contemplar el interior de la Tierra hueca. Según Jansen, allí permanecieron 6 años y, durante ese tiempo, fueron testigos de un mundo de proporciones colosales en el que vivían intraterrestres de gran tamaño y una fauna y flora exuberante. El padre murió en el viaje de vuelta, pero el hijo, que logró sobrevivir, acabó emigrando a EE UU, donde conoció a Willis George Emerson, a quien contó la historia y entregó documentación gráfica que avalaría su controvertida y apasionante experiencia. También el escritor Vilhjalmur Stefansson narra en su libro Misterios sin resolver en el Ártico, que el 12 de Agosto de 1937 un avión de pasajeros de 4 motores que despegó desde Moscú con destino a Fairbanks, en Alaska, con una tripulación de 6 experimentados pilotos, se perdió al encontrarse con unas condiciones climatológicas adversas tras cruzar el Polo Norte. En las comunicaciones, antes de perderse toda pista de la aeronave, los pilotos expusieron que habñian logrado aterrizar en un territorio desconocido.

LA INCREÍBLE AVENTURA DEL ALMIRANTE BYRD

Eso sí, para controversia la expedición comandada por el almirante Richard Evelyn Byrd, que obtuvo múltiples condecoraciones del Ejército estadounidense y se hizo muy popular por sus audaces vuelos sobre la Antártida, que permitieron conocer mejor la configuración geográfica del continente helado. Byrd no era hombre de medias tintas: registraba minuciosamente todos y cada uno de sus movimientos, siempre acataba las órdenes y tenía fama de exponer los hechos de forma objetiva, sin espacio para las fantasías ni la literatura.
El 19 de Febrero de 1947, cuando sobrevolaba una inmensa llanura del Polo Sur, observó desde su avioneta unas extrañas extensiones de hielo y nieve que nunca había visto antes.
Tenían coloraciones amarillas con dibujos lineales. Tras esta primera visión, decidió alterar su ruta para hacer un mejor examen de estas configuraciones. Durante el nuevo trayecto, la aguja giroscópica de su brújula magnética comenzó a oscilar y a girar a toda velocidad, de modo que no tuvo más remedio que orientarse teniendo en cuenta la posición del Sol. A pesar de todo, el piloto y aventurero decidió continuar con sus planes.
Transcurridos 29 minutos de ese primer avistamiento de los montículos coloreados, Byrd observó algo imposible: una cadena de montañas, un pequeño valle y un río que transcurría hasta la parte central del sorprendente entramado geológico; paisaje que nunca había contemplado anteriormente. Ante sus ojos se presentaba una vegetación exuberante en pleno Polo Sur. Byrd siguió sobrevolando ese paraíso en medio de los hielos, registrando todos los detalles en su diario de navegación: a la izquierda, grandes bosques en las laderas de las montañas, y a la derecha, un extraño tipo de animal que le recordaba a un mamut, moviéndose entre la espesa vegetación, y todo ello bañado por una luz crepuscular cuyo origen desconocía, porque había perdido la referencia del astro rey. Mientras tanto, su brújula seguía girando a una increíble velocidad y la temperatura exterior era de unos 25 grados bajo cero. A lo lejos incluso divisó lo que semejaba una ciudad. Una experiencia imposible que Byrd sólo habría confesado a sus más allegados.
Según algunas fuentes, habría sido obligado a guardar silencio por las autoridades militares sobre lo que ocurrió a continuación, pues Byrd habría narrado a ciertas personas que aterrizó en ese extraño territorio y allí mantuvo una conversación con seres que se identificaron como intraterrestres, quienes le advirtieron sobre los peligros que conllevan las armas nucleares.

