jueves, 23 de marzo de 2017

El edificio maldito de Benamocarra (Málaga)

Benamocarra es un municipio de la provincia de Málaga, situado en una zona privilegiada, entre el litoral mediterráneo y el interior de la Comarca de la Axarquía, a 5 Km de Vélez-Málaga y a solo 35 Km de Málaga capital. Asentado sobre una zona ligeramente ondulada, el pueblo está rodeado por una serie de cerros encadenados, destacando la Loma de Rengel y el Cerro de la Jaula.
En el número 18 de la calle Doctor Gómez Clavero de este malagueño pueblo, se levanta un misterioso edificio en el que ocurren inexplicables sucesos: apariciones fantasmagóricas, ruidos extraños de origen desconocido, puertas que se abren y se cierran solas...
La calle Doctor Gómez Clavero es una de las más antiguas y conocidas de Benamocarra. En ella siempre ha estado situada la Caja de Ahorros, y el antiguo Ayuntamiento, actualmente sala de diferentes usos del Ayuntamiento, por lo que es una calle muy transitada. Su nombre lo recibe de un médico que ejerció en Benamocarra durante mucho tiempo. Era muy conocido y querido, por eso se decidió poner su nombre a esta calle ya que allí tenía su consulta.
En el número 18 de la calle Doctor Gómez Clavero del malagueño pueblo de Bonamocarra, los antiguos estudios de Onda Líder Radio permanecían a media luz, solo ocupados por Concha Álvarez, codirectora de la emisora radiofónica. Un trabajo imprevisto había obligado a la mujer a "infrigir" el horario establecido y a pesar un tiempo extra frente al ordenador de la sala de producción. La pequeña habitación albergada poco mobiliario, únicamente una mesa con su respectiva silla y el ordenador en el que Concha tecleaba de manera continua, pero relajada, una serie de datos que serían usados al día siguiente en la programación matinal que su marido y codirector, Ángel Gómez, presentaba desde la sala de control. Habían pasado algunos minutos desde su llegada cuando la mujer comenzó a percibir la presencia de alguien que la observaba.
Esta sensación era idéntica a la que habían notado otros compañeros en aquellas mismas instalaciones durante distintos momentos del día desde hacía al menos dos años. Con la pretensión de no dejarse llevar por el pánico a fin de que el propio miedo no le jugara una mala pasada, Concha continuó su trabajo de redacción intentando no pensar en lo que la rodeaba. De manera absolutamente involuntaria, observó de reojo como una persona se acercaba a ella y comenzaba a inclinarse sobre su hombro. En lugar de sentir miedo, sonrió, pensando que se trataba de su marido, que tal vez habría entrado en la instalación sin hacer ruido. Esa idea duró tan solo unas milésimas de segundo, el tiempo justo para comprobar que aquella presencia se echaba sobre ella aún más hasta rozar su cuerpo. De pronto una mano se acercó a la suya, que descansaba sobre las teclas del ordenador, como intentando sujetarla. Al observar aquella extremidad se puso en estado de alerta, ya que la mano pertenecía a alguien de avanzada edad, pues estaba surcada de arrugas y llena de manchas.
Unos dedos cadavéricos que a punto estuvieron de alcanzarla de no ser por el impulso inconsciente de Concha de ponerse en pie de un salto. Fue también un tiempo infinitesimal el que duró la extraña visión a la que se enfrentó: una mujer anciana con el pelo rizado de color castaño claro y de apreciable estatura. El grito de Concha fue desgarrador y simultáneo a la súbita invisibilidad de la desconcertante anciana, que desapareció  de su vista como si nunca hubiera estado allí. Cuando Ángel escuchó desde la calle el alarido abrió la puerta del edificio y subió a gran velocidad. Su primer pensamiento se centró en alguna clase de accidente en el que se habría visto envuelta su esposa. La encontró de pie, temblando, con la mirada perdida, desencajada y sin reaccionar ante sus palabras. Concha parecía inerte y su marido tuvo que agitarla numerosas veces antes de que volviera a la realidad. Había vivido, posiblemente, la experiencia más aterradora de su vida.
