viernes, 21 de julio de 2017

Rasputín, el monje endiablado

Hoy quiero compartir con vosotros la historia de un personaje que ha pasado a la historia como uno de los más enigmáticos y sorprendentes de todos los tiempos. Un hombre del que hoy en día se siguen descubriendo cosas nuevas con el paso de los años que nos sorprenden a cada cual más. Hablamos de Gregori Yefimovich Novikh Rasputín, más conocido como Rasputín, el "monje loco" o "monje endiablado".
Nadie logra saber con certeza la fecha en la que Rasputín nació, se dice que a principios de 1869 y también que a mediados de 1872, pero lo que es cierto es que nació en el seno de una familia humilde, de origen campesino. Desde pequeño fue autodidacta y aseguraba ver y sentir la presencia de la Virgen María, la cual lo llamaba y le hablaba.
Junto a tales afirmaciones, a medida que Rasputín fue creciendo, comenzó a hacer predicciones de todo tipo, no había un solo tema que se le resistiera y éstas se fueron haciendo muy populares entre los habitantes de la zona.
Según lo que hemos podido saber a través de las crónicas y los testimonios de aquellos que conocieron a Rasputín, era un hombre alto, fuerte y de gran complexión, tenía un fuerte carácter y una elocuencia que trasmitía algo, no se puede decir que seguridad, pero lo cierto es que cautivaba y convencía a todo aquel que lo escuchaba.
Siendo así, pronto formó un grupo de seguidores incondicionales, seguidores que no dudaron en dejar a sus familias por seguir a quienes ellos afirmaban que era un enviado de Dios.
Pero la vocación parece que la merma, gran aficionado a las grandes fiestas, las mujeres y el buen vino, sin haber llegado a cumplir los 20 años, Rasputín se casa con una joven, con la que tendría 4 hijos.
Se cuenta que siempre estuvo relacionado con diferentes organizaciones secretas e incluso aprendió gran parte de todo lo que sabía en ellas. Aprendió a hipnotizar a la gente con su mirada y conseguía que hicieran aquello que él quería.
En 1901 recobra su vocación religiosa con más fuerza si cabe y abandona a su mujer y sus hijos, para emprender un largo viaje por Tierra Santa y Grecia, donde se formó junto a monjes ortodoxos. Cuando creyó que sabía todo lo que necesitaba saber, regresó a Rusia, donde vivía de la ayuda que recibía de la gente, tanto en comida como en hospedaje, afirman que en recompensa, Rasputín los curaba de las enfermedades y preocupaciones que tuviesen.
Ya en San Petesburgo, continúa haciendo sus predicciones y ayudando a quienes se lo solicitaban, en una clara vocación hacia los demás. Es aquí donde logra conocer a monseñor Teofán, inspector de la Academia de Teología de la ciudad, del que pronto se hace buen amigo.
Teofán ayuda a Rasputín a darse a conocer dentro del círculo más elitista y selecto de la ciudad, cosa que éste aprovecha. Con una fama que lo precedía, Rasputín era conocido y reconocido como un hombre tocado por la mano de Dioas, en un momento en el que heredero al trono estaba gravemente enfermo a causa de la hemofilia que padecía, la Zarina manda llamar a Rasputín para que, con sus famosos poderes curativos, sanase al futuro Zar de Rusia.
Raputín curó de forma temporal al infante, lo que le otorgó la confianza plena de la Zarina Alexandra Fiodorovna, una mujer extremadamente religiosa y muy supersticiosa. Rasputín mandó a la Zarina postrarse ante Dios y la Virgen y les suplicase por la curación de su hijo, cosa que ésta hizo sin pensarlo dos veces.
Estos hechos impulsaron a Rasputín a palacio, ya que tras las evidentes pruebas obtenidas, la Zarina no tenía duda de que Rasputín era un enviado de Dios y debía estar en palacio junto a ella. Rasputín pasó a vivir de forma permanente en el palacio de los Zares a pesar de que el Zar Nicolás II no terminaba de confiar del todo en él, ya que pese a su reputación de sanador, otras dotes suyas eran también muy conocidas, como el gusto por las mujeres o el vino, pero influenciado por la Zarina, Nicolás II acabó aceptando.
Muy pronto la Zarina estaba totalmente influenciada por el monje, no había decisión ni acto de que no le consultase previamente, lo que le llevó a colocarlo en un puesto de gran poder dentro del Gobierno del Zar. Pero fue en la celebración del tercer centenario de los Romanoven el trono, cuando Rasputín consolidó su poder dentro de palacio, siendo colocado en un lugar de honor entre los invitados.
A pesar de que la tensa calma dentro de palacio no parecía afectar la vida del Zar, el estallido de la Primera Guerra Mundial desencadenó un enfrentamiento que el Zar había estado evitando, tenía que enfrentarse a sus familiares, el resto de monarcas europeos, y así lo hizo. Encabezando su ejército, el Zar Nicolás II se dedicó a la Gran Guerra y a defender los intereses de su país, dejando a Easputín al mando del Gobierno  de Rusia en su ausencia. Rasputín había alcanzado el máximo poder a base de engaños e influencias muy lejos de las funciones que como monje le correspondían, gobernando de forma absolutista.
En un puesto como el que tenía ahora, Rasputín se vio sobrepasado por la fama que le precedía, tanto la buena como la mala, y fue esta última la que hizo al pueblo dejar de confiar en la familia Romanov, y unido ésto a la pobreza y la inseguridad que se vivía, provocó que el pueblo se levantara en armas.
Rasputín provocó con sus hechos que la nobleza viera en peligro su posición, provocando un descontento entre la clase más ala, que ya lo tenían mal mirado por la forma de gobernar que tenía y por las orgías más que de sobra conocidas que el monje organizaba cada vez con más asiduidad.
Las respuesta de la Zarina fue mandarlo a la capilla real para ver al Papa, pero vieron que la salud mental de Rasputín parecía no estar bien, lo que decidieron, por miedo a que hiciera una locura, expulsarlo de palacio llamándolo "monje endiablado". Mal visto por la Iglesia Ortodoxa por sus actos y despreciado por la Zarina, la que hasta ahora había sido su protectora, ya nada impidió a Rasputín entregarse a los placeres que más anhelaba, las mujeres y el vino.
Aun fuera de palacio, Rasputín mantenía mucho poder e influencia dentro de la corte, cosa incomprensible por lo que había hecho, pero los nobles, encabezados por el príncipe Féliz Yusupov, decidieron poner punto y final a un hombre que les estaba poniendo en peligro a ellos y a la estabilidad, cada vez más dañada, de la sociedad rusa.
Félix Yusupov mandó llamar a Rasputín a palacio, invitado para visitar a una sobrina del Zar que no se encontraba bien de salud, con esta excusa le prepararon en agradecimiento una opulenta cena, que conocida la gula de Rasputín, no supo despreciar. El vino había sido envenenado previamente con una cantidad muy grande de cianuro, pero a pesar de ello, se dice que Rasputín no murió, y ante este hecho, Félix Yusupov desesperado lo abatió con tres tiros, pero Rasputín se levantó y atacó al príncipe. Desesperado, ataron de pies y manos al "monje endemoniado" y lo arrojaron al río Neva, donde se dice que lo encontraron con una de las manos desatada.
Afirman que trataron de arrancarle el corazón para evitar que un ser como él volviera de nuevo a la vida, pero no se llevó a cabo tal acto. Lo que sí sucedió fue que, en caso de que resucitase, para causarle el mayor de los daños posibles, conociendo los gustos que tenía Rasputín, le fue arrancado el miembro viril. Se dice que el miembro en la actualidad se expone al público en el Museo Erótico de la ciudad a la que perteneció.
A pesar de lo que se pudiera pensar, se dice que Rasputín sabía de su suerte, por lo que no dudó en lanzar una serie de predicciones que con el tiempo le dieron la razón.
El monje vaticinó lo siguiente: "SIENTO QUE MORIRÉ ANTES DEL PRIMERO DE ENERO... SI SOY ASESINADO POR PLEBEYOS, Y ESPECIALMENTE POR MIS HERMANOS LOS CAMPESINOS RUSOS, NADA TENDRÁS QUE TEMER... TU TRONO SE ASENTARÁ POR CIENTOS DE AÑOS Y TU HIJO SERÁ EMPERADOR Y ZAR. PERO SI SOY ASESINADO POR NOBLES, MI SANGRE PERMANECERÁ EN SUS MANOS POR 25 AÑOS. TENDRÁN QUE ABANDONAR RUSIA, LOS HERMANOS SE ENFRENTARÁN A LOS HERMANOS, EL ODIO DIVIDIRÁ LAS FAMILIAS Y EL PAÍS SE QUEDARÁ SIN NOBLEZA O IMPERIO..."
La fecha oficial de la muerte de Rasputín fue la noche del 29 al 30 de Diciembre de 1916.
A continuación os dejo otras de las predicciones que se dice que fueron hechos por el "monje endiablado":

