8/19/2015

El Chupacabras

No pocas veces se ha tratado de correlacionar las apariciones de OVNIs con la muerte o desaparición misteriosa de animales en determinadas zonas. A partir de 1974 comenzaron a publicarse noticias sobre casos de animales muertos misteriosamente en diversos puntos de Estados Unidos como Kansas, Nebraska, Iowa, Dakota del Sur, Colorado, Oklahoma y Minnesota.
A muchas de las víctimas les faltaba algún órgano (oreja, lengua, nariz, rabo u órgano reproductivo) mutilado con aparente precisión. Además los animales muertos aparecían "completamente sin sangre, como si su cuerpo hubiese sido secado con una aguja".
En Puerto Rico, de febrero a julio de 1975, ocurrieron numerosas muertes de animales en circunstancias casi idénticas coincidiendo en la misma zona geográfica con docenas de casos OVNIs y con otros fenómenos supuestamente afines.

Justamente veinte años después de los sucesos del llamado "vampiro de moca", como se acuñó popularmente a la bestia.

El Chupacabras aparece en Puerto Rico El nacimiento del Chupacabras, al menos en su edición moderna, se remonta al mes de marzo de 1995, cuando los vecinos de los municipios de Orocovis y Morovis en el interior de Puerto Rico descubrieron que los animales de las granjas eran atacados de una forma sensiblemente diferente a la habitual en los animales salvajes o en el hombre.

Conejos, pollos, cabras, etc. empezaron a ser encontrados totalmente desangrados, apareciendo los cadáveres con un simple y pequeño orificio, especialmente en la garganta. La plaga se extendió por la isla rápidamente. Las primeras descripciones del misterioso asesino no aparecieron hasta seis meses después de la aparición de la epidemia. Fue en septiembre del pasado año cuando fue observado por Madelyne Tolentino, una ama de casa de Canóvanas, al este de San Juan. Ésta y otras observaciones paralelas lo bautizaron en la zona como "El canguro" y "El conejo".


Las descripciones lo presentaron como una horrosa entidad semejante a un canguro con colmillos y con un abombamiento en sus ojos rojos y sus bocetos corrieron por toda la isla. Y por gracia del ufólogo Jorge Martín, a través de internet, la imagen se extendió al resto de la civilización.
Pero en Puerto Rico se iban sumando cadáveres al guarismo del vampiro. Nuevos aterrorizados testigos hacían sus descripciones y los artistas daban forma a sus palabras: humanoides, depredadores de pata hendida y retorcidas gárgolas de catedral. El terror estaba sembrado en las zonas rurales. Las autoridades municipales organizaron unas doscientas partidas para capturarlo. Sectores políticos reclamaron una investigación oficial a un gobierno que ignoraba los dantescos hechos.
Algunos científicos señalaron que los responsables debían ser monos, perros u otro animal exótico que habite libremente en el país. Las necropsias no establecieron un patrón único de muerte: traumas en el cuerpo, infecciones bacteriales, perdida de sangre.


Durante las primeras semanas de 1996, los ataques del Chupacabras comenzaron a menguar, pese a que las referencias de la prensa sobre su actividad no habían disminuido.
Las temperaturas en esa época del año son frías con lo que se pensó en una posible hibernación en las montañas de la selva tropical de El Yunque, o en alguno de los muchos sistemas de cavidades que hay en las isla, especialmente alrededor de Aguas Buenas, a unos 50 Km. de San Juan.
Pero la tranquilidad no duraría mucho. Las alas del maligno ensombrecieron de nuevo la vida de los portorriqueños. A principios de marzo Arturo Rodríguez, un granjero del Barrio Sumidero, en Aguas Buenas, notificó la pérdida de 30 gallos luchadores y gallinas. Los animales tenían punzadas en su garganta y en el cuerpo. Se afirma que agentes del Departamento de Recursos Naturales realizaron una investigación in situ.