IMÁGENES DE LA NASA

Al parecer, Byrd comunicó lo ocurrido al Pentágono, cuyos mandos acabarían informando de ello al presidente Harry S. Truman, quien habría ordenado clasificar el informe de la declaración completa del almirante como Alto Secreto. Sin embargo, Byrd, a pesar de acatar las órdenes, habría hecho veladas referencias a su aventura en entrevistas concedidas a varios periodistas. Si estas entradas en los polos a un mundo intraterrestre existieran realmente, ¿cómo es que no han sido fotografiadas por los numerosos satélites que registran todos y cada uno de los recovecos del planeta? Ray Palmer, uno de los primeros investigadores y reporteros especializados en el fenómeno OVNI de EE UU y director de la mítica revista Flying Saucers, publicó en los meses de Junio y Julio de 1970 unas fotografías que a día de hoy siguen creando controversia. Habían sido tomadas el 23 de Noviembre de 1968 por el satélite ESSA-7 de la NASA, mientras sobrevolaba el Polo Norte. En las imágenes destacaba un "punto ciego" muy amplio. La capa de hielo se perdía en una hondonada similar a una inmensa entrada, la misma que aparecía en otra toma de la misma zona, obtenida en diferentes condiciones el 6 de Enero de 1967 por el satélite ESSA-3.

JÚPITER Y SATURNO

La NASA argumentó que la instantánea era una composición de imágenes en diferentes momentos del día en el hemisferio norte, pero la opinión pública comenzó a desconfiar de las explicaciones oficiales. Los detractores de la anomalía fotográfica exponían que, de ser cierta la teoría del sol central, debería haberse visto un disco anular en la negra oquedad de la toma. Los defensores apuntaron que la corteza estaba demasiado lejos como para poder apreciarlos. A esto habría que sumarle la circunstancia de que la NASA se habría encargado de censurar la fotografía para no tener que ofrecer explicaciones sobre el tema.
Sea como fuere, lo cuero es que esto mismo ocurre en algunas de las imágenes tomadas de los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno. La sonda espacial Cassini ha revelado detalles de posibles entradas polares, similares a las que se habrían fotografiado en la Tierra. Por ejemplo, en la toma con número de serie PIA07784, correspondiente al gran planeta de la mancha roja, se observa una censura similar a la encontrada en las fotos obtenidas en los años 60 y 70 por los satélites ESSA-3 y ESSA-7. La diferencia es que en las tomas de Júpiter si son visibles los rayos de luz de ese supuesto sol central.
Como en muchos otros asuntos, el enigma de la Tierra hueca continúa entusiasmando a muchos aficionados al mundo del misterio, y siempre genera controversia entre defensores y negadores. Ahora bien, no hay duda de que desconocemos prácticamente todo sobre los misterios que ocultan las profundidades de nuestro planeta. Con toda seguridad, en un futuro, investigaciones científicas sobre este asunto aportarán grandes sorpresas...