"EL AIRE QUE HOY DESCIENDE A NUESTROS PULMONES PARA LLEVAR LA VIDA, LLEVARÁ UN DÍA LA MUERTE. Y LLEGARÁ EL DÍA EN QUE NO HABRÁ MONTAÑA NI COLINA; NO HABRÁ MAR NI LAGO QUE NO SEAN ENVUELTOS POR EL HÁLITO FÉTIDO DE LA MUERTE. Y TODOS LOS HOMBRES RESPIRARÁN LA MUERTE, Y TODOS LOS HOMBRES MORIRÁN A CAUSA DE LOS VENENOS SUSPENDIDOS EN EL AIRE".

"MAHOMA DEJARÁ SU CASA, RECORRIENDO EL CAMINO DE LOS PADRES. Y LAS GUERRAS ESTALLARÁN COMO TEMPORALES DE VERANO, ABATIENDO PLANTAS Y DESBASTANDO CAMPOS, HASTA EL DÍA EN QUE SE DESCUBRIRÁ QUE LA PALABRA DE DIOS ES UNA AUNQUE SEA PRONUNCIADA EN LENGUAS DISTINTAS. ENTONCES LA MESA SERÁ ÚNICA, COMO ÚNICO SERÁ EL PAN".

"Y CUANDO LOS DOS FUEGOS SEAN APAGADOS, UN TERCER FUEGO QUEMARÁ LAS CENIZAS. POCOS HOMBRES Y POCAS COSAS QUEDARÁN; PERO LO QUE QUEDE DEBERÁ SER SOMETIDO A UNA NUEVA PURIFICACIÓN, ANTES DE ENTRAR EN EL NUEVO PARAÍSO TERRESTRE".

