domingo, 26 de abril de 2015

Zayda "la encantá"

Allá por el año 1091 de nuestra era, el príncipe Abu Nasr al Fath al-Mamun, gobernador de Córdoba, hijo de Muhammad ibn Abbad al-Mutamid, rey de Sevilla, se encuentra en una situación muy delicada, desde la primavera el reino de su padre está siendo atacado por los Almorávides, sus antiguos aliados.
El reino está siendo atacado en todos los frentes de Córdoba a Sevilla, así que el príncipe como gobernador de Córdoba debe defender su parte del reino ante los habitantes del desierto africano a la vez que su padre hace lo propio con Sevilla.
El reino Taifa de Sevilla ocupaba el sur de la actual Portugal, la mayoría de Andalucía y Murcia zonas limítrofes, salvo el reino de Granada, que ocuparía las actuales Málaga y gran parte de Granada y Almería. Esa era una extensión muy considerable dentro de los reinos peninsulares, pero aún así el reino cayó como piezas de dominó, una parte tras otra. Pero no adelantemos acontecimientos.
El reino Taifa de Sevilla, aún siendo uno de los más extensos y ricos de la península, fue un reino débil, como la mayoría de los reinos musulmanes resultantes de la caída del califato cordobés. Sus gobernantes, la dinastía Abadí, de origen árabe, eran funcionarios de importancia en la ciudad de Sevilla, y al desintegrarse el califato, capitaneó la resistencia contra el pillaje de las fuerzas bereberes que pretendían enriquecerse aprovechando el caos resultante. Crearon un reino fuerte en comparación con los otros reinos musulmanes que se formaron, pero débil frente a la pujanza de los reinos cristianos del norte que cada día presionaban más.
La fuerza de los reyes cristianos era tal que no sólo forzaban a los reinos musulmanes a pagar impuestos para evitar la guerra, sino que esos impuestos se institucionalizaron de tal manera que los reyes cristianos los tenían como un derecho más inherente a su título real.
Los reyes taifas sabían de su debilidad militar, en el caso de los reyes de la dinastía Abadí, eran muy conscientes de ello, y transigieron con ello. Pensaron que mientras que pagaran a los cristianos estos se preocuparían de mantener la situación, así que ellos a pesar de tener que pagar el impuesto, podían mantener un gobierno interior relativamente tranquilo. Tanto fue así que los reyes abadíes fueron conocidos por su amor al arte y a la buena vida, y una interpretación muy laxa del Corán.
Pero la situación no se podía mantener, los cristianos usaban esos ingresos para fortalecerse, también militarmente, y mejor que cobrar un impuesto es gobernar directamente y quedarse con todo, o al menos amenazar con ello y pedir más. La diferencia era cada vez mayor y la situación de volvió insostenible incluso para unos gobernantes sin más aspiración que gobernar sus reinos mientras que les dejaran en paz. El hecho que provoca la ruptura del acuerdo es la toma de Toledo por Alfonso VI de León.
Ante esto, se vuelve a caer en la misma tentación que provocó la invasión original musulmana, en aquel entonces, los enfrentamientos en la monarquía visigoda, provocaron que el bando más débil pidiera ayuda a la nueva potencia que había aparecido al otro lado del estrecho. Ahora, los reinos taifas se confiaron pensando en que si pedían ayuda a las huestes islámicas del norte de África, al ser correlegionarios les ayudarían sin gran problema, para poner en su sitio a los cristianos del norte.
Los elegidos fueron los almorávides, ellos eran la nueva potencia musulmana de la zona, guerreros de tribus nómadas provenientes del desierto del Sáhara, curtidos en mil batallas y favorables a una visión rigorista y austera del Islam.
Los almorávides aceptan y cruzan el estrecho en 1086, y nada más llegar ven una tierra fértil, unos musulmanes que se toman muy a la ligera los preceptos del Islam, bastante tolerancia con judíos y cristianos que había en los reinos y también mucha debilidad por parte de estos reyes de taifa. Así que deciden intervenir pero con la intención de apoderarse de todo para ellos.
Primero atacaron a los reinos cristianos, en 1086 derrotan a los ejércitos de Alfonso VI en la batalla de Sagrajas, pero problemas internos hacen que no se pueda continuar con la campaña, al volver al norte de África.
En 1090 vuelven los almorávides, pero esta vez con la intención de conquistar a los reinos musulmanes y establecer su poder y luego ya se vería.
La conquista de los almorávides fue rápida en cuándo a los reinos de taifas salvo excepciones, pero lento cuando de enfrentaron a cristianos como Rodrigo Díaz de Vivar en su principado de Valencia. Al final, en 1102 con la conquista de Valencia, se puede decir que son hegemónicos. Pero poco les durará el poder ya que en pocos años llegará una nueva potencia que los desalojará a ambos lados del estrecho de Gibraltar, los almohades.
