lunes, 21 de agosto de 2017

La leyenda de los niños de ojos negros

Los Niños de Ojos Negros son descritos como personas jóvenes, casi siempre niños; con ojos de un color negro absoluto y sin diferenciación entre la esclera, la pupila o el iris. Los diversos testimonios de encuentros con estos seres alrededor del mundo coinciden en una sola cosa: que los niños son rodeados por un aura casi sobrenatural y siempre peligrosa.
A veces los testimonios hablan de un encuentro con uno o dos, siempre descritos como niños confiados y elocuentes que intentan persuadir a la víctima para que los deje entrar a su hogar para usar el teléfono, para descansar o un sinfín de excusas más; incluso hay historias en las cuales "piden" ser acompañados a su casa. La víctima entonces comienza a estar de acuerdo con sus peticiones, aún si parecen algo perturbadoras; o al menos hasta que notan que los ojos de los niños son completamente negros.
Y si es que el niño se da cuenta de que la víctima lo ha notado, comienzan a actuar de forma enfadada e insistente; al grado que algunos testigos creen que los niños pueden estar usando alguna especie de control mental de bajo nivel para obligarlos a acceder, o que de alguna forma tienen habilidades hipnóticas.
No existe una descripción o un consenso de que puedan ser, o que explique el por qué el color de los ojos; y las múltiples teorías van desde fantasmas, demonios, vampiros e incluso alienígenas que buscan aparecer "comunes" ante sus víctimas; pero todos los testigos están de acuerdo en que los niños de alguna forma buscan acceder a una casa o vehículo, y que son incapaces de entrar por su cuenta si no se les invitan a pasar.
El origen de la leyenda data del 16 de Enero de 1998, publicada por el periodista Brian Bethel en una página web que trataba sobre encuentros paranormales.

