jueves, 20 de julio de 2017

Los misteriosos crímenes sin resolver de la granja Hinterkaifeck

Si bien parece que el caso de Jack el Destripador atrae el centro de atención de los crímenes sin resolver, aún hay algunos misteriosos asesinatos que han resistido la prueba del tiempo, y en los últimos años han ganado una reputación por su rareza tanto como por su sangre derramada. Uno de esos misterios viene de los majestuosos bosques alpinos del estado alemán de Baviera. El paisaje de montañas y naturaleza idílica, hace que parezca un lugar inusual para el asesinato violento, sin embargo, en 1922 una granja tranquila con el nombre de Hinterkaifeck fue el escenario de uno de los asesinatos más brutales, misteriosos y desconcertantes de la historia alemana.
Hinterkaifeck era una finca ubicada en el bosque Groebern, entre las ciudades bávaras de Ingolstadt y Schrobenhausen, a una hora en coche de Múnich. La finca fue ocupada por una familia llamada los Gruebers, la familia se componía de el patriarca Andreas, su esposa Cazilla, su hija, una mujer ya viuda llamada Viktoria, y sus dos nietos Cazilla ( 7 años) y Josef (2 años). Vivían en un relativo aislamiento, su granja se encontraba aislada en un bosque a 1 km de la ciudad principal de Kaifeck.
A pesar del aislamiento de su granja, la familia era bastante bien conocida en la zona, aunque no por las mejores razones. Andreas Grueber era conocido como un solitario hostil que golpeaba a su esposa de forma regular y no era muy querido por la gente de la ciudad. También se rumoreaba que el nieto más joven, el pequeño de 2 años Josef, fue el resultado de una relación incestuosa entre Andreas y su hija Viktoria. Andreas se decía que estaba tan obsesionado y enamorado de Viktoria que él había prohibido activamente que se casase de nuevo y la mantuvo bajo su estricto control. Además de maltratar a su esposa, Andreas también era conocido por ser brutalmente abusivo con sus propios hijos, de los cuales Viktoria era la única superviviente. En general, la familia era hisca y huraña. El único miembro de la familia que tuvo una relativamente buena reputación en la ciudad era Viktoria, que tenía una muy hermosa voz y cantaba en el coro de la iglesia.
El misterio de la granja comenzó cuando la criada de repente renunció a su trabajo y se fue de inmediato. Cuando se le preguntó porqué se había ido tan precipitadamente, María explicó que había estado oyendo voces extrañas y otros ruidos en los alrededores de la casa, así como el sonido de pasos desencarnados que emanan desde el ático. La criada asolada de terror se había convencido de que la casa estaba embrujada y no deseaba permanecer allí ni un momento más. Ella estaba muy pálida y demacrada cuando se fue. Después de su partida, los Gruebers atribuyeron a la pobre mujer de sufrir algún trastorno mental.
Seis meses más tarde, las cosas se pusieron más extrañas, cuando a mediados del mes de Marzo de 1922, Andreas estaba inspeccionando su propiedad después de una tormenta de nieve y descubrió unas huellas extrañas en la nieve que salían del bosque circundante y se dirigían hasta la casa. Extrañamente, no había huellas de regreso de nuevo al bosque. Andreas buscó alrededor de la propiedad, en busca de cualquier señal de las pisadas misteriosas, pero no había ninguna. Alarmado que un intruso potencialmente peligroso podría estar escondido en su casa, Andreas realizó una búsqueda exhaustiva en la casa, e incluso el granero y cuarto de herramientas, pero no encontró más huellas y no había señales de un intruso.
Esa misma noche, Andreas fue despertado por ruidos extraños e inexplicables procedentes del ático. Recordando lo que la criada había dicho sobre fantasmas y los ruidos de la buhardilla, miró allí también, pero no encontró a nadie escondido allí. Convencido de que no había nadie y aún así un poco nervioso, Andreas se fue a la cama sólo para despertar a la mañana siguiente y encontrar un periódico en su porche que nadie en la familia reconocía. No mucho tiempo después de eso, el 30 de Marzo de 1922, un juego de llaves de la casa misteriosamente desapareció y no se pudo encontrar en ningún lugar. En su búsqueda de las llaves, Andreas encontró con el descubrimiento inquietante de arañazos en la cerradura del cuarto de herramientas, como si alguien hubiera tratado de abrirla.