jueves, 20 de julio de 2017

Madrid, la capital del misterio

Nos adentraremos en Madrid, capital de España, que esconde entre sus calles y edificios lugares llenos de misterio, espíritus, casas encantadas y lugares que a pesar de las investigaciones, no se han podido hallar las razones de todo lo que allí sucede.
Comenzando este pequeño recorrido por la capital, quiero detenerme en primer lugar en el Palacio de Linares. Lugar mítico y muy conocido por toda la historia que encierra entre sus paredes.
Su misteriosa historia comienza a principios de los 90, cuando se procede a restaurar el edificio. Es en ese momento cuando los trabajadores comienzan a vivir toda una serie de sucesos que incluían movimiento de objetos, ruidos y voces fantasmagóricas.
La historia pronto saltó a los medios de comunicación y se estudió en profundidad lo que allí sucedía, se desvelaron muchos datos, además de desenmascarar supuestos hechos que no resultaron ser tan "sobrenaturales". Pero lo cierto es que los obreros continuaban afirmando que sucedían cosas muy extrañas y la investigación de la historia del edificio logró desvelar que en ese lugar fue asesinada una niña al poco de nacer. Hija de una familia noble, la pequeña era fruto de un incestuoso matrimonio de la nobleza. Se dice que la pequeña aun vaga por el edificio en busca de venganza...
La siguiente parada la haremos en uno de los museos más importantes de la capital, el Reina Sofía. El lugar ha sido investigado por muchos y muy diversos equipos de expertos en parapsicología son lograr explicaciones a los hechos vividos.
Se dice que durante la noche, cuando parece que el museo queda vacío, ruidos extraños se apoderan del edificio. Pasos, gritos, objetos arrastrándose por los pasillos... Lo único cierto es que el edificio fue en su origen un hospital, y en lo que ahora son sus cimientos, miles de personas fueron enterradas...
Sin salirnos del centro de la ciudad, ahora quiero que conozcáis la historia de la Casa de las siete Chimeneas. Situada a pocas calles de la conocida plaza de Cibeles, este lugar encierra muchas historias, a cual de todas más extraña y aterradora.
La leyenda de este edificio se inicia en el siglo XVI, cuando se sabe que allí vivió el Capitán Zapata con su esposa. Cuando el Capitán Zapata perdió la vida en Flandes, misteriosamente el cuerpo de su esposa apareció sin vida en los pasillos de la casa, pero su cadáver afirman que se volatizó, nunca se volvió a ver ni saber de él.
Desde aquel entonces, tanto en la época de mayor esplendor de la corte madrileña, como en la actualidad, se dice que en múltiples ocasiones el espíritu de la esposa del Capitán Zapata vaga desconsolado por los pasillos de la casa.
Continuando con nuestro recorrido, ahora conoceremos el llamado Palacio de Cañete, que tras su gran portalón de entrada, encierra una historia escalofriante.
Este palacio fue la residencia oficial de los Gobernadores de la Villa de Madrid durante el siglo XVII, pero desde siempre, cuando llega el invierno a la capital, en el Palacio de Cañete los muebles aparecen cambiados de lugar. Se cuenta que los empleados de la casa se llegaron a negar a trabajar allí.
Dejando de lado las casas señoriales y cruzando uno de los barrios más exclusivos de la ciudad, situado en la conocida milla de oro, lugar en el que se sitúan las tiendas y comercios más exclusivos, nos encontramos con el número 10 de la calle Marqués de Monasterio.
En la calle Marqués de Monasterio, número 10, se encuentra una tienda de antigüedades conocido como "El Baúl del Monje". Un lugar donde en los últimos años del siglo pasado comenzaron a suceder hechos inexplicables.
Extraños golpes comenzaron a escucharse, ruido de cristales rompiéndose, muebles que se movían y eran arrastrados por todo el local, incluso en algunas ocasiones en presencia de algunos clientes, relojes que comienzan a girar sus manecillas a una velocidad exagerada y lo más llamativo y curioso, las materializaciones repentinas de cuerpos sólidos, generalmente de pequeño tamaño, como monedas fuera de circulación, botones o pedazos de madera quemada. Son los llamados aportes.
Gracias a las investigaciones que se llevaron a cabo por expertos en el tema, se supo que con anterioridad, aquel lugar perteneció a un abogado quien se quedó dormido un día mientras estaba fumando un cigarrillo provocando un incendio del que no pudo escapar.
Pero lo que más llamó la atención, tanto de los dueños de la tienda, como de los expertos que investigaron el caso, es la cabeza de carnero de terracota.
Según las propias palabras de los dueños de la tienda; "CADA MAÑANA, CUANDO ENTRABAN A LA TIENDA, LA ENCONTRABAN EN LUGARES DISTINTOS, ERA COMO SU UNA MANO INVISIBLE, CAPRICHOSAMENTE, LA CAMBIARA DE LUGAR. Y COMO NO CONSEGUÍAN VENDERLA, DECIDIERON TIRARLA A UN CUBO DE BASURA, FUERA DEL LOCAL. PERO A LA MAÑANA SIGUIENTE, ESTABA AHÍ, DE NUEVO EN EL LOCAL".
Continuando con los edificios tocados por la mano de lo desconocido, en la calle Alaya 124, en pleno barrio de Salamanca, uno de los más exclusivos de la capital, se encuentra un edificio que a principios de los años 80 provocó una situación hasta ahora desconocida en cuanto al tamaño y las consecuencias de los hechos.
Los vecinos del edificio, comenzaron a escuchar ruidos muy extraños que provenían de todas partes, pero poco después los ruidos desaparecieron y dieron paso a gritos de dolor y angustia. Gritos que llegaron a tal extremo que los vecinos del edificio tomaron la decisión de abandonar aquel lugar para siempre.
Investigaciones sobre el caso descubrieron que en aquel edificio había muerto muchos años antes un sacerdote, cuando el edificio era utilizado como una casa de citas...
Y para el final quiero dejar dos lugares especiales, dos lugares que van a poner el broche de oro a este recorrido por la capital: El Monasterio del Escorial y la Iglesia de San Ginés.
El primero de estos sitios, El Monasterio del Escorial tiene una historia muy extraña desde sus comienzos. Se cuenta que cuando comenzaron a construirlo, los trabajadores hablaban de sucesos muy extraños que les pasaban casi todos los días. Pero lo que más llegó a asustar a los trabajadores, que por otro lado se puede decir que se habían acostumbrado a "convivir" con aquella situación, fue lo que bautizaron como "El perro del Averno". Se trataba de un perro que aparecía son nadie saber de dónde y por qué, que se dedicaba a ponerse delante de los trabajadores y obstaculizarles el paso.
Lejos de lo que sucediera durante la construcción, en los alrededores del mismo Monasterio han habido gran cantidad de apariciones de todo tipo, desde marianas hasta demoníacas. A poco más de un kilómetro, en la conocida como la Silla de Felipe II, hay un enorme agujero que se dice que fue producto de una pisada del mismo Diablo.
Y en cuanto a la Iglesia de San Ginés, su historia también viene repleta de sucesos muy extraños. Los primeros datan de mediados del siglo XIV, cuando cuentan que unos ladrones asaltaron la Iglesia y decapitaron a un hombre que se encontraba rezando en su interior. Desde ese momento se dice que el espíritu del feligrés decapitado vaga por los pasillos de la Iglesia en busca de venganza.

