miércoles, 28 de agosto de 2013

El hombre y la mujer Géminis

El hombre Géminis
Ese tipo "chulesco", guapetón de gimnasio, seguro que es Géminis. Es el ejecutivo brillante, el individuo centro de una reunión con sus chistes, el "playboy" que conquista no acosando a las mujeres, sino provocándolas para que sean ellas quienes le persigan. Jamás se sentirá inclinado a renunciar nada por nadie. Si las mujeres no se le rinden, no le demuestran de alguna forma que desean una aventura con él, el hombre Géminis las ignorará. Nunca se expondrá a una negativa que ponga en entredicho su personalidad triunfante.
La admiración ajena, la buena comida, la bebida, las comodidades, los placeres del amor, son el principio y el fin de sus vidas. Triunfar en todo, gozando de todo y sin que ello les reporte muchos problemas.
Son por eso grandes diplomáticos, flexibles con las circunstancias, adaptables. No se enfrentan con lo que comprenden que puede ser excesivamente difícil.
Al Géminis le encanta conquistar, contarlo a los amigos, y las mujeres guapas. Pero una vez enamorado, lo hará de una mujer especial, de gran personalidad. No le cuadrará al principio y, entonces, se rendirá o... saldrá corriendo.
Para llevarse bien con Géminis trátalo siempre con dulzura y mímalo constantemente. Es y será siempre un niño pequeño. Ten mucha paciencia.

La mujer Géminis
Si hay una mujer divertida, se llamará, casi seguro, Géminis. Inquietas, ingeniosas, necesitadas siempre de la brillantez, del lucimiento, las mujeres geminianas desbordan y arrastran a cuantos conviven con ellas. Necesitan destacar, abrumar con su simpatía o con su ingenio. Géminis piensa poco en los demás. Su cordialidad y sociabilidad es producto de esa búsqueda personal de la brillantez más que de un acercamiento hacia los otros.
La mujer Géminis se enamora infinidad de veces en su pubertad, olvidando a unos para apasionarse con otros con una simplicidad absoluta. No le interesan los hombres que no se rinden hipnotizados por su belleza. Necesita esa adoración. Las geminianas sacan todo el provecho placentero de sus actos amorosos cuando ello se convierte en una prolongación de su carácter: cuando pueden lucir en batalla con su personalidad, su improvisación, su originalidad y cuando, con todo ello, cancelan y ciegan la pasión al hombre que les demuestra su amor, doblegándose a cuanto ellas pidan.
En el campo sexual, no acepta rutina. Busca continuamente formas nuevas que estimulen su imaginación y que ponga en "problemas" a su pareja. Ver luchar al hombre contra todas las dificultades para lograr el acoplamiento es el mayor estímulo erótico para una Géminis.
Una mujer geminiana es perfecta para los hombres con profundo sentido erótico, pero rebelde para los que tratan de imponer "sus maneras". No son peligrosas para las demás mujeres; prefieren ignorar rivalidades. Nunca intentarán quitarle el marido a la otra. Pero si él viene, rendido de admiración, aceptarán gustosas ese homenaje.
Para llevarse bien con un Géminis trátalo siempre con dulzura y mímalo constantemente. Es y será siempre un niño pequeño. Ten mucha paciencia.

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