1/09/2015

El Colegio Encantado de Turón (Asturias)

El colegio de Nuestra Señora de Covadonga, situado en el valle asturiano de Turón, encierra un gran misterio entre sus muros abandonados. Durante la Guerra Civil española sirvió como cárcel y lugar de ejecución. A partir de entonces, los vecinos aseguran que por sus largos pasillos se pueden ver sombras y luces extrañas y que se oyen gritos de dolor.
En pleno corazón de Asturias se ubica el Valle de Turón, enclave trascendental para la minería y la industria asturiana y para la historia de España. Atravesando la avenida principal de su pueblo se encuentra el edificio del colegio abandonado de Nuestra Señora de Covadonga, más conocido como de La Salle. Su interior esconde un gran misterio. En él tuvo lugar una historia trágica que cambió la vida de varias familias de este municipio.

HISTORIA OCULTA
El Colegio de Nuestra Señora de Covadonga se inauguró en 1917 y estuvo abierto hasta el año 2005. A partir de entonces el paso del tiempo y la desatención han causado estragos en sus instalaciones a pasos agigantados. El 5 de Octubre de 1934 las tropas revolucionarias capturaron a nueve profesores religiosos en el interior de aquellas aulas. Tras cuatro días de cautiverio fueron conducidos hasta el cementerio para ser asesinados. Asimismo, este edificio también sirvió como cárcel y lugar de ejecución de los antepasados de algunos vecinos de esta población. Representantes de la Plataforma Juvenil de Turón, vinculados al Ayuntamiento de Mieres, destaparon esta espeluznante historia en 2007 al ponerse en contacto con el grupo de investigadores asturianos de lo oculto Gaipo. Estos, además, se encargaron de estudiar y verificar la oscura leyenda que rodea a este lugar, según la cual en los largos pasillos del antiguo colegio abandonado se ven sombras y luces de tonos verdes y blancos, y que se oyen voces a latas horas de la madrugada. Los vecinos comunicaron estos hechos a las autoridades, pero estas les no encontraron nada fuera de lo normal en el interior del edificio abandonado. Al mismo tiempo que comenzaba la investigación de campo en el inmueble para comprobar la autenticidad de los fenómenos paranormales se emprendía una reconstrucción documental sobre las personas que fueron testigos de los hechos que acontecieron allí. El secreto desvelado fue excepcional.

FENÓMENOS PARANORMALES
Los expertos aplicaron las últimas tecnologías para registrar cualquier fenómeno paranormal, analizarlo y guardarlo como prueba. Tales indagaciones se realizaron siempre después de que se ocultara el sol, a partir de la medianoche hasta la llegada del amanecer. La primera parte de este trabajo se basó en realizar estudios sobre el habitáculo - de tres plantas y con más de 40 dependencias -, así como en la elaboración de planos por parte del integrante del grupo Iván Lanza, liicenciado en Topografía, para determinar los puntos estratégicos donde efectuar las experimentaciones. Una vez señalados, los técnicos de fotografía del grupo llevaron a cabo barridos fotográficos para captar cualquier posible anomalía, ya que los infrarrojos pueden recoger lo que el cerebro humano es incapaz de codificar. Una de las imágenes más impactantes fue tomada en la primera planta del edificio. En ella se podía ver una luz verde que cruzaba en dirección al fotógrafo. Tal suceso se filmó cerca del aula donde habían sido retenidos los religiosos ejecutados. Asimismo, las cámaras colocadas en los pasillos estaban provistas de visores acoplados aptos para la infravisión - visión nocturna y termovisión -, así como capaces de captar las variaciones y las siluetas de cuerpos a través de la temperatura emanada. Además, en la planta baja estaba instalado un punto de control y un laboratorio de análisis de audio y vídeo para analizar el material que se obtenía y para examinar las grabaciones de las videocámaras repartidas por el edificio. El registro de audio pretendía obtener psicofonías. Para ello se utilizaron grabadoras convencionales de cinta magnética, conectadas a amplificadores y micrófonos altamente sensibles.

PSICOFONÍAS
Las psicofonías captadas mostraban mensajes de dolor, que fueron contrastados con los testimonios conseguidos y la historia que envolvía los lugares del edificio donde fueron recogidas, como el sótano del colegio, lleno de escombros y una pequeña y agobiante habitación del piso superior que se encontraba quemada. En la primera sala se grabó un grito perturbador, como si alguien estuviera siendo torturado. El resto de los mensajes recogidos también eran de sufrimiento: "Ayudadme", "Afuera, encontrad", "Maltrato", "Llámame", "Cobardes".
En algunas ocasiones estaban acompañados de ruidos son explicación, golpes en muebles o raps e incluso de puertas que se cerraban de repente o de detectores de movimiento que saltaban sin que supuestamente nada de cruzarse por su zona de control. Por ello, los miembros del grupo Gaipo realizaron sesiones de espiritismo en los sótanos del inmueble para obtener más pistas sobre estos fenómenos. Los datos revelados parecían incoherentes en un comienzo: personas apresadas en aquel lugar, muertes, restos humanos y aparentes entes, entre ellos un nonato... Todo cobró sentido gracias a los testimonios.

