lunes, 12 de enero de 2015

Lugares Embrujados

LA CIUDAD PROHIBIDA
En el corazón de Beijing, China, se encuentra un complejo arquitectónico construido y ocupado durante la primera mitad del siglo XV. La Ciudad Prohibida, el palacio real de los emperadores chinos y que hoy forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad, recibió ese nombre debido a que su acceso estaba impedido a los plebeyos, aunque también ciertos funcionarios y miembros de la realeza tenían restringido el paso a las áreas exclusivas para el emperador.
Los fastuosos edificios, los jardines y los templos ceremoniales se disponen de acuerdo con las normas indicadas por el arte del feng shui. La construcción, hoy abierta de manera parcial a los visitantes, fue sede del poder chino a lo largo de medio milenio hasta la Revolución de 1911-1912, que marcó el término del gobierno imperial, el cual se extendió por más de 2.000 años y abrió paso a un régimen republicano. Puyi, el emperador que se convirtió en ciudadano, la habitó en secreto algunos años más.
El folclore chino es rico en historias de fantasmas, y la Ciudad Prohibida no podía estar ajena a ellas. El experto Qu Zheng Yin ha reunido varias, como aquella de que los cuidadores de la entrada suelen escuchar música de otro tiempo y de vez en cuando ven pasar a grupos de eunucos y cortesanas. Al parecer este fenómeno lo han observado varias generaciones de guardianes, influidos se dice por la energía negativa del lugar, escenario de injusticias y abusos de poder. Son los mismos argumentos que se aplican también para entender los gritos y gemidos que se multiplican por la noche. Incluso se reporta la presencia de uno de los fantasmas que han sido paradigmáticos en las culturas más diversas: La Llorona, es decir el espectro de una mujer que padeció en vida y regresa vestida de blanco para lamentar sus penas.

EL CASTILLO DE EDIMBURGO
Una espectacular fortaleza de piedra, construida en el siglo XI, domina el paisaje de la ciudad escocesa de Edimburgo. El llamado "castillo" fue residencia real hasta 1603, cuando Inglaterra, Ir
landa y Escocia se unificaron bajo el poder de un solo monarca, conformando el Reino Unido. Después se convirtió en un fuerte militar provisto de una amplia guarnición. Aunque en la década de 1920 las tropas fueron retiradas, aún cuenta con una discreta presencia militar y es un exitoso museo de sitio, tal vez el mayor atractivo turístico de la ciudad.
Algunos lo consideran también el lugar donde los fenómenos sobrenaturales de la región son más frecuentes. En diferentes épocas se ha reportado la presencia de un flautista fantasma, un trompetista sin cabeza, los espíritus de los franceses que estuvieron presos allí durante la Guerra de los Siete Años y los prisioneros recluidos por participar en la Guerra de Independencia que se libró en América del Norte y dio origen a Estados Unidos. En la misma ciudad hay muchos otros fantasmas, incluyendo los de las víctimas de las epidemias de peste negra ocurridas durante la época medieval.
En 2001, como parte del Festival Internacional de la Ciencia en Edimburgo, Richard Wiseman, psicólogo de la Universidad de Hertfordshire, organizó una expedición de 10 días con 249 voluntarios. En grupos de 10 personas y provistos del equipo científico adecuado para registrar los fenómenos físicos asociados a la supuesta aparición de fantasmas, ingresaron a los espacios más recónditos del inmueble. Tras la estadía los participantes mencionaron diversas experiencias significativas, como súbitos descensos en la temperatura, imágenes fugaces de personajes envueltos en sombras, la sensación de que alguien los observaba, hormigueo y ardor en distintas partes del cuerpo; la percepción de jaloneos y de que alguien les tocaba la cara.
Wiseman, conocido por su postura escéptica, declaró: "Los acontecimientos que ocurrieron aquí en el curso de los últimos 10 días resultaron ser mucho más extremos de lo que habíamos previsto". El experto consideró que los reportes pudieran ser las reacciones psicológicas de cualquier persona enfrentada a una situación riesgosa o atemorizante; sin embargo, algunos detalles lo intrigaron.
Los reportes de anomalías fueron más frecuentes en determinados puntos del castillo, con mayor actividad sobrenatural registrada. Los participantes no estaban advertidos de ello.

