jueves, 23 de mayo de 2013

Terror en casa

Hola si me lo permitís no daré mi nombre ya que prefiero mantenerme en el anonimato, pero os voy a contar una de las más terroríficas noches que he pasado nunca. Digamos que mi nombre es "J".

Una tarde estaba en la cafetería de unos amigos hablando de varios temas, y no se como la conversación se derivó hacia temas paranormales. Yo antes no era miedoso pero cada vez soy más miedoso, supongo que será por la edad. Después de pasar la tarde con unos amigos, fui a casa y me dispuse a ducharme, mientras me duchaba me parecía oír como si en el salón de casa hubiera gente hablando. No hice mucho caso ya que imaginé que era gente que paseaba por la calle o los vecinos.
Salí de la ducha, me puse el pijama y me fui al sofá a ver la tv, mientras miraba la tv me parecía ver unas sombras que pasaban por la puerta del salón hacia la escalera, pero no hice mucho caso.
Hubo un momento en que sentí como si me acariciaran el lado derecho de la cara, en ese momento me recorrió el cuerpo un escalofrío espantoso, como si me pasaran un cubito de hielo desde la nuca hasta la zona baja de la espalda. En ese mismo momento apagué la tv y me dirigí a toda velocidad a mi dormitorio, me metí en la cama casi de un salto, apagué la luz y me dispuse a dormir. Pasaron unos minutos cuando escuché de nuevo los susurros que escuchaba mientras me duchaba, pero esta vez parecían salir de la habitación. Cerré los ojos bien fuerte y empecé a rezar todo lo que se me venía a la cabeza hasta quedarme dormido.
De madrugada sin pensar en lo que había sucedido me levanté para ir al baño, para ir al baño tengo que pasar por unas vidrieras que dan a la zona del corral o patio. Al pasar frente a las vidrieras me quedé de piedra cuando me pareció ver una sombra enorme, la sombra se aproximaba cada vez más, y cuando estaba como a dos metros de mi la sombra se convirtió en una especie de neblina con forma de persona. No podía parar de mirar a aquella silueta que se detuvo frente a mi. Llegué a alcanzar como si en la mano tuviera una especia de vara o bastón. Cerré los ojos y pensé " Por favor, no me hagas daño ". Abrí los ojos y aquella niebla había desaparecido, al final no fui ni al baño, corrí hacia mi dormitorio, me metí en la cama, me tapé la cabeza con la sábana y después de rezar y rezar sin parar me quedé dormido.
Gracias a Dios y de momento no he vuelto a ver aquella sombra o niebla... Aunque cuando estoy en casa siento que alguien me observa. NO ESTOY SOLO.

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