En los relatos medievales las hadas aparecen relacionadas con encantamientos y leyendas, conocedoras del poder de las hierbas y las virtudes de las palabras que les permitían mantenerse jóvenes y bellas.
Desde tiempos ancestrales en las tradiciones de todos los pueblos del mundo, especialmente en las comunidades rurales se ha creído en la existencia de las hadas, seres etéreos a quienes se les atribuye poderes mágicos y cuya apariencia traslúcida al ojo humano es sensible y fluida, pudiendo ser modelada por la sutileza de nuestros pensamientos.
El término "Hada" significa encantamiento y viene del latín "fata" o "fatum" destino que en el Medievo fue considerada una diosa. Se desconoce su origen cultural, sin embargo en la Edad Media va difundiéndose la información que sobre ellas llega a nuestra época. Las leyendas celtas hablan de reino de los Áes Sídhe, traducido en idioma inglés como "faery" y en castellano como "feérico", utilizando como adjetivo referente al mundo de las hadas, por ejemplo, música feérica o de las hadas. En otras palabras, feérico significa asimismo "el lugar" referente al mundo de las hadas que es paralelo a nuestro mundo cotidiano. Está casi sincronizado con nosotros pero no completamente más bien se superpone en ciertos aspectos, es diferente en otros y opera en un nivel de energía distinto. Se trata de seres semidivinos que viven entre este y el otro mundo con conexiones importantes con la naturaleza y las deidades, la mayoría de los relatos y avistamientos los representan como gente pequeña pero de aspecto humano.
"Las alas de las hadas voladoras simbolizan el aire y sus piernas humanas o animales, la tierra. Una cualidad brillante y luminosa constituye su aspecto fuego; la fluidez que les permite cambiar de forma representa el elemento agua. Así, ellas establecen conexiones equilibradas entre los 4 elementos terrenales y las 4 direcciones de los vientos místicos. No obstante, ellas añaden a todo lo anterior la magia de la luz de la luna, el quinto elemento de las hadas" Brian Froud: Ilustrador británico de seres feéricos.
Para comunicarnos con las hadas podemos ir hasta un sitio de grama, bosque o montaña o simplemente ir hasta ellos visualizándolos en meditación, es necesario que descubras tu propio camino de conexión con estos maravillosos seres, el que mejor funcione y mientras tanto descubrirás que cuentas con la ayuda entusiasta de las hadas mismas.
De acuerdo a lo referido por Jessica Macbeth en el Oráculo de las Hadas, a estos seres feéricos les gusta hablar de modo que les encantan las persona que puedan estar en silencio y escuchar cuando eso es lo apropiado. Hablan con voces sutiles, de maneras ocultas. Si no sabemos escuchar con algo más que los oídos no podremos oírlas. Tenemos que aprender a escuchar también con el corazón, y abrir nuestros sentidos sutiles de emoción y empatía.
Les gusta hacer bromas y travesuras de manera que hemos de tener suficiente sentido del humor como para reírnos de nosotros mismos, cosa que ocurrirá frecuentemente. Si podemos reírnos de nosotros mismos cuando las hadas se ríen de nosotros, la experiencia es deliciosa para todos. La risa crea un vínculo de energía amorosa entre quienes se ríen juntos y aligera los corazones.
La variedad de labores que llevan a cabo las hadas es casi infinita además de cantar y bailar, ayudan a los hombres en el campo, ejercen su control sobre el tiempo protegiendo las cosechas. Durante muchos meses ellas esperan impacientes la llegada de la Primavera. También saben el día exacto en que brotarán las primeras flores pero prefieren mantener el secreto.
Aprovecha en este equinoccio de Primavera de darle la bienvenida a las hadas en tu vida, busca un lugar especial en tu hogar conectando a la naturaleza o bien un jardín, bosque o montaña, cierra los ojos e invoca a las hadas para que te llenen con su luz, sabiduría, belleza y alegría.

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