sábado, 16 de febrero de 2019

Las niñas de Garabandal

Las protagonistas de nuestra historia son 4 niñas: Conchita González, Jacinta González, Mari Loli Mazón y Mari Cruz González, todas ellas nacidas en San Sebastián de Garabandal. A pesar de la coincidencia de apellidos, las niñas no son familia entre sí. En el momento de comenzar con las apariciones, Conchita, Jacinta y Mari Loli tenían 12 años, mientras que Mari Cruz tenía solo 11. Hasta el 18 de Junio de 1961 en que comienzan nuestros fenómenos, no se habían distinguido en nada de los demás niños del pueblo. Como todos, asistían a la escuela cada mañana, con su maestra Doña Serafina. Como todos en este pueblo agrícola y ganadero, cuando salían del colegio, también ellas ayudaban a sus padres en el trabajo del campo, cuidaban las ovejas, recogían hierba para las vacas o leña para las cocinas. Y, como todos, iban a misa y al catecismo con su párroco, Don Valentín, y le recitaban poesías a la Virgen en el mes de Mayo... Son niñas normales: simpáticas, juguetonas, muy trabajadoras, de costumbres sanas. Son niñas muy niñas, de mirada limpia e inocente. En esos momentos, a Garabandal no llegaba ni el teléfono ni la televisión, y la carretera no era más que un empinado camino de tierra pisada.
Pronto, al lado de las niñas en éxtasis, se vieron aparecer a sacerdotes y médicos decididos a probar la verdad o falsedad de las apariciones. Uno y otros pudieron verificar que eran niñas perfectamente sanas y equilibradas, sin ansias de espectacularidad.
Los eclesiásticos realizaron sus indagaciones a nivel teológico y doctrinal, y examinaron la vida de las niñas. Comprobaron que, en todo el tiempo que duraron las apariciones, las niñas no desatendieron sus obligaciones ni en la escuela, ni en casa. Y eso a pesar de que la aparición las hubiera mantenido en vela hasta altas horas de la madrugada, sufriendo muchas veces las inclemencias del tiempo: la lluvia, el frío o la nieve. La misma Virgen les repetía a menudo que fueran obedientes a sus padres. También las animaba a hacer sacrificios, en concreto por los sacerdotes, para que fueran santos, y por los que dudaban, para que fueran fieles a su vocación. Les enseñó a tener horror al pecado, ayudándolas a formar su conciencia, respondiendo a las mil preguntas que le hacían las niñas. Las niñas afirmaron que después de ver a la Virgen tenían más ganas de amar a Jesús y a María, y de hablar a todos del Señor y de su Madre Santísima. Llamaba la atención ese trato sencillo y confiado que las niñas tenían con su Madre del Cielo que, en ocasiones, hasta jugó con ellas y que, con frecuencia, las despedía con un beso.
Los médicos, por su parte, realizaron normalmente sus investigaciones a título personal. Con asombro, comprobaron los extraños fenómenos físicos que acompañaban a los éxtasis. Durante estos, la insensibilidad al dolor era total, aun cuando se les pinchase con agujas o incluso se les quemase con cigarrillos. Sus cuerpos adquirían un peso extraordinario que hacía imposible levantarlas u obligarlas a hacer el más mínimo movimiento de sus miembros. Sus ojos abiertos contemplando la aparición no reaccionaban ante la luz de focos potentes y de flashes fotográficos. Corrían hacia el lugar de su visión llegando antes que nadie, incluso de jóvenes fuertes y entrenados, y llegaban sin señales del esfuerzo físico realizado, mientras que los demás lo hacían ahogados y sudorosos. Caían de rodillas estrepitosamente sobres las rocas sin hacerse ningún daño. Caminaban en éxtasis hacia adelante y hacia detrás por las callejuelas mal empedradas de la aldea o incluso campo a través, con la cabeza totalmente alzada, sus ojos fijos en lo alto todo el tiempo y, sin ver por dónde iban, sin caer ni tropezar. Devolvían a sus dueños, la mayor parte de ellos desconocidos, sin jamás equivocarse los centenares de objetos que en cada aparición besaba la Virgen. Se dieron casos de curaciones de índole físico y más aún de tipo espiritual, y conversaciones notables. En Garabandal, la Virgen parece especializada en sanar corazones y las almas.
Mucho de ha hablado acerca de las "negaciones" de las niñas. Es curioso, pero la Virgen se lo habñia avisado mucho tiempo antes de que ocurriría, y ellas no se lo podían creer. "¿Cómo vamos a negar si te estamos viendo?", decían confiadas. Poco sabían ellas de las oscuridades interiores a través de las que el Señor purifica a las almas y consolida sus obras. Quizás tampoco supieron medir sus fuerzas, la de 4 pobres niñas de aldea, frente a la abrumadora presión de tantas personas a las que respetaban y querían obedecer. Expertos teólogos que han estudiado los fenómenos de Garabandal afirman que más que de negaciones habría que hablar de "vacilaciones momentáneas" y, por otra parte, perfectamente comprensibles dada la situación en la que se encontraban. Lo que es claro es que, frente a los hechos concretos débiles vacilaciones, no pueden usarse como argumento para juzgar los fenómenos.
A media que fueron creciendo, las 4 niñas fueron abandonando el pueblo natal. Las 4 se casaron y fueron madres. De ellas, Mari Loli falleció el 20 de Abril de 2009, a los 59 años de edad, a consecuencia de un "lupus eritematoso" en el aparato respiratorio. Quizás a muchos les sorprendió que las pequeñas videntes no se consagraran a Dios como religiosas pero, ¿no estamos todos llamados a la santidad en el estado en el que Dios nos llame?