Los misteriosos crímenes sin resolver de la granja Hinterkaifeck

Si bien parece que el caso de Jack el Destripador atrae el centro de atención de los crímenes sin resolver, aún hay algunos misteriosos asesinatos que han resistido la prueba del tiempo, y en los últimos años han ganado una reputación por su rareza tanto como por su sangre derramada. Uno de esos misterios viene de los majestuosos bosques alpinos del estado alemán de Baviera. El paisaje de montañas y naturaleza idílica, hace que parezca un lugar inusual para el asesinato violento, sin embargo, en 1922 una granja tranquila con el nombre de Hinterkaifeck fue el escenario de uno de los asesinatos más brutales, misteriosos y desconcertantes de la historia alemana.
Hinterkaifeck era una finca ubicada en el bosque Groebern, entre las ciudades bávaras de Ingolstadt y Schrobenhausen, a una hora en coche de Múnich. La finca fue ocupada por una familia llamada los Gruebers, la familia se componía de el patriarca Andreas, su esposa Cazilla, su hija, una mujer ya viuda llamada Viktoria, y sus dos nietos Cazilla ( 7 años) y Josef (2 años). Vivían en un relativo aislamiento, su granja se encontraba aislada en un bosque a 1 km de la ciudad principal de Kaifeck.
A pesar del aislamiento de su granja, la familia era bastante bien conocida en la zona, aunque no por las mejores razones. Andreas Grueber era conocido como un solitario hostil que golpeaba a su esposa de forma regular y no era muy querido por la gente de la ciudad. También se rumoreaba que el nieto más joven, el pequeño de 2 años Josef, fue el resultado de una relación incestuosa entre Andreas y su hija Viktoria. Andreas se decía que estaba tan obsesionado y enamorado de Viktoria que él había prohibido activamente que se casase de nuevo y la mantuvo bajo su estricto control. Además de maltratar a su esposa, Andreas también era conocido por ser brutalmente abusivo con sus propios hijos, de los cuales Viktoria era la única superviviente. En general, la familia era hisca y huraña. El único miembro de la familia que tuvo una relativamente buena reputación en la ciudad era Viktoria, que tenía una muy hermosa voz y cantaba en el coro de la iglesia.
El misterio de la granja comenzó cuando la criada de repente renunció a su trabajo y se fue de inmediato. Cuando se le preguntó porqué se había ido tan precipitadamente, María explicó que había estado oyendo voces extrañas y otros ruidos en los alrededores de la casa, así como el sonido de pasos desencarnados que emanan desde el ático. La criada asolada de terror se había convencido de que la casa estaba embrujada y no deseaba permanecer allí ni un momento más. Ella estaba muy pálida y demacrada cuando se fue. Después de su partida, los Gruebers atribuyeron a la pobre mujer de sufrir algún trastorno mental.
Seis meses más tarde, las cosas se pusieron más extrañas, cuando a mediados del mes de Marzo de 1922, Andreas estaba inspeccionando su propiedad después de una tormenta de nieve y descubrió unas huellas extrañas en la nieve que salían del bosque circundante y se dirigían hasta la casa. Extrañamente, no había huellas de regreso de nuevo al bosque. Andreas buscó alrededor de la propiedad, en busca de cualquier señal de las pisadas misteriosas, pero no había ninguna. Alarmado que un intruso potencialmente peligroso podría estar escondido en su casa, Andreas realizó una búsqueda exhaustiva en la casa, e incluso el granero y cuarto de herramientas, pero no encontró más huellas y no había señales de un intruso.
Esa misma noche, Andreas fue despertado por ruidos extraños e inexplicables procedentes del ático. Recordando lo que la criada había dicho sobre fantasmas y los ruidos de la buhardilla, miró allí también, pero no encontró a nadie escondido allí. Convencido de que no había nadie y aún así un poco nervioso, Andreas se fue a la cama sólo para despertar a la mañana siguiente y encontrar un periódico en su porche que nadie en la familia reconocía. No mucho tiempo después de eso, el 30 de Marzo de 1922, un juego de llaves de la casa misteriosamente desapareció y no se pudo encontrar en ningún lugar. En su búsqueda de las llaves, Andreas encontró con el descubrimiento inquietante de arañazos en la cerradura del cuarto de herramientas, como si alguien hubiera tratado de abrirla.
El 31 de Mayo de 1922, en medio de todo estos sucesos extraños, y un día después del descubrimiento de los arañazos en la cerradura y la desaparición de las llaves, una nueva criada con el nombre de María Baumgartner llegó a la casa para reemplazar a la que había huido en estado de pánico seis meses antes. El primer día de María en el trabajo resultaría ser su último día, y también sería el último día en que alguien viera a los Gruebers vivos.
El 4 de Abril de 1922, las gentes de la ciudad comenzaron a preocuparse por los Gruebers. Nadie los había visto en días y el nieto mayor, Cazilla, no se había presentado a la escuela. Además, nunguno de ellos había ido a la iglesia y el correo de los Gruebers se había estado acumulando en la oficina de correos. Viktoria, en particular, nunca había faltado a la iglesia debido a su alta posición como miembro del coro. Algunos de los habitantes del pueblo decidieron ir a su propiedad y comprobar que era lo que estaba pasando. Al llegar a la granja, las llamadas del grupo de búsqueda no fueron respondidas. Un vistazo preliminar de la parte exterior de la finca no dio ninguna señal de la familia, y todo el lugar tenía una atmósfera extrañamente tranquila.
Decidieron inspeccionar el interior del granero, y al abrir la puerta se encontraron con un espectáculo macabro. Allí en un charco de sangre estaban los cuerpos de Andreas, su esposa, su hija Viktoria, y la nieta mayor, Cazilla. Curiosamente, sus cuerpos habían sido apilados cuidadosamente uno encima de otro y cubiertos de heno. El equipo de búsqueda horrorizado procedió a buscar frenéticamente a los otros miembros de la familia y los encontró dentro de la casa. El nieto más joven, Josef fue encontrado muerto en su cuna en la habitación de su madre, y la criada, María, también fue encontrada muerta en su habitación en la cama. Ambos también habían sangrado profundamente y yacía sobre charcos de sangre coagulada. En total, seis personas, los cinco miembros de la familia Grueber más una doncella habían sido brutalmente asesinados a sangre fría.
La gente del pueblo inmediatamente llamó a la policía, y en cuestión de horas los investigadores del Departamento de Policía de Múnich había llegado a la escena. Las autopsias preliminares realizadas en los cuerpos mostraron que todas las víctimas habían sido asesinadas con golpes en la cabeza causados por una piqueta. El cuerpo de Viktoria también mostró señales de estrangulamiento, pero no se cree que fuese la causa de la muerte. El autor, se supuso, que estaba muy familiarizado con el uso del pico, ya que todas las heridas habían sido precisas, un sólo golpe decisivo en la cabeza en casa cadáver. Todas las víctimas, excepto una, se cree que murieron al instante, todas excepto Cazilla, mostró evidencias de haber sobrevivido varias horas después de haber sido gravemente herida, mechones de su pelo habían sido arrancados de la cabeza por razones desconocidas. La mayoría de las víctimas estaban vestidos con ropa de cama, excepto Viktoria y Cazilla, que estaban vestidas con ropa de calle. Esto, más el hecho de que María y Josef habían muerto en la cama, sugirió que los asesinatos habían ocurrido en la noche, antes de la hora de dormir.
Una investigación de la escena del crimen llevó a la policía a la conclusión de que alguien había atraído a Andreas Grueber, su esposa, y su hija Viktoria al granero de uno en uno para despacharlos con la piqueta, después de lo cual el asesino había entrado en la casa para terminar con Josef y la criada mientras yacían en sus camas. Se creía que Viktoria y Cazilla probablemente habían sido las primeras en ser atacadas, ya que no se habían vestido para ir a dormir, cuando habían ido a investigar lo que les había atraído al granero. Un detalle que la policía observó fue que todos los cadáveres habían sido tratados de alguna manera. Los cuerpos apilados en el granero se habían cubierto de heno, el cuerpo de la sirvienta había sido cubierto con sábanas, y el cuerpo de Josef había sido cubierto con una de las faldas de su madre.
