sábado, 22 de abril de 2017

El misterio de las huellas del Diablo

Les traigo un extraordinario caso ocurrido en Inglaterra hace más de 100 años.

La nevada del 8 de Febrero de 1855 en Gran Bretaña, fue particularmente pesada. Pero en el condado de Devon, no era la nieva, sino lo que había dentro de ella, la sorpresa más escalofriante para todos.
Los residentes despertaron para descubrir un rastro de huellas que se extendía por 160 kilómetros. Las huellas no correspondían a ninguna criatura viviente conocida.
Pero, no era simplemente la forma de su pata un gran misterio. La criatura era alarmantemente ágil. Su sendero atravesaba tejados y pajares.
Algunos informaron que la huella quedó impresa sobre las paredes, esta no era ninguna criatura terrenal. La pisada algunos comentaban era parecida a la marca del Diablo.
Pronto se dio la noticia de que Satanás estaba vagando por la región buscando a los pecadores, y nació una leyenda.
Pero no terminó allí. Algunas fuentes anónimas insistieron en que otras huellas inexplicables aparecieron en las 2 mañanas siguientes, pronto, la historia se convirtió en una sensación nacional.
Algunos periodistas describieron la historia como "una emoción digna de la edad oscura", señalando que las huellas eran "una descripción extraña y misteriosa".
Los comerciantes locales se alarmaron tanto que acumularon un impresionante arsenal de armas y fusiles. Luego siguieron el rastro para rastrear y exterminar al presunto demonio, cuando llegaron las huellas a su fin, no había nada que encontrar.
Los aldeanos trajeron a un experto naturalista para examinar científicamente las huellas. Sus investigaciones concluyeron que estaban espaciadas uniformemente y exactamente a la misma longitud entre las sugerencias que dio... Que eran un engaño, una creación artificial para producir una histeria en masa.
Una carta a una revista muy popular en Inglaterra escribió que "El visitante misterioso generalmente sólo pasaba una vez por cada jardín o patio, y lo hacía en casi todas las casas en muchas partes de varias ciudades, como también en las granjas diseminadas".


Los jardines con altas vallas o muros y puertas cerradas eran igualmente visitados como aquellos abiertos y desprotegidos.
El incidente fue desconcertante porque ningún animal conocido ni entonces, ni hasta el día de hoy, fue capaz de tales maniobras extravagantes.
Incluso el periódico Times notó que las huellas eran "más parecidas a las de un bípedo que un cuadrúpedo, y los pasos eran generalmente de más de 20 centímetros de antelación una de la otra. Las impresiones de los pies se parecían mucho a las de un burro y medían desde 3 centímetros a 6 centímetros de diámetro".
The London Illustrated News sospechaba que las huellas pertenecían a un canguro que había escapado recientemente de un Zoológico privado en Sidmouth. Sin embargo, las huellas no se parecían a las del marsupial. Y dado que algunos informes afirmaron que el rastro incluso pasó a través y sobre drenajes, esta sugerencia era imposible.
Ciertamente, una visita terrenal de Satanás precedida por huellas no era un fenómeno nuevo. En un relato del siglo XIII, el noble Ralph de Coggeshall describió la noche del 19 de Julio de 1205. Después de una violenta tormenta eléctrica, apareció en el barro una perturbadora huella. No se encontró ninguna explicación razonable.


En 2009, surgieron más pruebas de que esto podría ser un fenómeno recurrente, cuando las huellas desconocidas regresaron a Devon.
La jubilada Jill Wade descubrió las huellas, detectives amateurs en todo el Reino Unido trataron de resolver el misterio, enviaron sus teorías a las páginas de cartas de periódico. Uno de ellos dijo que las huellas probablemente provenían de una "rata pobre, despreciada e insignificante".
Sin embargo, otro dio una respuesta más fantástica, diciendo que deben derivar de un Unipede.
Esta criatura ahora se considera generalmente una bestia mítica, que fue descrita como real por el explorador Biom Herjolffson en Labrador en el año 1001.
De hecho, ninguna solución alternativa ha sido lo suficientemente buena como para justificar una explicación alternativa a la actividad diabólica. Sin embargo, no hay evidencia de que el diablo exista.
Puesto que su existencia no está probada, es engañoso utilizar esto como el pilar del argumento.
La idea del diablo viene de la doctrina cristiana, que fue seguida casi universalmente en el siglo XIX. Este hecho, más que la autenticidad de la teoría, puede explicar por qué fue difícilmente cuestionado en ese momento.
Muchas personas han argumentado que un globo aerostático dando tumbos podría ser una posible explicación. (Yo lo creo ridículo)
El astillero local había lanzado un globo accidentalmente casi al mismo tiempo. Se ha planteado que el rastro pudo haber sido causado por los grilletes flojos de la amarradura que arrastran a través de la nieva. Sin embargo, esta explicación no es infalible.
La probabilidad de que esto suceda sin que las cadenas conectadas queden atrapadas en obstáculos como los árboles, es extremadamente baja.
En cuanto a Jill Wade, sus afirmaciones de una huella diabólica en su propiedad pronto fueron refutadas por análisis científicos precisos. Jonathan Downes, del Centro de Zoología Forense, inspeccionó las huellas y dijo que era más probable que fueran hechas por una liebre o un conejo.
Downes fue capaz de medir e inspeccionar las huellas gracias a los modernos servicios de mensajería de fotos, y los comparó con registros de bases de datos de animales. Si esta tecnología hubiera estado disponible en 1855, las huellas del Diablo original también se podrían haber rastreado a una especie animal también.
El misterio de las huellas del Diablo es perdurable. No hay ninguna prueba real de que este rastro era el trabajo de Lucifer, pero tampoco hay ninguna explicación que resista a un escrutinio más científico.

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