                                                                                    LA GRANJA BELL EN TENNESSEE
A comienzos del siglo XIX Robert Bell y su familia abandonaron Carolina del Norte, para mudarse al condado de Robertson, en Tennessee. Compraron una granja que aumentó en extensión con la adquisición de los terrenos contiguos. El primer hecho extraño, sucedido en 1817, fue el hallazgo en los maizales de un animal con cuerpo de perro y cabeza de conejo que huyó velozmente cuando Bell le disparó. Esa misma noche, durante la cena, la familia escuchó golpes inexplicables en los muros exteriores, que continuaron con mayor intensidad y frecuencia en las noches subsecuentes.
Los niños de la familia despertaban a media noche asegurando que las ratas rascaban las patas de sus camas y que una entidad invisible les jalaba las cobijas.
Pronto empezaron a escucharse los susurros de una mujer que canturreaba himnos religiosos. Betsy, la hija menor, presentó huellas de violencia física provocadas por una entidad invisible (a la que se llamó la Bruja Bell) que la atacaba por las noches. Los Bell le contaron lo ocurrido a su vecino y amigo James Johnston, quien también empezó a experimentar aquellos fenómenos. La voz de la mujer se hizo más potente, pronunciando pasajes de la Biblia.
El general Andrew Jackson (futuro presidente de Estados Unidos), quien en 1819 se hallaba cerca de ahí en una empresa militar, decidió visitar la granja, la cual ya se había vuelto famosa en la región.
Al acercarse a ella, su carreta se detuvo por razones inexplicables.
Jackson aseguró que se trataba de la bruja y anunció que saldría a su encuentro. Al llegar acompañado por un supuesto "domador de brujas", amenazó a la entidad con dispararle una bala de plata. El "domador" comenzó a sufrir repentinas y extrañas convulsiones, Jackson y sus hombres se retiraron.
La entidad concentró sus acciones en Betsy cuando ésta se comprometió para casarse con Joshua Gardner. En la casa los objetos caían y los animales de la granja vomitaban. Los novios decidieron romper su compromiso.
En 1820 falleció el padre y la bruja se manifestó en el funeral. Aunque después desapareció, sólo regresó en dos ocasiones, en 1821 y 1828. Hoy se piensa que todo fue obra del maestro escolar Richard Powell, otro pretendiente de Betsy, para evitar que se casara con Gardner.

HOSPITAL PSIQUIÁTRICO DE ARADELE
Lunático fue un término muy usado en otros tiempos para referirse a los enfermos mentales, antes de que existieran categorías diagnósticas con un genuino criterio científico. La idea subyacente en este contexto procede de los antiguos filósofos naturalistas griegos, quienes creían que las fases de la Luna podían afectar las conductas de ciertos individuos susceptibles. Fue así como en el mundo angloparlante surgieron los llamados Lunatic Asylums, las instituciones que evolucionaron hasta convertirse en los conocidos hospitales psiquiátricos de la actualidad.
Muchas historias de horror gótico hacen referencia a esas instituciones de sufrimiento y exclusión. En Australia, durante el siglo XIX, fueron construidos tres de ellos para albergar a la población de enfermos mentales de la ciudad de Victoria, separa en 1851 del resto de la colonia. De esta manera surgió el Asilo para Lunáticos Aradele, en Ararat, una localidad rural. Integrado por un complejo que supera los 60 edificios, en su momento de mayor actividad llegó a tener entre sus paredes a más de 900 pacientes. Estuvo abierto 140 años y cerró finalmente en 1993. Se asegura que en ese lugar fallecieron unas mil personas como víctimas de los métodos más absurdos empleados en su tratamiento.
Muchos de sus edificios siguen intactos, tal como cuando funcionaban; la morgue, habitaciones con las paredes acojinadas, y también el anfiteatro, donde se llevaban a cabo cirugías como la lobotomía y otras prácticas hoy día repudiadas por la comunidad científica. Ahí se internaba a una variedad de pacientes afligidos por condiciones tan diversas como el autismo o el síndrome de Down, o a personas sujetas al capricho del director, que las internaba de por vida.
Las investigaciones paranormales conducidas en el sitio sostienen que los visitantes experimentan sensaciones inexplicables de angustia; se escuchan murmullos, llantos y susurros, súbitamente atraviesan a lo lejos misteriosas figuras negras o grises, y aparece por ahí una que otra enfermera para pagar las culpas que cometió en vida. El lugar, que a decir de algunos parece abandonado ante un evento apocalíptico, se abre a las visitas interesadas en la historia y lo paranormal.

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