lunes, 26 de agosto de 2013

El hombre y la mujer Aries

El hombre Aries
Los hombres de éste signo son eternos conquistadores, aventureros, y por eso el amor tiene que ser un continuo reto, un enfrentamiento donde debe haber vencedor, aunque no haya vencido. Aries ha comprendido que en la sexualidad tiene un campo inagotable para sus deseos de triunfo.
Por eso se esfuerza en llevar a la mujer al campo de batalla amoroso. No busca su propio placer erótico, sino el placer psicológico que le proporciona el triunfo de haber dominado. Trata de que su posesión sea total, de no sentirse atrapado ni siquiera en un abrazo. El abrazo que recibimos ata, obliga. Aries no quiere sentirse atado por el abrazo, no admite la alternativa de igual a igual. Pero cuando ha logrado lo que puede parecer la aniquilación de su oponente en el combate amoroso, el ariano se inunda de ternura, de sentido de protección de responsabilidades hacia la mujer que se le ha entregado sin condiciones. Y se convierte de pronto en un ser dulce, considerado, responsable, que hace lo imposible por conseguir para su pareja la felicidad total.
Como un regalo generoso, que no es otra cosa que una nueva forma de su sentido dominador.
El peligro de un hombre Aries para cualquier mujer es que los arianos lo quieren todo y pronto. Sin condiciones. Y ellos ofrecen lo mejor de su ser a cambio. Pero cuando la mujer, se rinde, se entrega en cuerpo y alma, él da por finalizada la aventura y, si no está verdaderamente enamorado, desaparece en busca de nuevas experiencias que alimenten su espíritu eternamente insatisfecho.
Si te quieres llevar bien con un Aries es aconsejable no enfrentarse con ellos, ya que son muy luchadores. Intenta seguir su ritmo.

La mujer Aries
Si quieres a una mujer Aries, no puede parecer, en ningún momento, que la quieres dominar. La mujer Aries es libre e, incluso, libremente alocada. Vamos, que hace lo que le da la gana. Impulsiva, fogosa, apasionada, la mujer ariana no reflexiona demasiado ante una aventura amorosa. La sumisión del hombre al desearla, al suplicarle ese amor que ella puede dar, o negar, a su antojo, le hace sentirse dominadora, triunfante.
Su inclinación a quitar novios es innato en las arianas más feroces. Es la satisfacción guerrera del triunfo en la conquista. Es la satisfacción guerrera del triunfo, del riesgo afrontado y vencido. Pero en las arianas también hay una parte muy leal y, si ese lado positivo sale, no traiciona. Es fiel con sus principios y leal en su amistad. Y en el amor, una auténtica incondicional.
Disfruta de la lucha, del peligro y del triunfo en la conquista. Goza de su pasión desbordada en ese momento. Pero no volverá a sentir la misma felicidad cuando todo sea más sencillo y natural. El momento físico del amor en la mujer Aries respeta la misma tónica que su momento psicológico.
Actúa de forma dominadora, independiente y posesiva. No le gusta sentirse físicamente dominada por el hombre. Prefiere ser ella quien "haga", quien mande, quien decida y quien imponga su propia forma de amar porque así es como es capaz de lograr el máximo placer.

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