martes, 3 de mayo de 2016

Hotel del terror del Doctor Holmes

El Doctor Homes, es uno de los mayores asesinos en serie que haya conocido la humanidad Metódico y despiadado, tiene una historia digna de la mejor película de terror. Consciente de ello, Martín Scorsese estrenará en el año 2017, un film sobre este personaje al que dará vida Leonardo DiCaprio.
Se ocultaba bajo la apariencia de un galán educado y atractivo que encandilaba a las mujeres, para después engañarlas sacándoles el dinero. En muchos casos tras conseguir su objetivo, las hacía desaparecer. Las inocentes parejas, no podían imaginar los crímenes tan atroces que este sujeto realizaba sin inmutarse.
Su ensañamiento con las víctimas, parecía sacado de una cinta Gore. Sin embargo la realidad era mucha mas cruel que esas películas sin sentimientos, pero inocuas y salpicaduras de sangre falsa que entretienen a los niños. Las desgraciadas personas que se tropezaron con Holmes, sufrían operaciones quirúrgicas sin anestesia, en donde el cirujano trataba de buscar los puntos nerviosos que produjeran mayor dolor. Eran comunes los lloriqueos, las súplicas implorando que los perdonara o que los matara con mayor velocidad. Descuartizamientos, quemaduras que provocaban aullidos de dolor que a Holmes solo le producían hilaridad y fascinación, eran algunos de sus sellos personales.
Estaba acostumbrado a ver sufrir, ya torturaba a pobres animalitos desde temprana edad. Con esa mente perturbadora, no tuvo miramientos para dedicarse a la venta clandestina de cadáveres a los hospitales. A algunos de esos cuerpos, les había quitado la vida con sus propias manos. Sin embargo, daría con sus huesos en la cárcel por primera vez acusado de estafa, pero desgraciadamente pronto saldría.
Además de ser una persona sin escrúpulos, era un manipulador. Así consiguió que una mujer rica se casara con él y le prestara el dinero suficiente para estudiar medicina. Al terminar la carrera, esta arruinada por culpa del doctor, ya no le era útil y la abandonó. De ahí fue saltando de cama en cama con estafas de por medio, hasta que encontró a una rica viuda farmacéutica de la que se hizo amante, heredero de su fortuna. Posteriormente como no podía ser de otra manera para este asesino en serie, la eliminó del terrenal mundo.
Era un monstruo con piel de cordero que mató a mas de 200 personas, pero lo realmente curioso es como este psicópata cometió la mayoría de los crímenes. Para ello utilizaría, un escalofriante hotel como su macabro parque de atracciones particular. Una fábrica de producir sádicas muertes que satisficieran su mente trastornada.
Aprovechando la inauguración de la exposición Universal celebrada en Chicago en 1893, el médico Herman Webster Mudgett apodado "El Dr. Holmes" constituyó un suntuoso alojamiento con apariencia de siniestro castillo. Sin embargo sus fines, no eran sólo el negocio de la hostelería. Aun no había abandonado su trabajo como proveedor de cadáveres y el hotel, le facilitaría nueva materia prima.
El doctor, creó las figuras de un arquitecto y un jefe de obra que realmente no existían, para estafar a albañiles y proveedores de material de obra durante la construcción del edificio. Al no pagarles, los diferentes contratistas buscaban el cobro a esos personajes sin encontrarlos, por lo que abandonaban su trabajo. Eso permitió a Holmes que nadie supiese con seguridad lo que realmente había en ese edificio.
Quien veía la fachada de ese hotel, no podía imaginar lo espeluznante que era su interior. Contenía múltiples pasadizos secretos, trampas, espejos que permitían ver todo lo que sucedía en las habitaciones y cañerías de gas colocadas bajo el suelo, con el fin de que los inquilinos de Holmes pasaran a la otra vida en el momento que él se lo propusiera.
Todo ello comunicado por montacargas y toboganes que permitían trasladar los cuerpos de los desafortunados inquilinos al sótano. Allí disponía de un horno crematorio, una tinaja con ácido sulfúrico, otra de cal para limpiar los huesos de sus carnes, una mesa de disección anatómica y un sinfín de instrumentos de tortura.
El doctor, escribía a los familiares de sus víctimas haciéndose pasar por ellas, con el fin de que no se preocuparan por su ausencia y para pedirles fondos que les permitieran seguir "disfrutando mas días en sus fantásticas vacaciones".
Finalizada la exposición Universal, los ingresos del Hotel se redujeron y al doctor Holmes se le ocurrió fingir un incendio para cobrar un seguro, 60 mil dólares de la época tenían la culpa. La compañía pagadora sospechando de este accidente, realizó una investigación en la que descubriría el espeluznante interior del castillo.
Sorprendentemente, Holmes logró escapar y ocultarse en Texas durante unos años. Allí tramaría una nueva fechoría. Se asoció con un delincuente para que se hiciese un seguro de vida. Posteriormente fingiría su muerte y así cobrarían el dinero de la póliza. Sólo precisaban encontrar un cadáver que lo suplantara. Pero que mejor cuerpo que del propio asegurado. Ató a su compinche y le prendió fuego, mientras este gritaba implorando que lo matara.
Holmes no quería compartir el cobro del dinero con los otros beneficiaros, que eran familia del desdichado compañero al que había asesinado. Fue a buscarlos a Boston en donde se encontraban y se ofreció a acompañarlos a Filadelfia en donde cobrarían el seguro. Como os podréis imaginar, no llegaron a recibir el dinero. Los fue pasando uno a otro por el cuchillo, sin importarle si se trataba de una mujer o de unos niños. Pero finalmente la denuncia de un antiguo compañero de celda, despertó las dudas de la aseguradora. La policía abrió una investigación y fue desgranando el pasado de Holmes, hasta obtener unas pruebas abrumadoras sobre la culpabilidad de estafa y de asesinato del doctor.
Burlándose de la justicia, sólo reconoció 27 de sus crímenes, suficientes para condenarlo a morir por ahorcamiento. Sería ejecutado el 7 de Mayo de 1896. Cuentan que la muerte, esperó pacientemente 15 minutos observándolo en la orca antes de llevarse su alma. Tiempo que transcurrió suspendido, mientras pataleando en un agónico e inútil intento por salvar su vida. Un trágico final que muchos consideran que merecía.
Pero el terror que generó en vida, continuo tras su muerte. Muchas personas aseguraban, que todos los que habían tratado con él, sufrían los efectos de una terrible maldición. Un testigo del juicio, fallecería pocos días después de manera súbita, también algunos declarantes morirían por enfermedad al poco tiempo. Otro suceso que incrementaría la leyenda, fue el suicidio de uno de los guardianes de la prisión en donde estuvo. Para colmo de lo sucedido, una de las oficinas de la compañía de seguros que acusó a Holmes, se incendió misteriosamente quedando únicamente algunas fotos del doctor. Lo cual algunos consideraron una firma del asesino para indicar que lo había hecho desde el más allá.
Sus actos de brutalidad desmedida y los sucesos tras su muerte, hacen pensar en una mente demoníaca, lo cual parecen corroborar sus últimas palabras: "Nací con el maligno como mi patrón al lado de la cama cuando vine al mundo y ha estado conmigo desde entonces".

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