miércoles, 6 de febrero de 2019

Mª Teresa Noblet: La monja poseída

Mª Teresa Noblet (1889 - 1930) fue una mujer que dedicó su vida a la devoción por Dios. Cuando un novio le pidió matrimonio, lo dejó al ver que no deseaba la vida que él le ofrecía, así que se hizo misionera y viajó a Nueva Guinea, donde realizó sus obras. El encargado de escribir la biografía de Teresa fue el Padre Pineau y por él ahora os puedo contar lo sucedido.
Todo esto empezó a los 7 años, cuando Mª Teresa sanó, sin que nadie supiera el como lo hizo, de una peritonitis aguda. Después, a los 13, unos dolores raquídeos (pertenecientes a la columna vertebral) se evaporaron, así como una serie de trastornos nerviosos, y con ello, el doctor que la atendía, llamado Chipaut, le diagnosticó el "Mal de Pott".
En el año 1908, en el mes de Febrero, la Diócesis de Reims achacó estas curaciones tan milagrosas a la Virgen de Lourdes. Aun así, a los 21, 24 y 34 años, volvió a enfermar de gravedad y a curarse igual. Estas enfermedades, la ponían al borde de la muerte, pero siempre se recuperaba milagrosamente.
Fueron tantas enfermedades por las que pasó que acabó culpando a Satanás de todas ellas, pues también decía que la maltrataba de muchas formas que enumeraré ahora.

  • Al llegar a la isla, Satanás la dejó muda durante 2 días seguidos.
  • Otro día, utilizó las trenzas de la mujer como una cuerda y la ató a los barrotes de su cama.
  • Adoptaba la apariencia de personas que eran o fueron importantes para ella y trataba de que cometiese algún pecado.
  • Algo que sucedía regularmente era que le pisaba el cuello y la flagelaba, o sea, que la golpeaba repetidamente con diferentes objetos, como cuerdas o látigos.
  • Otra vez que estaba descansando en un sofá, la agarró y la tiró con violencia sobre su cama mientras le gritaba "¡Ah!, ¡Así es como me obedeces!", y luego la llevó hasta el infierno y así torturaría con imágenes de las bestias y condenados que allí habían.
  • Una de esas veces en las que Satanás se hizo pasar por el exprometido, según el escritor de la biografía, cuando un cura llegó al lugar supuesto del encuentro vio una columna de humo amarillo que ascendía hasta el techo, y ahí, le explicó todo lo que pasaba.
  • Un día, se hartó de que la rechazase todo el tiempo y la amenazó con raptarla.
  • Otro, le mostró a una persona muy querida para ella, mientras participaba en un "evento" en el que decía burlas y blasfemias cuando Teresa hacía los votos religiosos.
  • Parece ser que el Diablo no tenía suficiente con todo esto, y también la maltrataba transformándose en gorila, mono, perros y caballo.

miércoles, 23 de enero de 2019

El Humanoide de Punta Carnero

Una de las zonas más activas en la provincia de Cádiz, en materia OVNI, es Algeciras donde los NO identificados han dejado buenas muestras de su presencia con el alto grado de extrañeza que implica. Hoy conoceremos un caso muy importante que se dio en Punta Carnero.

Sucedió en 1966 y su protagonista sería un médico conocido, el doctor Rivera, que tenía su consulta profesional en Algeciras. Aquel caluroso día "algo" le impulsó, le obligó, a dejar la consulta y salir en su moto para hacer unas fotografías pues era un gran aficionado a ella.
Con la inquietud en el cuerpo por aquel extraño impulso conducía en dirección a Punta Carnero, eran las 16:00 h, hacía mucha calor, un silencio extraño reinaba en el lugar y se dejó llevar, conducía su moto sin rumbo fijo hasta llegar a una zona determinada, un punto en el bosque, siguiendo aquella polvorienta carretera, donde se iba a encontrar con lo imposible.
En una zona determinada aparcó la moto, en mitad de aquel sitio siente que hay "algo" en torno a él, estaba en alerta, sentía "algo", pensaba que algo podía pasar pero, a la vez, es consciente que no hay nadie, que está solo pero le extraña que es ese impulso que lo ha llevado hasta allí.
El doctor Rivera tomó nuevamente su moto y avanza unos cientos de metros, pero siente que algo lo está vigilando, él se va girando poco a poco, cada tramo en el trayecto, llega un momento en el que detiene la moto intranquilo por la situación; en ese momento puede ver una figura imposible, era como una especie de sombra negra, se desplazaba como "de puntillas", lentamente... Rivera creía que podía ser un niño pero ese "caminar" como flotando no era normal.
Aquel ser no estaba demasiado lejos del impresionado doctor, puede verlo perfectamente y hacer un retrato robot. El extraño ser humanoide era deforme, de 1,20 metros de estatura, negro - llega a pensar que era simiesco simio -, de nariz aguileña, cabeza grande, brazos largos, anormalmente largos... Y entonces, mientras está viendo a ese ser, comprueba que está paralizado, que apenas se puede mover.
El humanoide se mete en la espesura del bosque y Rivera sale corriendo tras el ser, lo persigue y observa, lo ve de espaldas, se desplaza de una forma extraña y esquiva los árboles. El doctor siente miedo y piensa que, quizás, sea un humanoide que lo lleva a un lugar para atraparlo, una trampa en la que está cayendo, está aterrorizado por la situación y la vivencia. Por todo ello deja de perseguirlo y regresa tras sus pasos, en ese momento algo le sorprende: siente un sonido y ve una esfera, algo luminoso por donde está el ser negruzco.
El doctor toma su cámara y realiza 2 fotografías, una de ellas capta una luz que se corresponde con el fulgor que él mismo ha descrito. Nunca se supo que sucedió aquel 26 de Agosto de 1966 en Punta Carnero y que nuestro testigo, el doctor Juan Rivera, jamás olvidada.