El 31 de Mayo de 1922, en medio de todo estos sucesos extraños, y un día después del descubrimiento de los arañazos en la cerradura y la desaparición de las llaves, una nueva criada con el nombre de María Baumgartner llegó a la casa para reemplazar a la que había huido en estado de pánico seis meses antes. El primer día de María en el trabajo resultaría ser su último día, y también sería el último día en que alguien viera a los Gruebers vivos.
El 4 de Abril de 1922, las gentes de la ciudad comenzaron a preocuparse por los Gruebers. Nadie los había visto en días y el nieto mayor, Cazilla, no se había presentado a la escuela. Además, nunguno de ellos había ido a la iglesia y el correo de los Gruebers se había estado acumulando en la oficina de correos. Viktoria, en particular, nunca había faltado a la iglesia debido a su alta posición como miembro del coro. Algunos de los habitantes del pueblo decidieron ir a su propiedad y comprobar que era lo que estaba pasando. Al llegar a la granja, las llamadas del grupo de búsqueda no fueron respondidas. Un vistazo preliminar de la parte exterior de la finca no dio ninguna señal de la familia, y todo el lugar tenía una atmósfera extrañamente tranquila.
Decidieron inspeccionar el interior del granero, y al abrir la puerta se encontraron con un espectáculo macabro. Allí en un charco de sangre estaban los cuerpos de Andreas, su esposa, su hija Viktoria, y la nieta mayor, Cazilla. Curiosamente, sus cuerpos habían sido apilados cuidadosamente uno encima de otro y cubiertos de heno. El equipo de búsqueda horrorizado procedió a buscar frenéticamente a los otros miembros de la familia y los encontró dentro de la casa. El nieto más joven, Josef fue encontrado muerto en su cuna en la habitación de su madre, y la criada, María, también fue encontrada muerta en su habitación en la cama. Ambos también habían sangrado profundamente y yacía sobre charcos de sangre coagulada. En total, seis personas, los cinco miembros de la familia Grueber más una doncella habían sido brutalmente asesinados a sangre fría.
La gente del pueblo inmediatamente llamó a la policía, y en cuestión de horas los investigadores del Departamento de Policía de Múnich había llegado a la escena. Las autopsias preliminares realizadas en los cuerpos mostraron que todas las víctimas habían sido asesinadas con golpes en la cabeza causados por una piqueta. El cuerpo de Viktoria también mostró señales de estrangulamiento, pero no se cree que fuese la causa de la muerte. El autor, se supuso, que estaba muy familiarizado con el uso del pico, ya que todas las heridas habían sido precisas, un sólo golpe decisivo en la cabeza en casa cadáver. Todas las víctimas, excepto una, se cree que murieron al instante, todas excepto Cazilla, mostró evidencias de haber sobrevivido varias horas después de haber sido gravemente herida, mechones de su pelo habían sido arrancados de la cabeza por razones desconocidas. La mayoría de las víctimas estaban vestidos con ropa de cama, excepto Viktoria y Cazilla, que estaban vestidas con ropa de calle. Esto, más el hecho de que María y Josef habían muerto en la cama, sugirió que los asesinatos habían ocurrido en la noche, antes de la hora de dormir.
Una investigación de la escena del crimen llevó a la policía a la conclusión de que alguien había atraído a Andreas Grueber, su esposa, y su hija Viktoria al granero de uno en uno para despacharlos con la piqueta, después de lo cual el asesino había entrado en la casa para terminar con Josef y la criada mientras yacían en sus camas. Se creía que Viktoria y Cazilla probablemente habían sido las primeras en ser atacadas, ya que no se habían vestido para ir a dormir, cuando habían ido a investigar lo que les había atraído al granero. Un detalle que la policía observó fue que todos los cadáveres habían sido tratados de alguna manera. Los cuerpos apilados en el granero se habían cubierto de heno, el cuerpo de la sirvienta había sido cubierto con sábanas, y el cuerpo de Josef había sido cubierto con una de las faldas de su madre.