Volvamos a Córdoba en el año 1091, los gobernadores de la Taifa de Sevilla ven claramente que sus antiguos aliados se han vuelto contra ellos y se apresuran a defenderse. Ya sabemos que no les valdrá de mucho la resistencia, pero lo intentaron.
El príncipe Abu Nasr al Fath al-Mamun, ante el peligro, envía a su esposa Zayda y a sus hijos al Castillo de Almodóvar, dónde estarían más seguros y una defensa final de la zona sería más sencilla.
Cuenta la leyenda que el príncipe murió en el asalto almorávide del Alcázar de Córdoba, residencia de la pareja principesca. En el momento de su muerte, Zayda despertó y miró hacia Córdoba desde la torre viendo venir desde lo lejos un caballo blanco. Al día siguiente los enemigos toman el castillo y encierran a Zayda en las mazmorras. Allí muere de pena y de dolor por su amado príncipe.
Y se dice que cada 28 de Marzo, se aparece por las murallas del Castillo de Almodóvar una dama vestida de blanco recorriendo las murallas y las torres. ¿Zayda?¿Será cierta la historia?, es complicado de decir, con tanta diferencia de tiempo y con fuentes históricas que muchas veces son crónicas muy imaginativas escritas con posterioridad.
Pero sí existió una Zayda real en aquellas, que pudiera ser la hija del rey Taifa Al-Mundir de Lérida según Menéndez Pidal. Una Zayda que sí se casó con el príncipe Abu Nasr al Fath al-Mamun en Córdoba, y tras eso hubo una batalla en Almodóvar del Río, que luego se trasladó a la toma de Carmona y finalmente la conquista de Sevilla.
Pero no tenemos detalles históricos de lo que sucedió con Al-Mamun y con Zayda realmente. De Al-Mamun se puede suponer su muerte, porque con la toma de Sevilla, los almorávides deponen a Al-Mutamid y lo destierran a Marrakech, donde se encuentra su tumba y la de su esposa al día de hoy, si su hijo hubiera sobrevivido lo lógico sería haber encontrado su tumba con la de su padre, pero no es así.
La situación real de Zayda es más compleja, ya que no hay crónicas sobre su vida en esa época.
La historiografía tiende a identificar a Zayda con la cuarta esposa del rey Alfonso VI de León, que se sabe que fue una noble musulmana viuda con ese nombre y en esos mismos años.
Esta Zayda "leonesa" le dio un heredero al rey Alfonso en 1093, el príncipe Sancho, que estaba llamado a ser el sucesor de Alfonso al carecer este de descendencia masculina en matrimonios previos, pero murió con 15 años (1108). Isabel, o sea, esta Zayda cristianizada, murió en 1101 y según las crónicas fue encerrada en el Monasterio de San Benito de Sahagún, aunque en el Panteón de los Reyes de San Isidro de León hay una inscripción que dice:
"Regina Domna Elisabeth, uxor Regis Alfonsi, filia Benauet Regis Siviliae, quae prius Zaida fuit vocata"
Que significa, "Reina señora Isabel, esposa del rey Alfonso, hija de Benauet rey de Sevilla, que primero fue llamada Zayda".
No existe un rey Benauet de Sevilla, por lo que hay identificarlo con Al-Mutamid por su patromínico de "ibn Abbad", que deformado suena como Benauet. Pro otra parte eran los mismos años, pero nuestra Zayda era su hija, sino su nuera, ¿quizá consideraran a la nuera del rey como su propia hija si esta quedaba viuda? ¿o realmente Al-Mutamid tuvo una hija llamada Zayda también? hay que tener en cuenta que los monarcas musulmanes suelen tener gran cantidad de hijos de sus muchas esposas, concubinas y amantes del harén, y de las hijas no se suele saber gran cosa, así que esta opción no sería rara, que Al-Mutamid intentase mandar a los reyes cristianos a sus hijas para ser sus amantes o consortes como ejercicio de pacto político, y a la vez salvarlas de los peligros de la invasión almorávide.
En resumen, si existe una Zayda esposa de Al-Mamun, y sí existe una Zayda esposa de Alfonso VI, y se entiende a identificar a ambas, en cuyo caso Zayda no pudo morir en las mazmorras del Castillo de Almodóvar, pero esto se basa en argumentos muy débiles como la coincidencia en el tiempo y la relación familiar con los reyes sevillanos, datos muchos de ellos sacados de crónicas medievales, que tienen tendencia a ser muy imaginativas y a rellenar aspectos de la historia con fabulaciones.
¿Murió Zayda en el Castillo? , eso queda en la creencia de cada uno, pero lo que sí es cierto es que sí hay gente que ha visto la presencia de la dama de blanco paseando por el Castillo, ¿realidad, sugestión?, que poco importa, porque lo que realmente importa es que es una hermosa historia.

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