Punta Carnero es una zona muy "caliente" en lo que avistamoentos OVNIS se refiere.

El misterio de la Lente Layard: ¿Un telescopio de 3.000 años de antigüedad?

Si echamos mano a cualquier libro de historia, podemos ver que sitúan la invención del telescopio en 1608 y a Galileo como al primer ser humano que escudriñó el cielo con uno de estos aparatos.
Sin embargo, si hacemos caso a una propuesta alternativa, esta fecha tendría que ser revisada y situarla mucho más atrás. Exactamente 3.000 años atrás, en la antigua Mesopotamia. Y todo esto porque la lente de Nimrud, también conocida como lente Layard, es el utensilio óptico más antiguo que se conserva, y podría ser parte de un telescopio que los Asirios usaron para observar el universo.
En 1850, un explorador británico llamado Sir John Layard encontró en el antiguo palacio de Nimrod un extraño objeto circular. Se trataba de un pequeño cristal circular, un poco ovalado, plano y que se asemejaba mucho a una lente moderna. Sir John, convencido de que su hallazgo tenía mucho de especial, de inmediato lo guardó para después entregarlo al Museo Británico.
Un análisis posterior probaría que la lente es increíblemente antigua ( pues fue construida hace más de 3.000 años ) por artesanos desconocidos del Imperio Asirio. Sin embargo, ¿cuál era su función? ¿Por qué solo existe una de ellas? ¿Y por qué no se adoptó esta útil tecnología, sino que fue olvidada por casi dos milenios tras la desaparición del Imperio?
Estos fueron solo los primeros interrogantes asociado al sorprendente descubrimiento. En 1850 los primeros arqueólogos apenas comenzaban a descubrir la naturaleza de las antiguas sociedades, y se esperaba que futuras excavaciones brindaran más pistas sobre la función del peculiar hallazgo. Sin embargo, década tras década no había más que silencio. Parecía ser que el objeto hallado por Sir John era único entre los asirios.
La manera de lidiar con este misterio por parte del Museo Británico es un tanto peculiar. El Museo afirma que la lente "tenía poco o ningún uso práctico" y que seguramente se mantenía como una curiosidad o un objeto ritual. Sin embargo, pocos renglones más adelante el mismo Museo afirma que "aunque esta pieza de roca cristalina ha sido cuidadosamente tallada y brillada e indudablemente tiene propiedades ópticas, estas son posiblemente algo accidental".
No hace falta explicar la razón por la que muchos consideran innecesaria ( por no decir ridícula ) esta posición. Aquí tenemos una lente perfectamente funcional, cuidadosamente construida y brillada, pero resulta que jamás fue usada como lente. Sin embargo, el museo tiene sus razones para afirmar tal cosa, y principalmente la ausencia de cualquier registro, pintura o algún tipo de mención al artefacto y no digamos de artefactos semejantes en esa u otras sociedades de la época. Se trata, en verdad, de un objeto único.
?Cómo podemos explicar el misterio de la Lente Layard? Pues bien, si no asumimos que se trataba de una curiosidad o una casualidad, es complicado establecer su función en la sociedad Asiria. Por su graduación, es posible pensar que se usaba como una herramienta para refractar luz y obtener fuego, o incluso que era la lente de un telescopio primitivo, pero estos usos implicarían una tecnología común, que no habría sido olvidada tan fácilmente.
Algunos han ido tan lejos como para afirmar que la lente no fue manufacturada en tiempos asirios y era meramente un recuerdo en aquel entonces, proveniente de un pasado más glorioso. Esto, aunque arriesgado, explicaría por qué sólo quedó una y a qué se debió que se usara como objeto ritual y decorativo a pesar de ser obviamente funcional.
Por su parte, algunos vinculan la lente a objetos particularmente detallados manufacturados por artesanos asirios de aquel periodo, y afirman que se usó como lupa para magnificar los detalles de los objetos y permitir modificarlos a escala milimétrica. Esta versión resulta particularmente realista, pero sigue sin explicar de dónde provino la lente. ¿Será que efectivamente lo encontraron por casualidad?
En todo caso, nadie sabe a ciencia cierta cómo funcionaba la lente Layard, y seguramente a estas alturas nadie pueda ya saberlo. Es un misterio que seguirá encendiendo la imaginación de los académicos y aficionados a la Historia Antigua.