El sábado 9 de marzo, un chico llamado Ovidio Méndez estaba enterrando una gallina muerta cuando observó un extraño ser de 1,20 metros de altura caminando a dos patas. Su cuerpo era gris oscuro, poseía ojos alargados rojos, largos colmillos y las manos en forma de garra. La policía no encontró nada. De todas formas no todas las personas estaban de acuerdo en que el Chupacabras fuera el responsable de las muertes de los animales. Una mujer creía que su conejo había sido asesinado por un perro.
Como suele pasar en estos casos, a falta de una explicación que resulte suficientemente convincente, las especulaciones comienzan a correr. Así aparecieron sofisticados argumentos sobre perros con un colmillo, un simio delincuente, inconfesables experimentos genéticos y, cómo no, alienígenas. O el propio diablo cuando uno de los testigos afirmó que la aparición estuvo acompañada de un "olor fuerte a sulfuro".
También fue detenida una santera, acusada de matar a los animales domésticos para sus ritos, pero es evidente que no podía ser la causante de todas ellas. Se dijo que debían ser diversos grupos Yoruba, pero lo cierto es que eso contradecía la hipótesis oficial hasta el momento: monos o perros. La matanza continuó en el Barrio Sumidero, especialmente en los sectores de La Araña, La Vega y la Capilla donde centenares de animales domésticos, pollos, patos, ocas e incluso algunas cabras, corderos y vacas, fueron desangrados. En uno de los ataques, además de las muertes causadas, el agresor arrancó de sus goznes una puerta metálica de 4,8 metros por 4,2. Tal desproporcionada prueba de fuerza no hizo sino aumentar el terror de los habitantes de la zona.

En los estados norteamericanos, la historia de este fabuloso canguro se ha mezclado con las del Diablo de Jersey, un personaje procedente de la mitología indígena y cuya presencia se denota en los últimos 260 años, contándose 2.000 supuestos testigos, siendo un clásico dentro de la zoología fantástica o criptozoología.

Conforme crecía el alud en Puerto Rico, aparecían nuevas especulaciones, generalmente gratuitas y a cual más pintoresca. Así el hermano Carmelo, un ejemplo de los autotitulados como psíquicos, pontificaba que las mutilaciones procedían de "una raza de vampiros que se complacen con la sangre animal" y que sólo se puede terminar con ellos usando "un rayo láser o una bala de plata". Con sus dotes clarividentes afirmó que estos seres no atacan a los humanos porque la sangre está demasiado infectada de toxinas y de grasas.

Por su parte, un grupo ufológico de corte fanático conocido con el acrónimo de NOVA indicó que el Chupacabras era una de las 20 criaturas que habían descendido a la Tierra procedentes del espacio. Su repugnante misión consistiría en realizar experimentos con sangre humana con el objetivo de liberar perniciosos virus como el VIH causante del SIDA. Este grupo paranoico se dedicó a acosar a testigos e investigadores indicándoles que contaba con el respaldo de "una organización secreta del gobierno".
Sobre Puerto Rico recae la pésima reputación de ser campo de pruebas para armas secretas experimentales que van desde la Talidomida hasta armamento radiactivo, por lo que no fue difícil que algunos creyeran que el Chupacabras era el resultado de un experimento genético cuya salvaje actividad había sido concebida por el gobierno norteamericano.

Pero las teorías no terminan aquí. Otros vincularon la llegada del Chupacabras a la vieja e infundada creencia de que en Puerto Rico existen túneles que unen la isla con territorios continentales, especialmente con los Pirineos y Sudamérica. Incluso se sugirió que la criatura había acudido desde el Más Allá durante una oscura ceremonia de santería. Esta macabra creencia tiene mayor predicamento entre quienes han sufrido daños causados por el Chupacabras como si hubiesen sido víctimas de algún tipo de brujería o maldición que perjudicara su hacienda.

No obstante, la idea más extendida es que se trata de un ser alienígena, no en vano Puerto Rico se ha caracterizado siempre por una gran cantidad de avistamientos OVNI, lo que ha llevado a muchos a considerar a la isla americana como una zona caliente del planeta. Estas mutilaciones tendrían el mismo origen que las que se produjeron con anterioridad preferentemente en el Medio Oeste americano, donde numerosas cabezas de ganado aparecieron halladas sin sangre ni glándulas endocrinas. Esto se debería a una atrofia del tubo digestivo de los alienígenas, lo que motivaría consumir un preparado con la sangre y las glándulas endocrinas que absorberían a través de la piel. Esta explicación ha sido apuntada entre otros por Salvador Freixedo. Los extraterrestres, mediante una técnica genética habrían creado un animal que cumpliría la misión de chupar la sangre.




El Chupacabras llega a México
El 1 de mayo de 1996 un reportaje en un programa de noticias de la televisión mexicana alertaba a la población sobre el creciente número de mutilaciones animales en las regiones de Jalisco, Sinaloa y Veracruz, especialmente esta última en las poblaciones de Las Trancas, Tlaliscoyan y Nachital, cuya economía gira en torno al ganado caprino.