Si hasta ahora, el análisis de los cuerpos era temible, se presentaron algunos hallazgos muy inusuales. La fecha de la muerte se determinó que fue el Viernes, 31 de Marzo de 1922, pero después de interrogar a los vecinos de la finca, esto resultó ser bastante extraño. Los testigos declararon que habían visto humo saliendo de la chimenea de la granja durante todo el fin de semana, lo que sugiere que alguien había estado en la casa. La casa también tenía evidencia de que alguien había comido recientemente comidas allí, y una de las camas parecía haber sido usada poco antes de que se hubiesen descubierto los cuerpos. Además, se encontró que todo el ganado y animales estaban bien alimentados y habían comido recientemente, lo que fue un hallazgo raro ya que todos los que normalmente cuidaban de ellos habían muerto desde hacía casi una semana. De hecho, ninguno de los animales en la granja había sido dañado de ninguna manera. El perro, que fue encontrado ladrando en el granero, había sido pacientemente atado por el que había matado a la familia y fue golpeado pero por lo demás estaba sano. Esta información había dejado bastante perplejo a los investigadores, ya que implicaba que quien había matado a la familia, se quedó haciendo vida en la casa durante varios días y alimentando al ganado antes de huir de la escena. ¿Por qué alguien haría eso? Nadie lo sabía.
La policía desconcertada andaba buscando un motivo, pero se encontró con más misterios. En un principio se creía que el motivo debía haber sido el robo puro y simple. Después de todo, los Gruebers eran una familia muy rica y no era raro encontrar vagabundos y ladrones en la zona, sin embargo, aunque algo de dinero faltase, una importante cantidad de monedas de oro y joyas de valor no habían sido robadas. Seguramente un ladrón que hubiese pasado días en la granja después de los asesinatos habría descubierto estos objetos de valor. Curiosamente, se encontró que Viktoria había vaciado su cuenta bancaria unas semanas antes y dio una donación de 700 Golmark a su iglesia, pero el resto del dinero estaba en paradero desconocido. No se sabe si esto tenía alguna conexión con los asesinatos, por lo que se mantuvo meramente como un detalle extraño.
Después, la policía comenzó a sospechar que los asesinatos habían sido un crimen pasional. Las sospechas recayeron sobre un hombre con el nombre de Lorenz Schlittenbauer que había sido un pretendiente de Viktoria. Viktoria siempre había afirmado que Josef era hijo de Schlittenbauer, aunque todo el mundo en el pueblo pensaba que Josef había sido el resultado de una relación incestuosa entre Andreas Grueber y Viktoria, se creía que Schlittenbauer podría haber arremetido en un arrebato de celos. También podría haber sido para escapar de los pagos de la pensión alimenticia, ya que más tarde se supo que Viktoria había estado a punto de demandar a Schlittenbauer por este derecho antes de los asesinatos. Schlittenbauer se había vuelto a casar y tuvo otro niño en ese momento, pero murió por desgracia a una edad temprana, y tener que pagar una pensión alimenticia para un niño que ni siquiera podía estar seguro que fuese suyo, cuando su propio hijo había muerto, podría haber sido un desencadenante de violencia.
Otros pequeños detalles extraños también parecían apuntar a la participación de Schlittenbauer. En primer lugar, él fue uno de lo miembros del primer grupo de búsqueda, que habían ido a la finca para buscar a los Gruebers. Mientras estuvo allí, se informó de que el perro atado en el establo había tomado una aversión particular hacía Schlittenbauer, y le había ladrado profundamente todo el tiempo que había estado allí. Además, un testigo dijo más tarde que Schlittenbauer había parecido imperturbable por la visión de los cuerpos ensangrentados, y pudo mover los cuerpos en el granero sin mostrar ninguna señal de disgusto. Cuando se le preguntó por qué él estaba moviendo los cadáveres antes de que llegara la policía, dijo que estaba buscando a su hijo. Más allá de una calma increíble ante esas muertes y la violencia, Schlittenbauer también demostró un conocimiento de la granja, y fue capaz de moverse alrededor de la propiedad sin esfuerzo, como si hubiera pasado mucho tiempo allí. Todo esto sin duda llamó la atención, y Shlittenbauer fue interrogado extensamente por la policía, pero al final simplemente no tenían suficientes evidencias concretas que lo relacionasen con el crimen y nunca fue detenido por ello. De hecho, hasta la fecha nadie ha sido detenido por ello.