Si hasta ahora, el análisis de los cuerpos era temible, se presentaron algunos hallazgos muy inusuales. La fecha de la muerte se determinó que fue el Viernes, 31 de Marzo de 1922, pero después de interrogar a los vecinos de la finca, esto resultó ser bastante extraño. Los testigos declararon que habían visto humo saliendo de la chimenea de la granja durante todo el fin de semana, lo que sugiere que alguien había estado en la casa. La casa también tenía evidencia de que alguien había comido recientemente comidas allí, y una de las camas parecía haber sido usada poco antes de que se hubiesen descubierto los cuerpos. Además, se encontró que todo el ganado y animales estaban bien alimentados y habían comido recientemente, lo que fue un hallazgo raro ya que todos los que normalmente cuidaban de ellos habían muerto desde hacía casi una semana. De hecho, ninguno de los animales en la granja había sido dañado de ninguna manera. El perro, que fue encontrado ladrando en el granero, había sido pacientemente atado por el que había matado a la familia y fue golpeado pero por lo demás estaba sano. Esta información había dejado bastante perplejo a los investigadores, ya que implicaba que quien había matado a la familia, se quedó haciendo vida en la casa durante varios días y alimentando al ganado antes de huir de la escena. ¿Por qué alguien haría eso? Nadie lo sabía.
La policía desconcertada andaba buscando un motivo, pero se encontró con más misterios. En un principio se creía que el motivo debía haber sido el robo puro y simple. Después de todo, los Gruebers eran una familia muy rica y no era raro encontrar vagabundos y ladrones en la zona, sin embargo, aunque algo de dinero faltase, una importante cantidad de monedas de oro y joyas de valor no habían sido robadas. Seguramente un ladrón que hubiese pasado días en la granja después de los asesinatos habría descubierto estos objetos de valor. Curiosamente, se encontró que Viktoria había vaciado su cuenta bancaria unas semanas antes y dio una donación de 700 Golmark a su iglesia, pero el resto del dinero estaba en paradero desconocido. No se sabe si esto tenía alguna conexión con los asesinatos, por lo que se mantuvo meramente como un detalle extraño.
Después, la policía comenzó a sospechar que los asesinatos habían sido un crimen pasional. Las sospechas recayeron sobre un hombre con el nombre de Lorenz Schlittenbauer que había sido un pretendiente de Viktoria. Viktoria siempre había afirmado que Josef era hijo de Schlittenbauer, aunque todo el mundo en el pueblo pensaba que Josef había sido el resultado de una relación incestuosa entre Andreas Grueber y Viktoria, se creía que Schlittenbauer podría haber arremetido en un arrebato de celos. También podría haber sido para escapar de los pagos de la pensión alimenticia, ya que más tarde se supo que Viktoria había estado a punto de demandar a Schlittenbauer por este derecho antes de los asesinatos. Schlittenbauer se había vuelto a casar y tuvo otro niño en ese momento, pero murió por desgracia a una edad temprana, y tener que pagar una pensión alimenticia para un niño que ni siquiera podía estar seguro que fuese suyo, cuando su propio hijo había muerto, podría haber sido un desencadenante de violencia.
Otros pequeños detalles extraños también parecían apuntar a la participación de Schlittenbauer. En primer lugar, él fue uno de lo miembros del primer grupo de búsqueda, que habían ido a la finca para buscar a los Gruebers. Mientras estuvo allí, se informó de que el perro atado en el establo había tomado una aversión particular hacía Schlittenbauer, y le había ladrado profundamente todo el tiempo que había estado allí. Además, un testigo dijo más tarde que Schlittenbauer había parecido imperturbable por la visión de los cuerpos ensangrentados, y pudo mover los cuerpos en el granero sin mostrar ninguna señal de disgusto. Cuando se le preguntó por qué él estaba moviendo los cadáveres antes de que llegara la policía, dijo que estaba buscando a su hijo. Más allá de una calma increíble ante esas muertes y la violencia, Schlittenbauer también demostró un conocimiento de la granja, y fue capaz de moverse alrededor de la propiedad sin esfuerzo, como si hubiera pasado mucho tiempo allí. Todo esto sin duda llamó la atención, y Shlittenbauer fue interrogado extensamente por la policía, pero al final simplemente no tenían suficientes evidencias concretas que lo relacionasen con el crimen y nunca fue detenido por ello. De hecho, hasta la fecha nadie ha sido detenido por ello.
Independientemente de quién realmente cometiese los asesinaros, hay muchas otras características inexplicables del caso. ¿Por qué el autor se escondería en la granja durante tanto tiempo antes de hacer su movimiento? Seguramente las huellas y ruidos en el ático deben haber sido las del asesino, pero estos eventos sucedieron mucho antes de que los asesinatos tuviesen lugar. Si la sirvienta original, que renunció por miedo, hubiese escuchado al asesino, entonces eso significaría que el culpable habría estado escondido en la propiedad por un total de 6 meses. Además, ¿por qué se quedaría el asesino casi una semana después de los asesinatos, e incluso alimentó al ganado? ¿Qué propósito perseguía? Nadie lo sabe.
Los cadáveres de las seis víctimas fueron finalmente enterrados en un cementerio en Waidhofen, sin la cabeza ya que las habían enviado a Múnich para un análisis y nunca habían sido devueltas. Los cráneos se cree que se han perdido en algún momento durante el caos de la Segunda Guerra Mundial y nadie está realmente seguro de lo que pasó con ellas, lo cual es un misterio en sí mismo. Los seis cuerpos decapitados están enterrados junto a un monumento.
La investigación de los asesinatos Hinterkaifeck en última instancia, continuaron por años, con más de 100 sospechosos interrogados, sin que la policía estuviese más cerca de resolver el misterio, y el caso se ha convertido en uno de los misterios sin resolver más perdurables de Alemania. A día de hoy, ni un solo sospechoso nunca ha sido detenido por los crímenes. La policía se puso tan desesperada que incluso contrataron clarividentes para manejar los cráneos de las víctimas de asesinato, sin ningún efecto. Con los años, los misteriosos asesinatos se han convertido en un terreno fértil para los detectives aficionados para debatir y recoger además el caso en su búsqueda de respuestas, al igual que los debates similares sobre el caso de Jack el Destripador. Muchas teorías cerca de lo paranormal se han propuesto para tratar de obtener una luz sobre el misterio.
Una idea era que el ex marido de Viktoria, Karl Gabriel, llevó a cabo los asesinatos. Aunque Gabriel supuestamente había muerto en las trincheras de la Primera Guerra Mundial su cuerpo en realidad nunca había sido encontrado y nunca había recibido un entierro apropiado, por lo que se especula que pudo haber regresado a por su esposa. Al enterarse de la relación incestuosa de Viktoria con su padre y de su relación con Schlittenbauer, podría haber acabado en un crimen pasional. Esta teoría fue alimentada por los informes de dos personas que afirmaban haber conocido a un soldado ruso después de la Segunda Guerra Mundial que había afirmado ser el "Hinterkaifeck Killer". Se ha especulado que él originalmente fingió su muerte para se libre de su esposa, pero que había cambiado de opinión y volvió sólo para encontrarse con que su mujer tenía otra relación.
Otros han señalado los elementos aparentemente paranormales del caso, tales como los fantasmas reportados por la criada original de la granja, así como los extraños ruidos escuchados por el propio Grueber, el periódico misterioso, y las huellas inexplicables en la nieve. A la luz de estos datos, hay quienes piensan que el culpable no era un hombre en absoluto, sino más bien una especie de fuerza sobrenatural vengativa que había puesto sus miras en la familia.
Es un caso desconcertante que plantea tantos interrogantes y misterios inexplicables, y hasta la fecha no está más cerca de ser resuelto de lo que era en 1922. Por su parte, el Departamento de Policía de Múnich en ocasiones ha reabierto el caso. Así lo hizo en 1996 y de nuevo en 2007, pero en ambas ocasiones se encontró con nada más que callejones sin salida. La policía ha dicho que es probable que el caso nunca sea resuelto, ya que han pasado tantos años, las evidencias son escasas o se han perdido en los últimos años,los testigos y sospechosos han muerto, y debido a las técnicas de investigación de aquellos días que eran bastante primitivas, resultando en registros incompletos y pruebas mal catalogadas. Eso no impide que los aficionados traten, debatan y discutan sobre los asesinatos, y es probable que continúe durante muchos años más.