Sin embargo la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Veracruz no realizó ninguna investigación argumentando que se habían enterado a través de los medios de comunicación. La opinión de los expertos fue que se trataban de ataques de coyotes o murciélagos.

Las primeras especulaciones hablaban de una nueva especie de murciélago gigante de metro y medio de tamaño y un peso de unos 9 kg que podría haber inmigrado procedente de Sudamérica, algo así como los enjambres de abejas asesinas africanas.

José Burria, del Departamento de Agricultura Federal, atribuyó por su parte las muertes a algún coyote o felino, posiblemente exacerbado por la sequía en el norte del país. Claro que no supo indicar por qué no habían ocurrido nunca antes en situaciones semejantes. Mientras, las historias corrían gracias a una prensa siempre ansiosa de aumentar sus dividendos, destacando en esta labor los periódicos Sol de Sinaloa y Sol de Occidente.

El miedo se iba extendiendo y las economías locales percibían los efectos de la poca predisposición a salir de sus hogares, sobre todo de noche, por parte de lugareños de las pequeñas poblaciones del norte de México. Ellos argumentaban que un humanoide mujer-lobo aullaba y gemía en la oscuridad. Este hecho tiene, según se dice, un precedente en la inusual ola de mutilaciones animales que asoló la República Dominicana en 1978. Las noticias de que seres humanos habían sido atacados por el Chupacabras encendió mucho más los ánimos.

Teodora Reyes, vecina del villorrio Alfonso Genaro Calderón (sic), en el estado de Sinaloa, mostró por televisión unas extrañas "marcas de mordiscos", que en realidad parecían laceraciones o quemaduras, producidas por una garra del Chupacabras. Sin embargo ella no fue la única. Ángel Pulido, un granjero radicado en el estado de Jalisco, mostró pinchazos semejantes en su brazo derecho debidos, según señaló, a un gigantesco murciélago que se parecía a una bruja. Y el alud aumenta de volumen conforme progresa por la ladera descendente y aparecen nuevas "víctimas" con pinchazos en puntos diversos del cuerpo y de los que no poseían conciencia.

En el estado de Nayarit, la policía judicial, según se dice, abrió fuego contra un Chupacabras en plena fuga antes de saltar una cerca de 1,80 metros.

Conclusión
De lo poco que estamos seguros es que es un hecho el incremento de las muertes de animales "vampirizados" en Puerto Rico y México. Se ha informado ya de casos en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, en la Amazonía, en Florida y en otros puntos de EE.UU. como Cambridge (Massachussets), la ciudad de Nueva York, Nueva Jersey, San Antonio, San Francisco y Moscú en Rusia.

También se ha sabido que en 1993 una bestia de comportamiento semejante atacó en Bulgaria causando varias muertes humanas, según consta en la prensa del momento. En Puerto Rico los científicos han atribuido los "ataques vampíricos" a caninos, de una rara variedad de un solo colmillo quizás y a fieros macacos. En México, fueron coyotes y murciélagos, con su carácter distorsionado por la sequía. Los testigos y propietarios de animales han sido calificados como incompetentes, desinformados e incluso mentirosos.

Escépticos y reputados ufólogos coinciden: fraudes, exageraciones e histeria. Sin embargo para muchos quedan preguntas en el aire.

¿Por qué una sola marca de pinchazo? ¿Cómo puede penetrar con suficiente profundidad en animales vivos para extraer su sangre? ¿Qué tipo de extraña baba es la que deposita sobre sus víctimas? Y sobre todo ¿Qué está viendo la gente? Quizá todo sea el mito de la bestia extraterrestre, pero vale la pena estudiarlo.

Canguros sanguinarios del más allá No es la primera vez que se escuchan historias sobre seres en forma de canguros con desmedido gusto por la muerte. En los años 50, en Tucson, Arizona, corría de boca en boca la existencia de una bestia que atacaba a los rebaños en forma de canguro y rata, pero en los años sesenta desapareció. Durante los años sesenta y setenta aparecieron referencias a este tipo de seres en los tabloides norteamericanos, incluso se fotografió en Nebraska. Estos hechos no son aislados sino que están imbricados en el folklore norteamericano.

En 1934 un canguro bebedor de sangre causó pánico en la zona austral de Tennessee. Sus ataques fueron espeluznantemente semejantes a los del Chupacabras, marcados por la muerte de ganado, mutilaciones en animales y otras víctimas de sus temidos ataques nocturnos. Otra de sus particularidades era su velocidad para desvanecerse.
 



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