martes, 28 de mayo de 2013

La pasajera fantasma

Hola, la historia que os voy a contar se que puede sonar un tanto extraña e incluso podéis llegar a pensar que no estoy muy cuerdo o que simplemente es una historia inventada, cada uno es libre de pensar lo que quiera. Pero puedo asegurar y aseguro que es TOTALMENTE CIERTA.

Estaba en mi habitación del hotel preparando la maleta para dirigirme al aeropuerto para coger un avión a las Islas Baleares, concretamente a Palma de Mallorca. Mientras hacía la maleta me encontraba muy nervioso, ya que padezco de claustrofobia y el simplemente el solo pensar que tenía que estar encerrado en el avión durante hora y pico ya me estaba poniendo muy muy nervioso.
Cogí un taxi y me dirigí al aeropuerto, los nervios aun me acompañaban, miraba a cada momento el reloj y al ver que se aproximaba la hora de embarcar los temblores y sudores fríos aparecían en mi. Cuando abrieron la puerta de embarque y caminaba por el túnel hacia el avión vi que a mi lado pasaba una señora muy elegante, vestía una blusa que parecía ser de seda perfectamente conjuntada con una falda de largo justo por las rodillas y un precioso collar de perlas que hacía conjunto con unos pendientes también de perlas.
Cuando entré en el avión una azafata con una blanca sonrisa me indicó cual era mi asiento, cuando buscaba mi asiento me sorprendió al ver que mi compañero de asiento era aquella elegante señora.
Entraron todos los pasajeros y en el momento de que cerraron las puertas me abroché el cinturón a conciencia y apoyé mi cabeza en el respaldo de mi asiento.
Observé que aquella señora cerraba los ojos y en voz muy baja casi inaudible pronunciaba unas palabras u oración. Yo la miré y le dije:
- Perdone señora, ¿también tiene miedo a volar?
La señora me miró y me contestó:
- Solo he volado una vez, y fue una experiencia para mi mortal.
Aquellas palabras se me quedaron grabadas en mi mente como si me lo hubiesen grabado a fuego.
Los motores del avión se pusieron en marcha y aquella señora hizo el mismo ritual que antes, entrelazó sus manos como si rezara, cerró los ojos y volvió a pronunciar aquellas palabras que no llegaba a oír.
La señora de repente me cogió de la mano y mirándome fijamente a los ojos me dijo:
- No tengas miedo, el vuelo saldrá bien y no te pasará lo que a mi me pasó.
El avión cogió pista y se dispuso a despegar. Cuando llevábamos unos minutos volando pregunté a una de las simpáticas azafatas si podía ir al baño, me desabroché el cinturón y me levanté para ir al lavabo, la mujer me miró y me sonrió, su sonrisa era dulce a la vez que extraña.
Cuando salí del aseo me dirigí a mi asiento pero la mujer no estaba allí, me senté tranquilo porque imaginé que la señora también había ido al aseo.
Cuando una de las azafatas por megafonía dijo que estábamos apunto de aterrizar llamé la atención de una de ellas y le dije que la señora que había a mi lado aun no había salido del aseo.
La azafata me miró un tanto extrañada y me dijo que allí en ningún momento se había sentado nadie, que durante todo el viaje había estado yo solo. Ya podéis imaginar mi extrañeza a la vez que miedo.
Cuando llegué a mi destino enseguida que llegué a casa algo me decía que buscara en Internet sobre accidentes de aviación. Después de buscar y buscar di con una noticia que pasó hace unos 40 años.
Un avión que se dirigía hacia Palma de Mallorca tuvo un horrible accidente, sobre vivieron todos los pasajeros menos una señora llamada Ingrid Karlsson Smith, mi mayor sorpresa fue cuando busqué ese nombre en Google Imágenes y vi la foto de la señora que había sentada junto a mi en el avión.
¿Me quería avisar de algo? ¿El fantasma de la Ingrid revive una y otra vez ese viaje el cual nunca llegó a su destino?
Si viajáis en avión y una señora muy elegante se sienta a vuestro lado pensad que podría ser Ingrid.

No hay comentarios:

Publicar un comentario