miércoles, 12 de julio de 2017

Los fantasmas del Sanatorio Marítimo de la Isla de Pedrosa (Cantabria)

También llamada "Isla de la Astilla", la Isla de Pedrosa es una de las islas más grandes de Cantabria. Tiene una extensión de 1.613 hectáreas, de las que 968 corresponden a la isla y 645 a tierra firma. En la actualidad está unida a tierra por un puente construido en 1966.
En 1834 la Junta de Comercio de Santander inició los trámites para convertir Pedrosa en un lazareto en el que alojar a los tripulantes de buques afectados por enfermedades tropicales. La mayoría tenían lepra y se les abandonaba allí hasta que morían, sin ninguna atención médica.
Empieza a funcionar en 1869 y se mantiene hasta 1914. Este año pasa a ser Sanatorio Marítimo Nacional para el tratamiento de la tuberculosis y llega a tener 600 camas hasta que finalmente en 1989 cierra sus puertas.
Poco después volvió a abrir como comunidad terapéutica dedicada a la rehabilitación de drogodependientes. La Consejería de Sanidad lo sigue utilizando con este fin y actualmente solo se puede acceder a uno de los pabellones del sanatorio hasta las 22:00h. Actualmente a la isla sólo pueden entrar los vehículos autorizados, pero son muchos quienes van andando.
En el jardín del sanatorio marítimo se pueden apreciar dos esculturas: una dedicada a Manuel Martín de Salazar, director general de Sanidad del Estado, y otra en memoria de Víctor Meana Negrete, uno de sus directores más influyentes del sanatorio.
El grupo ICOA de investigación paranormal pasó 2 noches en el edificio para registrar pruebas gráficas de los fenómenos. La escritora Anita Lauda, afirma que hay espíritus en el pabellón abandonado.
La americana Anita Lauda, autora de las obras "Al final de la espiral" y "San Sebastián de Garabandal: tesoros aruqeológicos y etnográficos", creó el colectivo de Investigadores Contacto Oculto Asociados (ICOA) para buscar y analizar todo tipo de fenómenos paranormales: casas encantadas, avistamientos de OVNIS, energías, etc... Su último descubrimiento han sido "los fantasmas que habitan los pabellones abandonados de la Isla de Pedrosa", en Pontejos.
LA aventura comenzó cuando la fotógrafa del grupo, "que es sensitiva", se acercó a la isla para hacer unas fotos. Anita Lauda explica que, una vez allí, su compañera empezó a tener una sensación extraña, que no le gustaba, "como si corriera una energía rara". Cuando habló a los miembros de ICOA sobre su experiencia, el grupo decidió acudir una noche a Pedrosa para investigar de dónde emanaba esa energía.
"LO PRIMERO QUE VIMOS CUANDO ENTRAMOS EN UNO DE LOS PABELLONES ABANDONADOS FUERON FANTASMAS DE NIÑOS Y "CAMITAS" MUY PEQUEÑAS QUE NO SABÍA NI QUE EXISTÍAN", explica Lauda, que desde su nacimiento ha vivido experiencias sensitivas.
A la noche siguiente, un grupo de 7 personas regresó al pabellón abandonado para intentar comunicarse con los espíritus. "HICIMOS UNA "OUIJA" PERO NO FUNCIONÓ. SIN EMBARGO, ANTES DE EMPEZAR, UN COMPAÑERO DEL GRUPO PUSO UNA CANCIÓN EN EL MÓVIL -UNA VERSIÓN DE "EVERY BREATHE YOU TAKE" ENTONADA POR UN CORO INFANTIL- Y MIENTRAS SONABA, COMENZÓ A OIRSE UN TROPEL DE GENTE BAJANDO POR LAS ESCALERAS DEL EDIFICIO. ERAN LOS FANTASMAS DE UNOS NIÑOS, VESTIDOS CON ROPA ANTIGUA, ACOMPAÑADOS POR UNA MUJER QUE PARECÍA UNA ENFERMERA", cuenta Lauda. "AQUELLO LO VIMOS LOS 7. LOS QUE SON SENSITIVOS Y LOS QUE NO".
Los miembros de ICOA sacaron centenares de fotografías durante sus 2 noches en el edificio abandonado de Pedrosa. Anita Lauda señala en ellas esferas de energía, fantasmas y psicografías. "LO QUE ME HIELA LA SANGRE ES UN FANTASMA QUE PORTA UN HACHA ENORME Y PARECE UN VERDUGO", explica la autora de "Al final de la espiral" obra en la que se analizan los fenómenos del palacio de los condes de Albox, en Limpias.
La tercera vez que se acercaron al pabellón se lo encontraron vallado, cuenta Anita Lauda. "TENGO ENTENDIDO QUE LO QUIEREN RECUPERAR, PERO CUIDADO CON LO QUE PUEDA PASAR PORQUE VAN A TENER INCIDENTES, ESO LO TENGO MUY CLARO", augura.

