martes, 3 de septiembre de 2013

El hombre y la mujer Sagitario

El hombre Sagitario
Quizás el hombre Sagitario sea el más independiente del espectro zodiacal. Y sea el que más dé a su pareja en el amor. Tiene, además, la innegable virtud de predicar con el ejemplo. Exige nobleza y sinceridad, pero él da a cambio ambas cosas. Impone unas condiciones que no pongan en peligro su nivel de vida, pero él entrega cuanto tiene.
Piensa mucho las cosas antes de decidirse a ligarse a una mujer en matrimonio, pero cuando lo hace, es fiel a su compromiso y no traiciona. Tiene un estricto sentido de la lealtad, de la generosidad y de la legalidad. Le aterran las situaciones equívocas, subterráneas, secretas. No es dado a engañar a su esposa con amantes, porque, básicamente, no sería feliz teniendo que mentir, que disimular.
Está siempre dispuesto a entregar toda su fogosidad, todo su apasionamiento en el encuentro sexual con una mujer, pero exige a cambio que ella también ponga de su parte todo lo necesario, sin limitarse a recibir. Está dispuesto a trabajar para que su pareja para que su pareja sea feliz, pero también exige que ella se esfuerce en hacerle feliz a él.
Su sentido del deber no es un asunto de responsabilidad propia. Tiene el convencimiento de que todos debemos cumplir con nuestro deber. De aquí su calculo y sus indecisiones antes de comprometerse. De ahí su miedo a equivocarse en el matrimonio.
Para llevarse bien con un Sagitario comparte y participa en sus actividades; de lo contrario te arriesgas a que te ignoren.

La mujer Sagitario
Como el hombre, puede tender a una vida "irregular", pero al mismo tiempo desea la seguridad. En el campo afectivo busca a un compañero del nivel superior al suyo, que le posibilite mejorar su propia condición social, pero, si en la sagitariana prevalece la tendencia a la evolución interior, puede realizarse a través de la completa emancipación o incluso por dedicación a una causa superior. Encantadora, alegre, llena de graciosa espontaneidad, la mujer Sagitario cautiva por su forma de ser a primera vista. Su sinceridad casi cínica, su ausencia de hipocresías o de posturas sofisticadas y falsas, es un atractivo irresistible para los hombres. Pero muchos piensan que ese carácter tan cordial, tan abierto, es síntoma de facilidad para tener una aventura con ellas. Y ahí viene su sorpresa. Porque si hay un individuo femenino poco dado a las aventuras es Sagitario. No le basta con sentirse enamorada. Necesita estar segura de que el hombre también la ama con la misma sinceridad y convencimiento. Y mientras esta seguridad no sea total, la mujer Sagitario, pese a su cálida sexualidad, no decidirá entregarse. No aceptará tampoco casarse con alguien si no calcula bien las posibilidades de que aquel hombre pueda hacerla feliz, dentro de su concepto de la felicidad. No soporta la traición ni el engaño. Pide sinceridad, amor limpio y honesto y una dedicación tan grande a ella como la que está dispuesta a ofrecer.
No acepta amor rutinario, sin matices, que puede ocultar un simple sentido del deber, poco sincero. Quiere que el hombre se esfuerce en hacerla feliz, que demuestre su amor en una dedicación absoluta.
PAra llevarse bien con un Sagitario comparte y participa en sus actividades; de lo contrario te arriesgas a que te ignoren.

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