miércoles, 16 de marzo de 2011

El inicio de mi historia


Hoy os contaré como empecé con esto de las visiones, videncias, etc.
Pues según me dijeron yo ya nací con este don, pero mi cabeza tiene recuerdos de cosas paranormales desde la edad de 10 u 11 años, asi que voy a empezar a contar desde ahí.

Pues yo tenia unos 10 u 11 años cuando un día una vecina le dijo a mi madre que en el Cerrillo, cerca del Hospital de Los Morales (Córdoba), había una gruta donde dicen que se aparece la Virgen. Yo estaba en el salón y escuchaba la historia que aquella señora contaba a mi madre, cuando aquella señora se fue le dije a mi madre con cierto entusiasmo y curiosidad: - Mamá ¿porque no vamos al Cerrillo a ver a la Virgen? - Mi madre me dijo que si quería ir iríamos, mas bien por curiosidad a ver si era verdad o no.
Al día siguiente mi madre me dijo: - Venga Manolo, que cogeremos el autobús e iremos al Cerrillo. -
Yo como podéis imaginar me puse muy contento, cuando íbamos en el bus, coincidimos con mucha gente que también iba a la gruta. Llegamos a la parada del bus y vi una fila de gente que se dirigían campo através, nosotros seguimos a esa gente. Llegamos a un lugar donde tenias que bajar unas escaleras de piedra que parecían muy antiguas, cuando terminamos de bajar aquellas escaleras vi, muchísima gente que hacia cola, a la vez que rezaban.
Nos pusimos a la cola, y cuando nos tocó, vi delante mio una cueva cuya boca de entrada estaba cerrada por una reja y un candado muy grande. Yo miraba a ver que hacia mi madre, y la imité, me agarré con ambas manos a la reja y cuando giré la cabeza hacia el interior de la cueva vi asombrado como dentro de ella había una mujer. Me quedé mirando atónito y una mezcla entre asombro y miedo invadió mi cuerpo de tal manera que me temblaba todo y rompí a llorar y me solté de la reja de golpe.
Mi madre con los ojos muy abiertos me abrazó y dijo: - ¿La has visto? - Yo asentí con la cabeza sin mediar palabra. La gente se arremolinó alrededor de mi y todos me preguntaban lo mismo, yo agobiado le dije a mi madre de irnos a casa. Cuando nos dispusimos a irnos una mujer que tenia una cara muy dulce le dijo a mi madre si podía olerme las manos, mi madre muy sorprendida dijo que si. Aquella dulce a la vez que extraña señora me cogió ambas manos y las olió, cuando terminó de hacerlo me miro y dijo: - La señora lo ha tocado, lo ha bendecido, se lo quiere llevar con ella. - Mi madre me cogió del brazo y soltando un taco dijo: - Y una m... de eso nada. - Y desde aquel día ya no volvimos a ir, aunque yo lloraba por ir, nunca mas volvimos a aquel lugar, que mas tarde ya se convirtió en un "circo".
Con esto no digo que la mujer que vi dentro de la cueva fuera la Virgen, lo que si sé es que allí dentro vi a una mujer que nadie nada mas que yo la vió aquel día.

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