lunes, 10 de julio de 2017

Las apariciones y el cuadro maldito de Haw Branch

Vamos a conocer la historia de un lugar idílico, un sitio digno de aparecer en los sueños de todos aquellos que desearan un sitio donde vivir. Hoy conoceremos la historia de la Plantación Haw Branch, un lugar lleno de historia... y maldiciones.
La Plantación How Branch, situada en el condado de Amelia, Virginia, en su época de esplendor era considerada como una casa de ensueño. Era sin lugar a dudas la más bonita de las casas de la zona. Grandes jardines, enormes zonas ajardinadas y un césped perfecto, fosos y enormes chimeneas hicieron de este lugar un sueño hecho realidad.
Abandonado desde 1914, en 1964 cuando cumplía 50 años de abandono, lejos de lo que fue en su momento, aquel lugar había perdido todo su esplendor. Gibson McConnaughey recibió la noticia de que había heredado aquel lugar, y no dudó en comenzar de inmediato los trabajos de restauración para volver a darle a aquel maravilloso sitio su belleza original.
Muy poco tiempo después de comenzar con las obras, la familia McConnaughey comenzó a escuchar ruidos muy extraños por toda la casa, pero lo que más les llamó la atención era el extraño e intenso olor a rosas o naranjas que en instantes y de repente invadía muchas de las estancias de la casa, sin que allí hubiera tales frutas o flores.
La familia se acostumbró y aprendió a convivir con los fenómenos, hasta que un día el matrimonio vio como del granero salía una persona con una lámpara en la mano dirección a la casa. Asustados, esperaron a que la persona estuviera cerca y se acercaron, comprobando atónitos como la lámpara se encontraba suspendida en el aire sin explicación lógica alguna.
Los días fueron pasando, pero justo cuando hacía 3 meses desde que comenzaron a suceder estos extraños hechos, la familia al completo fue despertada en mitad de la noche por un aterrador grito que procedía del desván. Tan estremecedor y fuerte fue el grito, que ninguno quería ser quién buscara en mitad de la noche el origen del estremecedor grito. Fue a la mañana siguiente cuando salieron todos juntos en busca de la mujer que durante la noche los despertó gritando, pero no encontraron a nadie. En la casa no había nadie más que ellos.
Todo pasó a la normalidad, hasta que, justo cuando se cumplieron 6 meses desde aquella noche, se repitió la misma situación. Pasó el tiempo y se dieron cuenta que aquel terrorífico grito durante la noche se repetía cada 6 meses...
La familia aprendió a convivir con todas aquellas situaciones, pero fue durante una noche en la que aquel estremecedor grito despertó a toda la familia cuando algo cambió, fue entonces cuando el señor Gibson pudo ver una imagen, parecía ser quien gritaba, según sus propias palabras: "ELLA NO ERA TRANSPARENTE, SINO SÓLO UNA SILUETA BLANCA".
El hombre decía que sorprendentemente no recordaba ningún rasgo facial de aquella mujer, sólo que llevaba un vestido que llegaba hasta el suelo, típico de épocas pasadas. También afirmaba que sólo pudo ver a aquella mujer durante unos instantes, se desvaneció frente a sus ojos sin dejar rastro.
La familia convivía como podía con aquella presencia y con los extraños sucesos que en toda la casa se sucedían, pero aseguraron que poco a poco todo fue en aumento, aseguraban que comenzaron a escuchar muchas voces fantasmales ininteligibles que fueron aumentando con el paso del tiempo.
Todos estos hechos se sucedían por toda la casa, hasta que un día llegó un regalo de un familiar, se trataba de un retrato que un primo de la familia les enviaba. Era el retrato de una familiar que hacía mucho tiempo murió de forma inesperada, Florencia Wright. Lo cierto es que el aspecto del cuadro era terrorífico, gris y opaco, pero la familia, pensando que se trataba de una reliquia familiar decidió hacerle un lugar en una de las paredes del saló principal y colgarlo.
Con la llegada del cuadro se incrementó la presencia fantasmal de la mujer, y también sus gritos horrorosos. A partir de Febrero del año 1970 se inició una transformación sorprendente del retrato, el cabello se hizo más claro, una roda en la base del cuadro empezó a tornarse de un color rojizo luego de ser originalmente gris, la piel de Florencia empezó a tener un color de piel muy natural, dejando a un lado el color gris. Pasado el tiempo el retrato ya presentaba un hermoso color rojo en el cabello y unos profundos ojos azules, además de una hermosa silla verde brillante. El cuadro despedía una preciosa vitalidad, digna de una imagen viva.
Tras este sorprendente proceso, la familia contrató a un psíquico que analizó la imagen a profundidad y llegó a la conclusión de que la señora Florencia Wright había quedado encerrada en la pintura tras su muerte, por lo que usaba los colores de la misma para alimentar su felicidad en el lugar donde habitaba. Las voces escuchadas en la finca se atribuyeron a espíritus amigos de Florencia, que luchaban junto a ella para liberarla del cuadro. El psíquico aseguró que la finca es el nuevo hogar de la señora Florencia, ya que el recinto tiene una energía especial, algo que él llamó una "atmósfera espiritual".

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