domingo, 20 de enero de 2019

El Macabro Exorcismo del Albaicín, Granada

Un macabro suceso tuvo lugar el 1 de Febrero de 1990 en el granadino barrio del Albaicín. Encarnación Guardia Moreno era sometida a un exorcismo que acabaría con su vida después varias horas de interminable sufrimiento.
Encarnación Guardia Moreno había estado trabajando en Francia en un hotel durante 8 años. Al dueño de ese hotel se le relacionaba con prácticas espiritistas y de magia negra, en las que se cree que Encarnación participaba. En uno de esos rituales hay una orgía de los participantes en la que Encarnación cree quedarse embarazada del "Demonio".
Regresa a Granada y se encuentra con que varios miembros de su familia dicen comunicarse con el espíritu de su primo José Guardia Alonso, recientemente fallecido de leucemia. Las sesiones espiritistas para comunicarse con el fallecido se hacen asiduas, tanto que Encarnación en una de ellas presa del más absoluto delirio asegura que tiene el Demonio en el cuerpo y pide a sus primas Enriqueta e Isable y al curandero Mariano apodado "el pastelero", que la ayudasen a sacar el hijo del Demonio de sus entrañas.
Así comenzó un macabro exorcismo en el que se la ofrece beber un brebaje compuesto de vinagre y sal en grandes cantidades, entre vómitos y espasmos Encarnación ingería una y otra vez el brebaje, viendo que la pócima no surtía efecto alguno deciden atarla y golpearla repetidamente instándola a que sacara al maligno de su cuerpo. Finalmente, calentaron una aguja al fuego y su propia sobrina Josefa Fajardo se la introdujo por la vagina al rojo vivo, no satisfecha con la punción introduce su mano por el ano de Encarnación y le extrae los intestinos por el mismo, para "desprender del interior de su cuerpo el engendro de Satanás".
A las 4 de la tarde del siguiente día y al ver que no regresaba a su casa, una de sus hermanas decide ir a buscarla a casa de sus primas; pero no la dejan entrar ya que "la sesión no debe ser interrumpida". La hermana extrañada regresa a casa y le cuenta lo sucedido a su padre y ambos se dirigen en busca de Encarnación. Lo que se encuentra al abrir la puerta es el cuerpo de su hija y hermana, desnudo, amoratado y en medio de un charco de sangre.
Rápidamente avisan a una ambulancia que traslada el cuerpo al hospital Ruiz de Alda de Granada e ingresa en la UCI, pero muere al día siguiente de un edema cerebral ocasionado por una gran ingestión de Sodio que ya había minado su sistema nervioso de forma irreversible.
El juicio dio comienzo el 15 de enero de 1992 con las declaraciones de los acusados. Debido a las constantes contradicciones, el reparto de culpas no quedó claramente definido. "El pastelero" reconoció haber practicado el exorcismo a petición de los familiares de la víctima y siguiendo las indicaciones de Encarnación, que le iba dictando los pasos para expulsar el ser demoníaco de su cuerpo. Acusó a Isabel y Enriqueta de convencer a la difunta para que asistiera al ritual y de haberle dado la pócima de Sodio; pero estas negaron cualquier participación, acusando a su vez a "el pastelero" de ser el único culpable. Josefa reconoció haber introducido la mano en el ano de la víctima y pincharle la vagina con una aguja ardiendo, afirmando que todos habían participado en el macabro suceso.
Finalmente, la Audiencia Provincial de Granada pidió un total de 5 años de prisión para los inculpados, por delito de lesiones por un lado y de imprudencia temeraria por otro. Para María Alonso, propietaria del inmueble en donde sucedieron los hechos, se pidieron 2 años y medio por no haber impedido estos.

