Valencia, mediados de Abril de 1999, en un instituto 4 adolescentes se disponen a realizar una sesión de Ouija. El resto de sus compañeros están en clase de educación física y ellos han decidido no asistir. Así que se ponen manos a la obra, y en tono solemne invocan a las posible presencias.
La sesión resulta un fraude, no pasa nada, la moneda que usaron a modo de planchette no se mueve salvo por las ganas de bromear de uno de ellos. Decepcionados y un tanto aburridos, 2 de ellos recogen sus cosas y se van dejando solos a sus otros 2 compañeros. De pronto la moneda empezó a moverse y algo se manifestó, algo que insistía en que si no cerraban bien la sesión, iba a "dividirse en 5 partes".
Esa noche solo uno de ellos, al que llamaremos José, lo pasó realmente mal, pesadillas, sobresaltos, sudores fríos... La sugestión de lo que pasó o no llegó a pasar con la Ouija quizá le estaba jugando malas pasadas, pero pronto pasaría y lo olvidaría. Y así fue, al día siguiente normalidad total, además que entre los amigos no se volvió a tocar el tema, solo les quedó la decepción ya que ese "tablero mágico" no había cumplido sus expectativas y tal vez la vergüenza de haber creído que algo más pasaría.
El curso escolar acabó con normalidad, José, un estudiante del montón, según sus propias palabras, terminó por aprobar las asignaturas de primer curso, lo que no fue poco esfuerzo para él. No eran una familia adinerada, de modo que el verano iba a reducirse en viajes a la piscina municipal con sus amigos y algún que otro día a la playa. Sus padres, ambos trabajadores y humildes iban a pasar el verano trabajando, así que tampoco había grandes expectativas por ese lado, quizá pudieran ir de continuo alguna semana a la playa, pero nada más.
Todo empezó a torcerse la noche del 16 de Junio, esa noche José, se despertó asustado, su cama se agitaba incontrolable y los objetos de su estantería caían al suelo, ¿un terremoto? pensó. Llamó a sus padres asustado y envuelto en sudor. La madre, María, acudió a la habitación de su hijo y comprobó que la caída de objetos se producía por unos fuertes golpes al otro lado de la pared, pero... esto no era posible, esa pared daba a su propio baño. Los golpes fueron aumentando de intensidad hasta que pararon de repente, sin más. Fueron tan fuertes que no solo se habían caído objetos, si no que habían hecho vibrar la cama de Pedro con la madre y él encima y se habían caído cuadros de las alcayatas. María describió los golpes como golpes de maza.
Al día siguiente María comentó lo sucedido con una vecina, que quedó atónita por lo que estaba escuchando ya que ella no había oído nada.
Esa misma noche el fenómeno vuelve a repetirse, esta vez, aunque el origen del tremendo sonido sigue estando en la habitación de José, lo que ellos identifican como una onda expansiva, se traslada al salón de la casa. Empiezan a oír pasos en el piso de arriba, que supuestamente estaba vacío. En la habitación de José, empiezan a aparecer gotas de agua del techo. Los golpes aumentaban de intensidad y deciden llamar a la policía. En el domicilio se personan 2 policías locales a petición de la familia y mientras les explican lo sucedido los golpes y la caída de objetos continúa. Se dirigen al piso de arriba y efectivamente se encuentra completamente vacío. Tampoco localizan de donde puede venir el agua que se acumula en el techo de la habitación y que se evapora antes de tocar el suelo. No pueden hacer más que dejarlo reflejado en el informe, como "golpes de origen desconocido", y sin poder dar mayor solución abandonan el domicilio.
PARTE DE INTERVENCIÓN DE LA POLICÍA
"Cuando los policías que suscriben patrullaban en servicio de vigilancia por la población son requeridos por base para personarse en el domicilio arriba indicado por molestias de ruidos. Que personados en el lugar referenciado, se pueden escuchar repetidos golpes, al parecer efectuados con algún objeto contundente por la fuerza de los mismos, sin poder determinar en un principio la procedencia de éstos. Que una vez descartadas todas las posibilidades lógicas de la procedencia de los golpes, se desconoce por completo esta, informando a la fuerza actualmente que se trata de un caso un tanto desconcertante".
Al día siguiente, lo sucedido se había extendido como la pólvora. La noche siguiente un equipo de televisión del programa Punt de Mira de Canal 9, junto con una vidente se personaron en el domicilio. Fue la noche más violenta de todas. Los golpes, si eso era posible, aumentaron de intensidad, los objetos situados en los muebles del salón comenzaron a salir disparados de las estanterías, de hecho, una de las periodistas casi recibe un golpe. Las cortinas agitándose con las ventanas cerradas, las persianas subiendo y bajando violentamente hasta llegar a salirse de las guias. Todo un caos.
Todo quedó grabado por la TV autonómica, y no es una leyenda urbana, la grabación de ese día existe y se encuentra en los archivos oportunos.
Esa noche la policía volvió a personarse en el domicilio, y esto es lo que dejaron reflejado en su informe:
PARTE DE INTERVENCIÓN DÍA 20 DE JUNIO
"Que continuando con el parte de intervención por ruidos extraños en la vivienda puerta número x se solicita mediación de esta policía local con la finalidad de garantizar ante dos señores citados por una señora presente en la vivienda, que sus pretensiones tienen sentido y son lógicas. Según la señora, que finalmente no fue filiada, se muestra como médium entre los presentes, manifestando haber citado momentos antes a dos vecinos no residentes en la finca, hijos éstos de una anciana que hace años falleció y que según la médium su espíritu no descansa. En la mesa del comedor se observó una zafa con un líquido blanquecino del que se frotaba la vidente los brazos mientras conversaba con los actuantes. Y recortes cuadriculados de letras, al parecer el alfabeto completo. Dado que se entiende estas prácticas y no observar violencia alguna se optó por abandonar la vivienda a la espera de los hombres citados... Estas personas pudieron vivir de primera mano los fenómenos que allí se producían; las persianas subían y bajaban en diferentes habitaciones donde no había nadie y se escuchaban fuertes golpes en las paredes".
La noche del 20 al 21 el fenómeno se mostró por última vez y desapareció para siempre.
Los golpes a los que se referían nuestros protagonistas se conocen como "raps" en parapsicología y definitivamente estos lo eran, golpes de origen desconocido. En cuanto a las gotas de agua que se formaban en el techo de la habitación de José es lo que se conoce como "aportes", materializaciones repentinas de objetos o materia.

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