viernes, 6 de septiembre de 2013

El hombre y la mujer Piscis

El hombre Piscis
El signo zodiacal del amor. Del amor más puro, en todas sus acepciones. Piscis es entrega, fidelidad, sensibilidad. Sobre todo, entrega. Esto es como una necesidad en los individuos piscis, ya sean hombres o mujeres, pero con diferentes matices. El hombre Piscis es demasiado suceptible y rencoroso si no se le corresponde de igual manera. Él da, pero exige recibir. Y se siente herido, despreciado, ofendido, por cosas que para los demás no tienen importancia.
Da, pero cuando él desea y como él desea. Y a quien él quiere. Lo que convierte su afán de amar y proteger a los demás en algo casi egoísta. O, mejor aún, en una fuerte vanidad de ser así, que le obliga a seguir siendo generoso, aunque en el fondo de su corazón no desearía serlo. Y su vida sexual es un fiel reflejo de ésto.
No se puede decir que sea un modelo de sexualidad, puesto que en su vida cuenta mucho más los sentimientos, las delicadezas, que su atracción por el placer físico. Podría ser un gran amante, y no lo es; tiene una conciencia tan clara de sus virtudes que ello le hace caer en la vanidad, en la soberbia, y en el egoísmo. Se podría decir que ama con vehemencia, pero que ama para que se lo agradezcan.
En sus relaciones sexuales es también así. Da todo cuanto ha decidido que debe entregar esa parte de su personalidad. Pero si no considera oportuno el momento, no da nada. No lo intenta siquiera. Es él quien decide cuándo y cómo se ha de realizar un acto sexual. El hombre Piscis es perfecto casado porque él necesita esa vida familiar, hogareña y pacífica. Y está dispuesto a sacrificar mucho, con tal de mantenerla así. Por eso es fiel.

La mujer Piscis
En la carta natal femenina es importante la posición de Júpiter y Neptuno. Si domina el primero, la mujer Piscis tenderá a vivir el aspecto hedonista de la existencia, amará la vida social, el dinero y en confort, aunque le quede un resquicio místico, que necesite ser satisfecho. Si por el contrario es Neptuno el que se encuentra en posición ventajosa, el carácter se teñirá de romanticismo con tendencia al ensueño, a la evasión y a la fantasía. El amor es muy importante, y a menudo es vivido intensamente, a veces con matices sadomasoquista. La vida sexual está caracterizada por muchas relaciones sublimadas o no. La define también la protección maternalista hacia los hijos y hacia el esposo. Está dispuesta a ofrecer un sacrificio espontáneo por todos también. Entrega total a su destino de mujer, a sus obligaciones y a sus dulces sentimientos. Y, sobre todo, fidelidad. Fidelidad por naturaleza a sus principios, a su amor y a su sentido del deber.

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