Lo misterioso de este dantesco suceso de la mano del propio médico forense, Manuel García Blázquez, quien efectuó la autopsia al cadáver de Encarnación.

Este caso de exorcismo fracasado resulta extremadamente interesante porque ha sido documentado en un minucioso trabajo por el médico forense Manuel García Blázquez, del Instituto Anatómico-forense, en su libro "El exorcismo del Albaicín". En él se recogen detalladamente todos los hechos que rodearon este caso escalofriante.
El análisis forense dictaminó que tenía los músculos del cuello aflojados hasta el límite, como si su cabeza girase en redondo 360 grados. Los forenses iban tomando fotografías, tanto en película normal como en instantáneas Polaroid que servirían para avalar los hallazgos del doctor García Blázquez y los otros especialistas. Las diferentes imágenes se fueron depositando sobre una mesa, vueltas hacia abajo para evitar que la luz de los tubos fluorescentes dañaran la emulsión. Al terminar el estudio, bien entrada la madrugada, se dispusieron a comprobar el resultado obtenido en las instantáneas. Inexplicablemente, la mayoría de éstas aparecían veladas, y las que habían logrado impresionar alguna imagen las mostraban tan borrosas y distorsionadas que no resultaban válidas.
Por fortuna aún quedaban los dos carretes de 36 exposiciones que contenían el material más reciente y que serían revelados al día siguiente.
Pero al igual que los anteriores, éstos amanecieron defectuosos. La filmación de vídeo que se realizó también apareció velada, aunque pruebas posteriores demostraron que la videocámara se encontraba en óptimas condiciones. Se dirigieron nuevamente en compañía de la magistrada encargada del caso al Instituto Anatómico Forense para realizar un nuevo reportaje fotográfico. Pero, una vez más, el material fotográfico apareció velado.
Esta inaudita sucesión de errores se achacó a la iluminación defectuosa. La voz gutural, muy ronca, de la poseída, fue atribuida por el forense a un edema encontrado en las cuerdas vocales.
Encarnación tenía una lesión muscular en el cuello debido a una torsión exagerada, como si girase la cabeza en redondo, los forenses estimaron que una lesión así solo pudo producirse "cuando la víctima era ya cadáver". El único fenómeno inexplicable para el forense fue el del erizamiento capilar. No se conoce ningún fenómeno que explique que un cabello pueda erizarse hasta quedar rígido como un alambre.

