lunes, 20 de junio de 2016

¿Qué es un Nahual?

Nahual o Nagual, incluso nawal, dentro de las creencias mesoamericanas, es una especie de brujo o ser sobrenatural que tiene la capacidad de tomar forma animal. El término refiere tanto a la persona que tiene esa capacidad como al animal mismo que hace las veces de su alter ego o animal tutelar.
El concepto se expresa en diferentes lenguas nativas, con diferentes significados y contextos. Más comúnmente, entre los grupos indígenas se denomina nahualismo a la práctica o capacidad de algunas personas para transformarse en animales, elementos de la naturaleza o realizar actos de brujería.
En maya, el concepto se expresa bajo la palabra chutel, que se entiende precisamente como "espíritu", la palabra deriva de la raíz chui, que significa "divino".
De acuerdo con algunas tradiciones, se dice que cada persona, al momento de nacer, tiene ya el espíritu de un animal, que se encarga de protegerlo y guiarlo. Estos espíritus usualmente se manifiestan sólo como una imagen que aconseja en sueños o con cierta afinidad al animal que tomó a la persona como su protegida. Una mujer cuyo nahual fuese un cenzontle tendrá una voz privilegiada para el canto, pero no todos tienen un contacto tan leve: se cree que los brujos y chamanes del centro de Mesoamérica pueden crear un vínculo muy cercano con sus nahuales, lo que les da una serie de ventajas que ellos saben aprovechar, la visión del gavilán, el olfato del lobo o el oído del ocelote pasan a ser herramientas de estos videntes e incluso se afirma que algunos, más preparados pueden adquirir incluso la forma de sus nahuales y utilizar esta habilidad de diversas formas, no todas ellas bienintencionadas, según la tradición popular.

La palabra "nahual" proviene del término "nahualli", cuyo origen es discutido y su significación polisémica, al punto que ya desde el siglo XVI, autores como Hernando Ruiz de Alarcón o Jacinto de la Serna propusieron diversas posibles etimologías para el término. Entre las diversas teorías que se han propuesto sobre su origen se encuentran:

  • Como proveniente del verbo "nahualtía", que significa "esconderse, ocultarse", al que Ruiz de Alarcón traduce también como "disfrazarse" o "rebozarse", esto es, cubrirse con un rebozo. Sin embargo, Alfredo López Austin se opone a esta interpretación.
  • Con origen en el verbo "nahuali / "nahuala", que evoca la idea de "engañar, disimular". Las construcciones con este verbo se encuentran relacionadas con la astucia y la sorpresa, aunque se ha opuesto la hipótesis de que en todo caso denotan la idea de actuar o hacer las cosas la manera de un nagual, lo que la hace una etimología circular.
  • Con origen en alguno de los verbos con la raíz "nagua", relacionados con la acción del habla: "nahuati", hablar fuerte; "nahuatia", hablar con imperio, mandar; "nahualtia", dirigirse a alguien.
  • Ángel María Garibay propuso un posible origen en la palabra "nahui", que designa al número cuatro, relacionándola con la palabra castellana "cuatrero" o con la idea de que el nahual tendría una "cuádruple personalidad".
  • Daniel Brinton propuso en 1894 que la palabra nahual era un préstamo lingüistico del idioma zapoteco, teniendo su origen en la raíz "na-", que en el zapoteco significa "saber, conocer", relacionándolo así con la idea de un saber místico o mágico.
Debido a la oscuridad del término, su amplia difusión en las culturas mesoamericanas y la diversidad en las informaciones sobre el nagualismo, no existe una significación única del término "nahual", si bien existen ciertas coincidencias entre varias cosmovisiones que hacen pensar en un trasfondo común para la diversidad de interpretaciones.

La acepción más generalizada del nahualismo, apoyada en las interpretaciones más tempranas realizadas por los conquistadores españoles, da al nahual el significado de la persona que a través de artes mágicas o divinas posee la capacidad de transformar su cuerpo en el de un animal, objeto, fuego o un fenómeno meteorológico, tal como un rayo o nube. Ya Alonso de Molina en su Vocabulario en lengua castellana y mexicana de 1571, consignaba el significado de "brujo", "hechicero" o "nigromante" para el término "nauallí". Según lo define Lucille Kaplan:
"Nagual es usado en el sentido original del concepto de brujo transformador, esto es, el uso temporal de un animal u otra forma para realizar brujería o un fin dañino".
A partir de las investigaciones de Foster, los antropólogos modernos aceptan la teoría de que el sentido original del nahual es la de brujo transformador y parece corroborada con el registro etnológico de las creencias de los indígenas contemporáneos del centro y sur de México, especialmente, al haberse hecho la diferencia entre el concepto de nahual y tonal.
Si bien existen registros, como el contenido en el Códice Florentino de Bernardino de Sahagún, de que los nahuales podían aplicar sus artes al bien o al mal, la visión del nahual como un ser malévolo parece estar más extendida tanto en la antigüedad como en las creencias de los indígenas modernos.

También se ha explicado el nagualismo como la conexión espiritual entre una persona y su animal tutelar, que es concebido como un alter ego de la persona cuyos destinos están ligados, indefectiblemente, uno del otro. Así, los males que aquejan a uno son sufridos por el otro, ya corporalmente ya espiritualmente. De ahí la extendida creencia y la múltiples narraciones de las muertes sufridas por personas al momento que su animal-nahual es muerto.
Se ha propuesto la teoría de que esta acepción del término nahual se debe a una confusión tanto en la literatura antropológica como en las cosmovisiones de los indígenas modernos entre las creencias del nahualismo y el tonalismo, siendo este última a la que verdaderamente correspondería ser, originalmente, el vínculo entre el hombre y su animal guardián.

Alfredo López Austin, lanzó la hipótesis de que el nahuallí, además de significar al brujo o entidad transformadora, definía también la capacidad para realizar esa transformación, radicada en una de las tres entidades anímicas que los nahuas reconocían dentro del cuerpo humano: tonalli, teyolía e ihiyoti, determinando a esta última como la fuente donde -según el pensamiento indígeno- radicaba el poder que permitía la transformación y podía usarse para infligir daño espiritual a otras personas. Tal capacidad se adquiriría por herencia, por determinación del signo calendárico en el que se naciera o por la realización de ciertos rituales.

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