Una funesta y cruda maldición pareció haberse adueñado de este edificio, por aquel entonces integrado por la biblioteca municipal, la emisora de radio local Onda Líder y una vivienda particular. Y es que desde hace casi de dos décadas numerosos vecinos de la localidad afirman haber vivdo extrañas experiencias paranormales en este enclave. Onda Líder parecía ser el principal foco de los sucesos anómalos. Así lo declaró sin tapujos Ángel Gómez al enviado de la revista "Más Allá" en su visita a la emisora: "POR DESGRACIA, LOS FENÓMENOS QUE AQUÍ SE ORIGINAN NOS IMPIDEN CONTAR CON UNA PLANTILLA FIJA, YA QUE LOS LOCUTORES TERMINAN DIMITIENDO POR MIEDO. INCLUSO ALGUNOS INVITADOS QUE ACUDEN PARA SER ENTREVISTADOS AFIRMAN SENTIRSE INCÓMODOS, Y MÁS DE UNO SE HA MARCHADO ANTES DE SUBIR LA ESCALERA AL SENTIR UN REPENTINO PÁNICO". Y no es para menos, debido a que era frecuente escuchar el sonido de pasos de origen desconocido ver extrañas sombras y tener la sensación de que hay misteriosas presencias. Los testigos señalaban que en el pasillo de la primera planta se percibía a veces el caminar de figuras errantes, que aparecían y desaparecían de manera espontánea. También se oía en ocasiones el sonido del timbre de un "despertador fantasma" que nadie ha podido aún localizar.
Los extraños desajustes técnicos eran otro de los siniestros capítulos que se producían en esta fantasmal emisora. Son muchos los vecinos que se quejaban a Ángel y a Concha de que el sonido de la música era demasiado alto, lo que les impedían dormir en plena madrugada.
Los dueños de Onda Líder no entendían lo que podía suceder, ya que antes de marcharse dejaban la emisión con el potenciómetro en el volumen adecuado. Pero es más, el ruido ambiente era eliminado por completo, puesto que sería absurdo lo contrario al no haber nadie en el estudio. ¿Quién subía el volumen de los altavoces en plena madrugada? En otra ocasión una pieza estropeada en las instalaciones requirió la presencia de un técnico que, tras hacer un estudio inicial, necesitó demostrar parte del equipo electrónico, para lo cual fue necesario detener la emisión por unas horas. Pocos minutos después, Concha se acercó a Ángel y le manifestó lo sorprendida que estaba por la rapidez del arreglo. Cuando su marido le dijo que aún no se había reparado el equipo, ella lo miró asombrada y se lo llevó a la habitación contigua. Allí un receptor de F.M. parecía recibir la señal de Onda Líder- Avisado el técnico para que contemplara aquello, no supo dar la explicación a lo sucedido, ya que todos los equipos estaban apagados. Sin embargo, por aquel receptor seguían sonando las cuñas y la música de la radio local en una especie de emisión fantasma.
Ángel Gómez, marido de Concha, relataba otro suceso acontecido en la emisora: "RECUERDO UNA TARDE EN LA QUE ESTÁBAMOS REALIZANDO UN PROGRAMA EN DIRECTO. yO LLEVABA EL CONTROL DE LA MESA, Y CONCHA Y OTRA CHICA SE TURNABAN AL OTRO LADO DE LA PECERA EN LA LECTURA Y LOS COMENTARIOS DE UNAS NOTICIAS DE ACTUALIDAD -explica Ángel-. DE REPENTE, LA ÚNICA DE LAS TRES SILLAS DEL ESTUDIO QUE ESTABA VACÍA COMENZÓ UN LENTO Y SONORO RECORRIDO DESDE SU UBICACIÓN HASTA LA PARED, A LO LARGO DE 2 METROS, SIN QUE NADIE LA TOCARA. DESPUÉS DE ESO TUVIMOS QUE METER MÚSICA PARA CALMAR LOS NERVIOS".
Según algunos testimonios a día de hoy los fenómenos siguen produciéndose en este enigmático edificio.

Fuente: labitacoradelmiedo.wordpress.com

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