El Niño Mártir de Puente Genil

A mediados de la primera mitad del siglo XVIII, la localidad de Puente Genil fue testigo excepcional de un dramático suceso que terminó con el fatal desenlace de la muerte de un niño pequeño en circunstancias ciertamente extrañas. Tal vez los hechos que incidieron en el caso se han ido desdibujando en la memoria por los muchos años transcurridos, pero, curiosamente, todo lo que de portentoso rodeó a este trágico acontecimiento se recuerda todavía, en forma de leyenda, entre las gentes del lugar.
En las líneas que siguen intentaré referir los detalles que concurrieron en esta desgraciada historia de la manera más objetiva posible, procurando evitar cualquier valoración subjetiva sobre el carácter sobrenatural con que en su momento fue tratada la cuestión; se procurará soslayar, asimismo, todo juicio sobre la adecuación de las actuaciones que, por parte de las autoridades sociales y religiosas, se llevaron a cabo una vez se tuvo noticias aproximadas de lo que pudo haber sucedido.
Como queda dicho, el episodio tuvo lugar en la antigua Villa de Don Gonzalo, la actual Puente Genil, en la provincia andaluza de Córdoba, durante los últimos días del mes de Diciembre de 1731. El niño, que alcanzó desde el primer momento la consideración de mártir, se llamaba Alonso Ruperto de los Ríos y Sánchez, era hijo de Diego y Ana, un matrimonio de campesinos de esta tierra, y había nacido el 27 de Marzo de 1728. Tres años más tarde, exactamente el 27 de Diciembre, faltó inexplicablemente de su hogar y, a pesar del dispositivo de búsqueda que se llevó a cabo durante días enteros, rastreando los lugares donde se suponía que el pequeño podría haberse extraviado, no se halló respuesta alguna capaz de dar una explicación convincente de su extraña desaparición.
La atmósfera de preocupación alcanzó tal grado entre familiares y vecinos que acabó desbordando la fantasía popular. Hubo gente que afirmó haber visto, por las inmediaciones de aquel paraje, a un hombre embozado en una capa y de aspecto frailesco en compañía de un niño de parecida edad, con dirección a la fuente de Vado-Castro, pero nadie supo dar con rastro del mismo ni aportar otros detalles conducentes a su localización. Todos los esfuerzos resultaron infructuosos.
Sin embargo, lo más extraño de este asunto iba a suceder unos días más tarde. El 3 de Enero de 1732, unos ganaderos que pastoreaban sus animales por la sierra de Cabeza Mesada encontraron en una vereda el cuerpo de un pequeño que respondía a la descripción del niño desaparecido. Una primera valoración pericial del cuerpo lo identificó como el de Alonso Ruperto, y es estado en que se encontraba el cadáver parecía determinar, con un alto grado de probabilidad, que llevaba muerto hacía ya varios días.
El hallazgo conmovió a toda la población. El cuerpo presentaba relevantes muestras de haber sufrido terribles puntazos en el pecho, manos y pies, lo que, por similitud con las heridas de Cristo en la cruz, indujo a pensar que había padecido martirio. Por otra parte, desde aquel momento empezaron a mostrarse evidentes señales de prodigio en él. Sorprendentemente, a pesar de haber permanecido varios días expuesto a la intemperie y a la acción depredadora de las alimañas, no había entrado en la fase de putrefacción propia de los cadáveres ni presentaba desgarro alguno en sus carnes. Lo extraordinario del hecho no paraba aquí. Depositado en la casa de su abuelo, Diego de los Ríos León, el cadáver del pequeño continuaba inexplicablemente sin dar señales de corrupción; incluso se observaron muestras de que aún manaba sangre fresca de las incisiones practicadas en su cuerpo.
Los fenómenos referidos fueron razón más que suficiente para que se crease un halo de misterio en torno al luctuoso suceso. La población pasó por momentos de angustiosa incertidumbre al no saber reaccionar ante tales acontecimientos. Por fin, pasados unos días, se impuso la convicción de que algo sobrenatural se había operado en aquella muerte, lo cual motivó la conveniencia de depositar el cuerpo en un arca, que fue sellada con tres llaves, y trasladar el lecho mortuorio a la iglesia de la Purificación, adonde, el 6 de Enero, fue llevado en solemne procesión presidida por todas las autoridades y seguida de la totalidad de la población. Justamente en ese lugar se encuentra todavía su cuerpo momificado.
Es de destacar el interés que mostraron los marqueses de Priego de Córdoba en dar a conocer la singularidad de lo sucedido a las autoridades civiles y eclesiásticas a fin de instruir el oportuno expediente para la averiguación de lo sucedido, y, de confirmarse lo que parecía una evidencia, informar de tan sorprendente acontecimiento a la Santa Sede y pedir a Su Santidad el Papa la canonización del niño Alonso Ruperto.
El citado informe se amplió unos años después con algunos hechos milagrosos más que acontecieron durante ese tiempo y que fueron atribuidos por el fervor popular a la intercesión del niño mártir, al tiempo que lo extraordinario del caso iba divulgándose por estas tierra y comarcas vecinas.
Y esta tradición, veamos o no en ella un fundamento real, pervive todavía entre los habitantes de la Villa, de la misma forma misteriosa con la que empezó hace ya casi 2 siglos.