miércoles, 28 de enero de 2015

¡¡Quiero volver!!!

Hace unos años, en Córdoba para ser más exactos, nació un niño llamado David. La familia estaba loca de contenta, ya que era un niño muy deseado.
Pasaron los años y David contaba con 7 años de edad. Era un niño bastante tranquilo aunque había algo que lo caracterizaba, y es que siempre estaba canturreando por casa y sobre todo le encantaba ayudar a su madre en la cocina. Una noche se fue a la cama más temprano que de costumbre, de madrugada pasó algo que alertó a sus padres...
La madre de David escuchó un ruido en el salón de casa, alertada y algo temerosa llamó a su marido para que la acompañara a ver de donde provenía ese ruido. Llegaron al salón y lo que allí vieron les dejó de piedra. Vieron al pequeño David de pie sobre la mesa del comedor con los brazos en cruz y hablando en un idioma que ellos desconocían. La madre se acercó cautelosa al chico, y poniendo su mano sobre el hombro del niño le susurró al oído: "David cariño, venga vamos a la cama" el chico sin abrir los ojos bajó de la mesa y se dirigió a su habitación, se metió en la cama y se quedó dormido.
A la mañana siguiente mientras desayunaban la madre le preguntó al niño por el suceso ocurrido la noche anterior, David miró a su madre y le dijo que él lo había visto todo, la madre con una media sonrisa le dijo: "Pero cariño, ¿cómo pudiste verlo si tenías los ojos cerrados?" a lo que el niño contestó: "Yo no tenía los ojos cerrados mamá, yo os miraba desde la cama, el que tenía los ojos cerrado era mi otro yo". La madre muy asustada decidió no volver a hablar del tema. Durante unos años cada noche se repetía el suceso.
Pasaron los años y David se hizo mayor. Cumplió su sueño de ser cocinero, pero no un cocinero corriente, si no el cocinero más famoso de Andalucía, con numerosos premios y reconocimientos. Lo compaginaba muy bien con su otra pasión que era cantar, donde también cosiguió ganar muchos premios.
David casi ni se acordaba de aquello tan extraño que le sucedía cada noche cuando era pequeño.
Una noche David mientras dormía notó como su respiración se detenía por unos segundos, abrió sus ojos (o eso creía él) y se vio a sí mismo saliendo de la habitación, caminando despacio y con los ojos cerrados. "Su otro yo" al llegar bajo el marco de la puerta se giró y lo miró (con los ojos cerrados), entonces algo cambió de repente. Ahora David ya no se veía de pie caminando sino que era él el que caminaba y se veía tumbado en la cama.
Mentalmete David se repetía una y otra vez: "¡Ésto no está pasando, solo es un mal sueño!", Pero no era un mal sueño.
David notaba como poco a poco su respiración se iba deteniendo, pero no podía hacer nada para despertar y volver a un estado normal. Veía alrededor de su cuerpo tumbado en la cama, unas siniestras sombras merodeando alrededor de él. David hacía todo lo posible para poder volver a su cuerpo, pero no lo conseguía. Intentó echar a correr, pero cuando estaba a un metro escaso de su cuerpo parecía como si entre los dos hubiera una pared invisible que le impedía acercarse.
David notaba como la respiración se le iba apagando cada vez más, y más y más. Y cuando parecía que ya estaba todo perdido apareció una luz blanca con tonos morados que bajaba desde el techo de la habitación. Entonces apareció un chico joven, con una cara angelical y un rostro que hizo que David se tranquilizara. El bello pero extraño joven miró al cuerpo dormido de David y las siniestras sombras desaparecieron, entonces se giró hacia el muchacho y poniendo una mano en el hombro y con una sonrisa le dijo: "No te asustes David, ya puedes volver", David caminó hacia su cuerpo y cuando estuvo a menos de un metro se despertó de un gran salto. Él era totalmente consciente de todo lo que había pasado, cuando se dispuso a volverse a dormir escuchó una dulce voz que le dijo: "duerme tranquilo porque siempre estaré aquí" Y David ya nunca tuvo miedo a dormir porque sabía que aquel ser de luz siempre estaría con él.

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