viernes, 3 de febrero de 2012

Las Hadas en el Mundo


Muchos y conocidos son los relatos, películas y dibujos animados que nos hablan de criaturas mágicas que habitan en lo más profundo de los bosques, bajo las rocas o las raíces de árboles centenarios, en colinas o cuevas, así como también en viejos y abandonados castillos, y algunas, aunque muy pocas, son habitantes de cementerios.

Ellos han estado siempre aquí, desde el principio del mundo, y han adoptado formas y nombres distintos para cada raza, pueblo y civilización, incluso para cada zona geográfica del mundo. Son muy diversas las razas de estos seres, algunos alados, otros no, unos amigos y fieles colaboradores del hombre; otros esquivos a su presencia, benévolos o dañinos, grandes o pequeños, hermosos a la vista o de aspecto repulsivo en algunos pocos casos.

Entre las distintas razas nos encontramos a los llamados Knorckers, unos seres diminutos que acostumbran a vivir en las frías y oscuras minas de toda Europa, donde los mineros pueden hallar grandes vetas de oro, si son cautos y escuchan el sonido de las palas y los picos de los afanados duendes, también llamados geniecillos.

En Escocia viven los Duendes Negros, así como los Gommes viven en Francia, los Coblynau de Gales o los Achachilla de Bolivia; son algunas de las muchas razas conocidas y no tan conocidas de estos habitantes subterráneos. Todos ellos suelen ser populares por sus caprichos y sus trucos, pero si uno se porta bien con ellos y les da todos los caprichos, pueden ser muy buenos colaboradores, incluso avisan a los pastores de la presencia de depredadores.

Los conocidos espíritus de los árboles como las Dríades griegas, las Bariaua de Malasia, Pixies, Mujer y Hombre Verde de la mitología celta, o las Esposas del bosque que corretean libremente por los extensos valles de Escandinavia, han ayudado de alguna manera al ser humano, al contrario que los Apuku de Surinam, o el Saci de Brasil, que son seres de muy mal carácter y perjudiciales para el hombre.

Algunos de ellos los trataremos a lo largo de estas páginas, o al menos intentaremos conocerlos, porque a pesar de que se ha escrito mucho sobre ellos, nadie puede explicar exactamente cómo son, dónde viven, cómo se comportan, leyendas o realidad… Siguen ahí cerca de nosotros, hay quien dice que tan sólo los niños pueden verlos, y aquellos que en su corazón aún conservan la inocencia, es por ello que se habla de que los ciegos son los más capacitados para poder captar a estos fantásticos seres, porque la mentira y falsedad nunca ha llegado a sus ojos, y “ven” a través de su puro e incorrupto corazón.

Las hadas están muy relacionadas con la naturaleza y los cuatro elementos, aunque también podemos encontrarlas en pueblos y grandes ciudades.

No todos los seres elementales son amigos o benévolos con los humanos, se dice que por Galicia existe un duende que se dedica a agriar la leche de las vacas.

Manuel Murguía, marido de la poetisa Rosalía de Castro, en su “Historia de Galicia” (1.888), enumera a los seres fantásticos en varias categorías:

El Tangomango: Lo asocia con la enfermedad, si hay que ubicarlo en las distintas categorías, diríamos que pertenece a la clase de minúsculos-malignos. Se dice que penetra en el interior del cuerpo humano para ocasionar dolencias.

Trasno: A éste ser si que lo clasificaríamos en la familia de los duendes, es un duende muy travieso que suele vivir en las casas. Le divierte mucho revolver el hogar y cambiar las cosas de lugar. Hay una manera de tenerlo entretenido para que no haga travesuras, la forma es la siguiente:

Dejaremos granos de arroz, maíz o algún tipo de semillas en la ventana o en una mesa cerca de ella, ya que al Trasno le gusta contar y siente un deseo irrefutable de contar todo. Una de sus características, es que tiene un agujero en su mano izquierda, por lo cual, al contar y ponerse las semillas en la mano éstas caerían y nunca terminaría de contarlas, así que se cansaría y no volvería jamás a esa casa.

El fuego es uno de los cuatro elementos naturales más venerado, y es por ello que se le menciona en muchas de las leyendas, mitos y religiones del todo el mundo. A muchas figuras mitológicas se les asocia estrechamente a éste elemento, tenemos a Hefestos, el dios del fuego y las fraguas, el cual vivía en el interior de un volcán o Prometeo que robó una chispa del fuego sagrado para ofrecérsela al hombre, ambos de la mitología Griega.

En la mitología Escandinava encontramos a Loki, conocido también por el nombre de Trickster, por robar el fuego de los dioses. En Nueva Zelanda Maui, al igual que los anteriores, también roba el fuego de la Diosa, que ésta guarda celosamente en las puntas de sus dedos y pies. En América Coyote, que se lleva a los tipis de la Gente de Fuego y se los ofrece a los hombres. Lo fascinante de éste elemento es que puede ser acogedor, y nos muestra su lado cálido, al mismo tiempo que también es devastador, arrasando todo a su paso cuando éste se descontrola y enfurece.

Al fuego también se le relaciona con el atardecer del solsticio de verano, siempre atrayendo a un sin fin de Hadas de este elemento, que revolotean alegres entre las chispeantes llamas.


Del libro de Manuel M. Pedregosa "Hadas y Duendes; Misterios en Córdoba, Islas Baleares y el Mundo"

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