viernes, 15 de septiembre de 2017

La Cueva del Diablo - Salamanca

La Cueva del Diablo estás situada en lo que era la antigua iglesia de San Ciprián o San Cebrián y que también se le conoce como la Cueva de Salamanca y es que todas las ciudades tienen esos lugares, llamémosle especiales, donde la historia auténtica se mezcla con ribetes de leyenda. Son sin duda misterios sin resolver, donde el observador tiene que saber discernir lo que es historia y lo que es leyenda.
Lo que llamamos cueva no es ni más ni menos que la sacristía de la iglesia, dicen unos que Hércules fue su fundador, otros la relacionan con los celtas y otros por los árabes.
Hay quienes dicen que la mismísima cueva era la entrada a un enmarañado laberinto de pasajes y túneles que como un hormiguero recorría todo el suelo de la histórica ciudad.
Su fama no conocía ni límites ni fronteras, es de aquí el motivo que en muchos puntos de iberoamérica a las cuevas se les denomina "salamancas", siendo estos lugares oscuros y escondidos donde se practicaba la nigromancia, la iniciación, la quiromancia y la adivinación.
Misterios y leyendas... como decíamos, la Cueva del Diablo, estaba situada en la antigua iglesia de San Cebrián y para llegar a ella nos dirigiremos a la Plaza de Carvajal, donde podremos acceder a la Torre del Marqués de Villena y desde ahí observar la muralla desde cerca, la historia de la ciudad en sus misterios y leyendas nos dice que era famosa por los ritos mágicos que allí se efectuaban.
Debido a su leyenda y los enigmas y misterios que ha arrastrado desde siempre, numerosos escritores han hablado sobre ella, desde Calderón de la Barca, Cervantes, Walter Scott o Ricardo de Rojas, solo por citar alguno de ellos.
La leyenda es digna de aparecer en cualquier libro sobre misterios y leyendas, porque su protagonista no es otro que el mismísimo Satanás, donde transformado en un simple sacristán impartía a sus alumnos las doctrinas de ciencias ocultas, astrología, magia, adivinación a 7 alumnos durante 7 años y que tras ese aprendizaje, el alumno más aventajado debería quedar de por vida en la cueva a su servicio... y resultó ser que ese alumno no fue otro que el Marqués de Villena.
Estos misterios y leyendas tienen un origen y como decíamos son una mezcla evidentemente entre historia y leyenda.
Clemente Potosí, era el párroco de la iglesia y quien impartía las clases y que fue reconocido como el Diablo. El objetivo siniestro de enseñar técnicas de adivinación, junto las mencionadas anteriormente se sumaban la Geomancia, Hidromancia, Piromancia y Quiromancia.
Como norma los alumnos no desvelarían lo aprendido y ese mutismo y hermetismo propició que la leyenda creciera día a día.
Siete, siempre serían siete, número místico. Los alumnos debían pagarse sus clases y la forma de hacerse era muy curiosa, mediante un sorteo era elegido un alumno que sería el que abonaría las clases de los 7 y si este no pudiera pagar la suma acordada debería pasar a ser encerrado en la cueva durante un año.
Pues bien, un año le tocó pagar al Marqués de Villena, futuro Enrique de Aragón que a su juventud se encontraba como universitario. Y cuando tuvo que pagar se encontró sin solvencia y sin miramientos fue encerrado en la cueva.
Enrique ideó un plan para escaparse, ya que no quería pasarse un año encerrado y viendo una tinaja llena de objetos se ocultó en ella. teniendo el máximo cuidado de que no se notara que estaba allí escondido.
Cuando el maestro entró a la iglesia y viendo que estaba vacía salió corriendo dejando la puerta abierta de la sacristía, momento que Enrique aprovechó para salir huyendo y ocultarse en la iglesia, donde pasó toda la noche a la espera que a la mañana siguiente al abrir las puertas pudiera escapar, como así lo hizo.
Pero Enrique no se dio cuenta hasta la mañana siguiente en que salió de la iglesia, que no se puede engañar al Diablo del todo y es que en su huida de la sacristía, el Diablo le arrebató su sombra, la que no recuperaría el resto de sus días.

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