Independientemente de quién realmente cometiese los asesinaros, hay muchas otras características inexplicables del caso. ¿Por qué el autor se escondería en la granja durante tanto tiempo antes de hacer su movimiento? Seguramente las huellas y ruidos en el ático deben haber sido las del asesino, pero estos eventos sucedieron mucho antes de que los asesinatos tuviesen lugar. Si la sirvienta original, que renunció por miedo, hubiese escuchado al asesino, entonces eso significaría que el culpable habría estado escondido en la propiedad por un total de 6 meses. Además, ¿por qué se quedaría el asesino casi una semana después de los asesinatos, e incluso alimentó al ganado? ¿Qué propósito perseguía? Nadie lo sabe.
Los cadáveres de las seis víctimas fueron finalmente enterrados en un cementerio en Waidhofen, sin la cabeza ya que las habían enviado a Múnich para un análisis y nunca habían sido devueltas. Los cráneos se cree que se han perdido en algún momento durante el caos de la Segunda Guerra Mundial y nadie está realmente seguro de lo que pasó con ellas, lo cual es un misterio en sí mismo. Los seis cuerpos decapitados están enterrados junto a un monumento.
La investigación de los asesinatos Hinterkaifeck en última instancia, continuaron por años, con más de 100 sospechosos interrogados, sin que la policía estuviese más cerca de resolver el misterio, y el caso se ha convertido en uno de los misterios sin resolver más perdurables de Alemania. A día de hoy, ni un solo sospechoso nunca ha sido detenido por los crímenes. La policía se puso tan desesperada que incluso contrataron clarividentes para manejar los cráneos de las víctimas de asesinato, sin ningún efecto. Con los años, los misteriosos asesinatos se han convertido en un terreno fértil para los detectives aficionados para debatir y recoger además el caso en su búsqueda de respuestas, al igual que los debates similares sobre el caso de Jack el Destripador. Muchas teorías cerca de lo paranormal se han propuesto para tratar de obtener una luz sobre el misterio.
Una idea era que el ex marido de Viktoria, Karl Gabriel, llevó a cabo los asesinatos. Aunque Gabriel supuestamente había muerto en las trincheras de la Primera Guerra Mundial su cuerpo en realidad nunca había sido encontrado y nunca había recibido un entierro apropiado, por lo que se especula que pudo haber regresado a por su esposa. Al enterarse de la relación incestuosa de Viktoria con su padre y de su relación con Schlittenbauer, podría haber acabado en un crimen pasional. Esta teoría fue alimentada por los informes de dos personas que afirmaban haber conocido a un soldado ruso después de la Segunda Guerra Mundial que había afirmado ser el "Hinterkaifeck Killer". Se ha especulado que él originalmente fingió su muerte para se libre de su esposa, pero que había cambiado de opinión y volvió sólo para encontrarse con que su mujer tenía otra relación.
Otros han señalado los elementos aparentemente paranormales del caso, tales como los fantasmas reportados por la criada original de la granja, así como los extraños ruidos escuchados por el propio Grueber, el periódico misterioso, y las huellas inexplicables en la nieve. A la luz de estos datos, hay quienes piensan que el culpable no era un hombre en absoluto, sino más bien una especie de fuerza sobrenatural vengativa que había puesto sus miras en la familia.
Es un caso desconcertante que plantea tantos interrogantes y misterios inexplicables, y hasta la fecha no está más cerca de ser resuelto de lo que era en 1922. Por su parte, el Departamento de Policía de Múnich en ocasiones ha reabierto el caso. Así lo hizo en 1996 y de nuevo en 2007, pero en ambas ocasiones se encontró con nada más que callejones sin salida. La policía ha dicho que es probable que el caso nunca sea resuelto, ya que han pasado tantos años, las evidencias son escasas o se han perdido en los últimos años,los testigos y sospechosos han muerto, y debido a las técnicas de investigación de aquellos días que eran bastante primitivas, resultando en registros incompletos y pruebas mal catalogadas. Eso no impide que los aficionados traten, debatan y discutan sobre los asesinatos, y es probable que continúe durante muchos años más.

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