"ERA DE NOCHE, RECORDÉ QUE ADEUDABA LA CUOTA MENSUAL DE INTERNET Y PARA EVITAR UN INDESEADO CORTE, DECIDÍ IR AL CENTRO COMERCIAL DONDE LA EMPRESA TENÍA UN BUZÓN PARA PAGOS FUERA DEL HORARIO COMERCIAL.
AL LADO DE LA ANTIGUA SEDE DE CAMALOTT COMMUNICATIONS, EN ABILINE, SE HALLABA UN CINE, QUE EN ESE MOMENTO PROYECTA MORTAL KOMBAT, ASÍ QUE ESTACIONÉ FRENTE A LA MARQUESINA PARA APROVECHAR LA LUZ Y ESCRIBIR EL CHEQUE, CUANDO DE REPENTE ALGUIEN GOLPEÓ LA VENTANA DEL ACOMPAÑANTE.
GIRÉ LA CABEZA Y VI QUE HABÍA DOS NIÑOS OBSERVÁNDOME. ERA DIFÍCIL DETERMINAR SU EDAD EXACTA, PERO TENDRÍAN ENTRE 10 Y 14 AÑOS. PENSÉ QUE ME IBAN A PEDIR UNAS MONEDAS E INESPERADAMENTE SENTÍ PÁNICO... FUE ALGO INDESCRIPTIBLE QUE NACIÓ DESDE LO MÁS INTERNO Y PRIMITIVO DE MI SER.
EL CHICO MÁS ALTO SONRIÓ Y ESO ME HELÓ LA SANGRE. SABÍA QUE ALGO NO ESTABA BIEN, PERO NO SABÍA QUÉ ERA. POR INERCIA BAJÉ EL CRISTAL Y PREGUNTÉ QUÉ NECESITABAN. EL CHICO SONRIÓ AÚN MÁS Y PUDE VER QUE SUS DIENTES ERAN MUY, MUY BLANCOS.
- HOLA, SEÑOR, TENEMOS UN PROBLEMA - RESPONDIÓ, MIENTRAS EL OTRO CHICO PERMANECÍA MIRÁNDOME FIJO, EN SILENCIO. LA VOZ ERA LA DE UN JOVEN, PERO SU DICCIÓN ERA CALMA, TAL VEZ MUY APLOMADA PARA SU EDAD. SENTÍ GANAS DE IRME, PERO NO PUDE EVITAR SEGUIR OYÉNDOLO. - VERÁ, MI AMIGO Y YO QUERÍAMOS VER LA PELÍCULA, PERO OLVIDAMOS NUESTRO DINERO -, CONTINUÓ - NECESITAMOS IR A NUESTRA CASA POR EL ¿NOS LLEVARÍA?
... UH, BUENO... FUE LO MEJOR QUE PUDE DECIR. AQUÍ ES DONDE LA HISTORIA SE VUELVE MÁS RARA PORQUE SU COMPAÑERO SILENCIOSO LO MIRÓ CON UNA MEZCLA DE CONFUSIÓN Y CULPA EN EL ROSTRO. PARECÍA ALGO SORPRENDIDO PORQUE NO ABRÍ LA PUERTA DE INMEDIATO. EL HABITANTE ME MIRÓ ALGO PERTURBADO, COMO SI SUPIERA QUE ESTABA BUSCÁNDOLES ALGO RARO. - VAMOS, SEÑOR... - DIJO DE NUEVO, SUAVE COMO LA SEDA.
- ¿QUÉ PELÍCULA QUERÉIS VER? - PREGUNTÉ FINALMENTE. - MORTAL KOMBAT, POR SUPUESTO -, CONTESTÓ. - CLARO -, RESPONDÍ Y MIRÉ RÁPIDAMENTE LA MARQUESINA Y EL RELOJ EN MI COCHE. LA PELÍCULA HABÍA EMPEZADO HACE UNA HORA Y ERA LA ÚLTIMA FUNCIÓN DE LA NOCHE. ME INTERRUMPIÓ Y DIJO: - VAMOS, SEÑOR... DÉJENOS ENTRAR. NO PODEMOS ENTRAR HASTA QUE NO NOS DEJE... SOLO DÉJENOS ENTRAR Y NOS IREMOS ANTES DE QUE LO SEPA. IREMOS A LA CASA DE NUESTRA MADRE -.
ME DI CUENTA DE QUE MANO ESTABA EN LA MANIJA DE LA PUERTA, CASI POR ABRIRLA, CUANDO LA RETIRÉ DE MANERA VIOLENTA POR ALGO, POR ALGO QUE ME OBLIGÓ A NO MIRAR A LOS NIÑOS. Y CUANDO LOS MIRÉ NUEVAMENTE, CUANDO MI MENTE VOLVIÓ EN SÍ, VI POR PRIMERA VEZ SUS OJOS. ERAN NEGROS COMO EL CARBÓN. SIN PUPILA Y SIN IRIS. SÓLO DOS ORBES NEGROS QUE REFLEJABAN LA LUZ ROJA Y BLANCA DE LA MARQUESINA.
EL JOVEN SILENCIOSO TENÍA UNA EXPRESIÓN DE HORROR QUE PARECÍA INDICAR DOS COSAS: OCURRIÓ LO IMPOSIBLE Y SE DIO CUENTA. EL MAYOR APARENTÓ FURIA Y REITERÓ: - VAMOS, SEÑOR. NO LE HAREMOS DAÑO. TIENE QUE DEJARNOS ENTRAR. NO TENEMOS ARMAS...
ESTO ME ASUSTÓ A MÁS NO PODER. CON ESE TONO PRÁCTICAMENTE ESTABA DICIÉNDOME - NO NECESITAMOS UN ARMA -. ELEVÓ LA VOZ Y CON PALABRAS QUE MEZCLABAN ENFADO Y PÁNICO DIJO POR ÚLTIMA VEZ: - ¡NO PODEMOS ENTRAR SI NO NOS... DA... PERMISO! YA TENÍA LA MANO SOBRE LA PALANCA DE CAMBIOS Y ARRANQUÉ EN RESERVA A TODA VELOCIDAD. CUANDO ME GIRÉ PARA VERLOS BIEN. HABÍAN DESAPARECIDO.
En todos los años venideros, Bethel no volvió a vivir un hecho así y es al día de hoy que sostiene esta historia. ¿Qué le hubiera pasado si dejaba subir a esos niños a su coche? Una de las cosas que más atemoriza al periodista es que relatos como el suyo hay muchos.
Lo cierto es que nadie sabe con exactitud quiénes son estos espeluznantes seres ni la razón del color de sus ojos. Las múltiples teorías apuntan a lo paranormal y hablan de fantasmas, demonios y vampiros.
Incluso, algunos se aventuran a afirmar que se trata de alienígenas. Pero en lo que todos los testigos coinciden es en que se trata de jóvenes que de alguna manera buscan ingresar a espacios privados, incapaces de hacerlo si las personas que se encuentran en ellos les niegan el permiso para hacerlo.

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