FOSA COMÚN
Los investigadores encontraron amplia información sobre el asesinato de los sacerdotes, declarados mártires de guerra en Roma en el año 1999, pero muy poco acerca de las muertes de los demás presos políticos, debido a que todo fue quemado en el año 1936. Por este motivo fueron decisivos la aportación de nuevos documentos, en forma de artículos de periódico, y la colaboración de algunos testigos, como el enterrador, para esclarecer el caso. Ángel Ortega, de 95 años, fue uno de los ancianos que vivió lo ocurrido en aquel lugar, ya que su mujer fue asesinada cuando estaba embarazada de siete meses - dato que concuerda con el hecho de que aparezca un nonato en las psicofonías -: "Los muros de esta escuela sirvieron de cárcel en la toma de 1937. Muchos vecinos fueron hechos prisioneros en sus sótanos para luego ser ejecutados. Entre ellos, mi esposa Consuelo.
Ella fue acusada, perseguida y apresada para sonsacarle mi paradero. Mi mujer sufrió torturas dentro del colegio: fue maltratada, mancillada y, finalmente, asesinada". Además, en los años cincuenta del pasado siglo unos menores, apodados Los niños hueseros, encontraron durante las reformas del patio escolar numerosos huesos, que a día de hoy aún continúan bajo el asfalto. Algo que concuerda con el testimonio de Hermesindo Andrade, quien asegura que él y otros alumnos fueron obligados a enterrar los huesos en un antiguo huerto: "Algunos cráneos conservan marcas y agujeros practicados por los verdugos". A partir de este momento la prensa local y los medios nacionales mostraron interés en el asunto. Es una de las escasas ocasiones en que en España, y gracias a una investigación paranormal, se descubre la ubicación de una fosa común. Tal vez una intercomunicación ente el Más Allá y nuestro mundo lo permitió.

EL ANTIGUO COLEGIO
La verdadera historia Las obras del edificio Nuestra Señora de Covadonga finalizaron en el año 1917, pero hasta 1939 no fue utilizado como colegio para los hijos de los mineros. Durante la revolución obrera de 1934 los maestros, religiosos de la orden de los hermanos de La Salle, fueron apresados y ejecutados en un cementerio próximo. A causa de este suceso el Papa los nombró Santos Mártires de Turón entre los años 1999 y 2000. La historia secreta de este colegio puede reconstruirse recurriendo a las fuentes vecinales que indican que tras la toma del bando nacional durante la Guerra Civil el pueblo fue marcado con una "X" por su participación en la revolución, lo que hizo que las represalias por sus tendencias políticas fueran enormes. Al carecer de cuartel, el colegio fue adoptado como recinto provisional en el año 1937. Las personas se agolpaban a sus puertas para ver cómo desplazaban a los futuros ejecutados al Pozu Fortuna, una boca de mina ubicada a pocos kilómetros que sirvió de fosa común. Para evitar revuelo entre la población eran ejecutados en el propio patio del colegio. Según muchos habitantes los restos aún permanecen bajo el asfalto del recinto.

LA HISTORIA DE LOS MÁRTIRES DE TURÓN
Cuando las circunstancias económicas y políticas ennegrecieron las ideas y las relaciones, los enemigos de la educación cristiana multiplicaron sus gestos de aversión y antipatía también en aquel rincón asturiano.
En 1934 eran ocho los Hermanos que trabajaban en el centro. Seis de ellos llevaban un año de permanencia, pues habían Regado cuando la Ley de Congregaciones y Asociaciones Religiosas prohibió a los religiosos la docencia, y tuvieron que disimular su condición cambiando de lugar y de vestimenta todos, para poder continuar su tarea apostólica. Otro había llegado en Abril. Y el último del grupo apenas si llevaba tres semanas en Turón, aceptando un traslado de última hora sin sospechar siquiera lo que para él iba a representar.
Su labor era meritoria. Unos 350 alumnos, entre los 5 y los 14 años, se beneficiaban de la inmensa abnegación de tan excelentes educadores. En el Valle eran varios los millares de jóvenes que habían pasado por la escuela.
También en ella tenían su centro algunas asociaciones religiosas de alumnos y de exalumnos. Entre éstas estaba la juventud de Acción Católica. Todas ellas desarrollaban gran actividad apostólica.


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