Los fantasmas del Castillo de Loarre (Huesca)

Tras cruzar el pueblo de Ayerbe y asentado sobre una prominente roca se encuentra el enigmático Castillo de Loarre.
Se cuenta que por aquel entonces el conde D. Julián era gobernador de Ceuta y guardián del Estrecho en tiempos del último rey de los godos, D. Rodrigo.
Tenía el conde una hija, Florinda, llamada "La Cava", cuya portentosa belleza era conocida en toda la región. Su padre decidió llevarla a la Corte del rey para ser educada en los modales palatinos, tal como merecía una dama de su alcurnia. No tardó el monarca en enamorarse de la joven a la que trató de cautivar con insistencia. Ante los continuos rechazos de ésta, llegó el día en que el monarca tomó por la fuerza lo que por su voluntad no pudo obtener. Enterado D. Julián de dicho agravio se vengó del monarca dejando entrar a los bereberes por el norte de África. El conde y su hija fueron apresados en la fortaleza Lobarresa, por tamaña traición al reino, el sentimiento de culpa llevó a Florinda a arrojarse al vacío desde un torreón.
En las noches de tormenta se pueden escuchar sus alaridos de dolor confundidos con el tronar de los relámpagos.
El conde murió también en el castillo y se dice que desde entonces su alma llora en eterna penitencia su amargura, el fantasma del conde D. Julián pasea sin rumbo recordando a Florinda, y al desenlace de su venganza.
Siete siglos después de aquella cruenta invasión comenzó a fraguarse una nueva leyenda sobre el castillo y su entonces dueño y señor el infante D. Antón de Luna.
Por aquel entonces gobernaba un convento de Trasobares la abadesa doña Violante de Luna, sobrina del Papa y prima de Antón, con quien llegaría a tener un hijo. Enterado el pontífice aragonés de tan escandalosa conducta, lanzó orden de excomunión contra su sobrina y ordenó quemar su convento.
Como eran muchos los viajes que su primo y amante debía realizar a Francia para traer nuevas hordas de soldados, ella quedaba al frente en la defensa del bastión.
Doña Violante fue vencida y hecha prisionera en las mismas mazmorras del castillo. Nunca se encontró su tumba, pero desde entonces doña Violante de Luna pasó a la leyenda como "La dama de Loarre", que en la noche de San Juan asoma su silueta por el balcón de la reina esperando noticias de su amado. Y cualquier otra noche, vestida de blanco, con el rostro inexpresivo, el cabello al viento, y a veces espada en mano en recuerdo de su bravura al defender la fortaleza, puede aparecer como un alma errante.
El tercer fantasma femenino que se aparece por este encantado castillo es el de una dama mora del que apenas si se sabe su historia.
Curiosamente, en la cripta de Santa Quiteria del castillo de Loarre se han registrado algunos fenómenos extraños considerados paranormales. Algún visitante del castillo ha comentado en que la cripta se escuchan voces roncas y extraños coros cuyo origen no se debe a ningún ser terrenal.

La espeluznante historia del Faro de Eilean Mor

Lo acontecido en la isla de Eilean Mor no es una leyenda, sino una de las historias más espeluznantes ocurrida en las remotas costas escocesas.
Tal vez estés cansado de leer cuentos de personas desaparecidas, tragedias no resueltas que quedan pendientes. O de buscar en algunos sitios respuestas a algunos de los misterios más grandes del Universo, pero ésta historia es distinta y nos traslada a las islas remotas de las costas de Escocia donde en Diciembre de 1900, ocurrió algo que todavía sigue sin resolver.
La noche del 26 de Diciembre de 1900, un pequeño barco se adentró en las Islas Flannan de las Hébridas, rumbo a una isla enana: Eilean Mor. Adía de hoy, este trozo de tierra peculiar suspendida en el océano llama la atención solamente por un aspecto, por su faro.
Las únicas personas que habitan Eilean Mor son los guardianes del faro. Aunque es cierto que en la actualidad los faros están automatizados y la tecnología sustituye a la mano de obra humana, hasta no hace mucho, en esta isla solía haber 3 fareros, 3 personas que trabajaban durante varias semanas seguidas, para ser sustituidos después por un equipo nuevo.
Eso es lo que se pretendía hacer esa noche del 26 de Diciembre de 1900, sustituir a Thomas Marshall, el segundo ayudante, a James Ducat, el guardián principal, y a William McArthur, el tercer asistente. En aquella ocasión, esos 3 hombres serían devueltos a sus casas para dejar en la isla un sólo hombre, Joseph Moore.
Sin embargo, aquella fue una noche muy larga. Cuando el capitán del barco James Harvey, llegó a tierra junto con Joseph, hicieron sonar la bocina de llegada y además, lanzaron una bengala. No recibieron respuesta. Esto no era normal, así que no dudaron en vestirse con los impermeables y hacer frente a una larga caminata para llegar al faro.
No encontraron nada, pues no había ni rastro de los 3 guardianes del faro. La mesa estaba aún dispuesta para una cena que nunca terminaron, y los relojes, absolutamente todos, se habían detenido. Algo raro había ocurrido.
Llamaron por radio a comandancia y a seguridad civil para anunciar de la desaparición de los 3 hombres. La persona destinada a llevar a cabo las investigaciones fue Robert Muirhead, policía, responsable de la junta de reclutamiento de vigilantes de faros y además amigo de aquellos 3 hombres.
Lo primero que hizo Muirhead fue leer el registro de actividad del faro, es decir, las notas que los guardianes dejaban reflejado a modo de diario personal, donde se registraba todo aquello peculiar que sucedía en el mar o la isla. La última entrada fue el 12 de diciembre, ahí donde Thomas Marshall, el segundo ayudante, escribió: "TENEMOS VIENTOS SEVEROS, NUNCA ANTES HABÍA VISTO ALGO ASÍ. ES TERRIBLE. WILLIAM McARTHUR, EL TERCER ASISTENTE, NO PARA DE LLORAR".
Aquello fue realmente extraño, puesto que todos los que conocían a William McArthur sabían que era un navegante muy experimentado, y un hombre aficionado al Whisky, ¿por qué lloraría por una tormenta y unos vientos fuertes?
Nadie pudo obtener ninguna pista. Lo único que tenían era un faro solitario, relojes detenidos a la hora de la cena, una silla volcada y lámparas de petróleo consumidas. Ni rastro de los 3 guardianes. Sólo esperaron que el mar trajera sus cuerpos en los próximos días, porque probablemente hubieran muerto en la tormenta o en los vientos. Nadie podía desaparecer porque sí, y menos aún, 3 hombres.
Sin embargo, el mar no trajo nunca ningún cuerpo. Nunca se supo nada, pero los siguientes guardianes que ocuparon el faro de Eilean Mor, siempre tuvieron clara una cosa; que 3 sombras oscuras aparecían y desaparecían. Tres corrientes frías que erizaban la piel en noches de tormenta, tres presencias silenciosas que hacían imposible poder pasar más de un día en Eilean Mor, llegando a tal punto, que muchos se sintieron aliviados cuando el faro quedó mecanizado por un ordenador.
Nadie fue nunca capaz de enfrentarse a esas 3 supuestas sombras y preguntarles qué había ocurrido allí, cuál había sido el final. Todavía es un misterio.




