jueves, 17 de marzo de 2011

La niña de Córdoba


Esta historia es muy conocida en Córdoba, pues existe una antigua casa del centro de la ciudad que se dice que está encantada y cuenta que en ella hace mucho tiempo vivía una familia acomodada y que tenía una hija pequeña y varias criadas a su servicio.

Una noche mientras la niña dormía escuchó unos ruidos en el pasillo, abrió lentamente la puerta de su cuarto para mirar el pasillo que comunicaba los cuartos, enormemente largo y oscuro y lleno de cuadros. Al final del pasillo la niña vió lo que parecía un niño de su edad levantando una de las losetas y metiendo algo dentro de un hueco en el suelo.

La niña no podía creerlo, lo que vió relucir en la mano del niño al pasar por la tenue luz que entraba por la ventana eran monedas de oro.

Cuando el niño se fue, salió y se dirigió hacia allí, entonces apareció una de las criadas con una vela enorme que también había visto lo que había pasado y quería sacar partido.

Decidieron que no dirían nada a nadie, todas las noches se acercarían y con la ayuda de la luz de la vela levantarían la loseta y sacarían las monedas hasta acabarlas. Todas las noches la niña, que por su tamaño cabía dentro, se metía en el hueco bajo la loseta e iba dando monedas a la criada, quien las iba guardando en un saco. Las noches pasaban y aquel tesoro parecía no acabarse nunca. Cada noche que pasaba la vela iba consumiéndose más y más, pero las monedas seguían saliendo a pares y no querían dejarse ninguna.

Una noche en medio de su labor, la vela comenzó a parpadear haciendo amagos de apagarse, la criada le dijo a la niña que saliera del hueco, que ya tenían dinero de sobra. La niña le hizo caso y abandonó el escondrijo, pero en el ultimo momento una moneda cayó del saco al hueco, y en un acto de avaricia y sin pensárselo siquiera, la niña se metió de nuevo en el hueco. La criada intentó agarrarla pero no pudo, mientras le gritaba que por favor saliera de allí y dejara la moneda, pero en medio de ese griterío la vela terminó por apagarse. En el momento justo en el que el ultimo rayo de luz salió de la vela la loseta se cerró ante los ojos de la criada dejando a la niña dentro.

La criada decidió no decir nada a nadie, los padres dieron a la niña por desaparecida y el tema se fué olvidando con el tiempo. Pero aún en la actualidad dentro de esa casa se siguen oyendo por las noches los gritos de auxilio de la niña que repiten noche tras noche en el pasillo: " por favor .....socorro....... sacadme de aquí ". Incluso la policía ha acudido multitud de veces ante la llamada de los vecinos que oían voces pidiendo ayuda, pero al llegar al viejo caserón lo único que siempre han encontrado es una vela vieja y consumida puesta justo en el centro de una loseta.

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