lunes, 28 de octubre de 2013

Las brujas de Zugarramurdi (historia)

A principios de 1609 el Rey francés Enrique IV, fiel creyente, embarcó a sus mejores jueces y hombres de fe en una caza de brujas para eliminar la hechicería en el sur del territorio galo. Muchas personas, por miedo a ser purgadas y ajusticiadas, huyeron a la vecina España. Entre ellas una joven, María de Ximildegui, que regresó a su pueblo, Zugarramurdi (Navarra), situado a escasos kilómetros de la frontera.
Interrogada por el párroco local, y temiendo lo peor a cambio de su salvación, la mujer confesó haber participado junto a otros vecinos del pueblo, en reuniones paganas en las que se veneraba al diablo en el aquelarre, el prado del macho cabrío, en euskera. María aseguró haber practicado la brujería, e incluso volado, con la ayuda del maligno.
Sus palabras llegaron a los oídos del tribunal de la inquisición de Logroño, que inició una investigación. El resultado fue un auto de fe en el que se juzgó a nada menos que 53 personas de la comarca: 21 quedaron en libertad, otras 21 fueron acusadas de delitos menores y al resto se les condenó a morir en la hoguera.
El 8 de Noviembre de 1610, las 11 supuestas brujas ardieron en la Plaza Mayor de Logroño. Cinco de ellas, que ya habían fallecido durante el proceso víctimas de las torturas o el suicidio fueron quemadas en efigie junto a sus restos mortales. Además la iglesia instaló 10 cruces para proteger al pueblo y resguardarlo de las garras del mal.
La repercusión de aquel acto de fe tuvo en toda Europa, provocó el nacimiento de la leyenda negra de Zugarramurdi, "el Salem español" o "El pueblo de las brujas". Brujas que tiempo después se descubrió que no eran tales. No pasaban de ser una suerte de curanderas naturistas con alto conocimiento de las plantas y los animales, que consumían diferentes ungüentos alucinógenos para alterar su nivel de conciencia y buscar otros planos existenciales.

FUENTE: www.idealista.com
 

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