lunes, 10 de julio de 2017

Las apariciones y el cuadro maldito de Haw Branch

Vamos a conocer la historia de un lugar idílico, un sitio digno de aparecer en los sueños de todos aquellos que desearan un sitio donde vivir. Hoy conoceremos la historia de la Plantación Haw Branch, un lugar lleno de historia... y maldiciones.
La Plantación How Branch, situada en el condado de Amelia, Virginia, en su época de esplendor era considerada como una casa de ensueño. Era sin lugar a dudas la más bonita de las casas de la zona. Grandes jardines, enormes zonas ajardinadas y un césped perfecto, fosos y enormes chimeneas hicieron de este lugar un sueño hecho realidad.
Abandonado desde 1914, en 1964 cuando cumplía 50 años de abandono, lejos de lo que fue en su momento, aquel lugar había perdido todo su esplendor. Gibson McConnaughey recibió la noticia de que había heredado aquel lugar, y no dudó en comenzar de inmediato los trabajos de restauración para volver a darle a aquel maravilloso sitio su belleza original.
Muy poco tiempo después de comenzar con las obras, la familia McConnaughey comenzó a escuchar ruidos muy extraños por toda la casa, pero lo que más les llamó la atención era el extraño e intenso olor a rosas o naranjas que en instantes y de repente invadía muchas de las estancias de la casa, sin que allí hubiera tales frutas o flores.
La familia se acostumbró y aprendió a convivir con los fenómenos, hasta que un día el matrimonio vio como del granero salía una persona con una lámpara en la mano dirección a la casa. Asustados, esperaron a que la persona estuviera cerca y se acercaron, comprobando atónitos como la lámpara se encontraba suspendida en el aire sin explicación lógica alguna.
Los días fueron pasando, pero justo cuando hacía 3 meses desde que comenzaron a suceder estos extraños hechos, la familia al completo fue despertada en mitad de la noche por un aterrador grito que procedía del desván. Tan estremecedor y fuerte fue el grito, que ninguno quería ser quién buscara en mitad de la noche el origen del estremecedor grito. Fue a la mañana siguiente cuando salieron todos juntos en busca de la mujer que durante la noche los despertó gritando, pero no encontraron a nadie. En la casa no había nadie más que ellos.
Todo pasó a la normalidad, hasta que, justo cuando se cumplieron 6 meses desde aquella noche, se repitió la misma situación. Pasó el tiempo y se dieron cuenta que aquel terrorífico grito durante la noche se repetía cada 6 meses...
La familia aprendió a convivir con todas aquellas situaciones, pero fue durante una noche en la que aquel estremecedor grito despertó a toda la familia cuando algo cambió, fue entonces cuando el señor Gibson pudo ver una imagen, parecía ser quien gritaba, según sus propias palabras: "ELLA NO ERA TRANSPARENTE, SINO SÓLO UNA SILUETA BLANCA".
El hombre decía que sorprendentemente no recordaba ningún rasgo facial de aquella mujer, sólo que llevaba un vestido que llegaba hasta el suelo, típico de épocas pasadas. También afirmaba que sólo pudo ver a aquella mujer durante unos instantes, se desvaneció frente a sus ojos sin dejar rastro.
La familia convivía como podía con aquella presencia y con los extraños sucesos que en toda la casa se sucedían, pero aseguraron que poco a poco todo fue en aumento, aseguraban que comenzaron a escuchar muchas voces fantasmales ininteligibles que fueron aumentando con el paso del tiempo.
Todos estos hechos se sucedían por toda la casa, hasta que un día llegó un regalo de un familiar, se trataba de un retrato que un primo de la familia les enviaba. Era el retrato de una familiar que hacía mucho tiempo murió de forma inesperada, Florencia Wright. Lo cierto es que el aspecto del cuadro era terrorífico, gris y opaco, pero la familia, pensando que se trataba de una reliquia familiar decidió hacerle un lugar en una de las paredes del saló principal y colgarlo.
Con la llegada del cuadro se incrementó la presencia fantasmal de la mujer, y también sus gritos horrorosos. A partir de Febrero del año 1970 se inició una transformación sorprendente del retrato, el cabello se hizo más claro, una roda en la base del cuadro empezó a tornarse de un color rojizo luego de ser originalmente gris, la piel de Florencia empezó a tener un color de piel muy natural, dejando a un lado el color gris. Pasado el tiempo el retrato ya presentaba un hermoso color rojo en el cabello y unos profundos ojos azules, además de una hermosa silla verde brillante. El cuadro despedía una preciosa vitalidad, digna de una imagen viva.
Tras este sorprendente proceso, la familia contrató a un psíquico que analizó la imagen a profundidad y llegó a la conclusión de que la señora Florencia Wright había quedado encerrada en la pintura tras su muerte, por lo que usaba los colores de la misma para alimentar su felicidad en el lugar donde habitaba. Las voces escuchadas en la finca se atribuyeron a espíritus amigos de Florencia, que luchaban junto a ella para liberarla del cuadro. El psíquico aseguró que la finca es el nuevo hogar de la señora Florencia, ya que el recinto tiene una energía especial, algo que él llamó una "atmósfera espiritual".