1/08/2020

La terrorífica historia de "La jabonera de Correggio"

Leonarda Ciaciulli fue una asesina en serie italiana, mejor conocida como la "Jabonera de Correggio", nació en Montella en la provincia de Avellino, centro-sur de Italia, el 14 de Noviembre de 1893, producto de una violación, motivo por el cual su madre la odiaba, y por tanto Leonarda pasó un infierno en su infancia, intentó suicidarse 2 veces aun siendo una niña.
Se casó en 1914 con Raffaele Pansardi, un empleado de la oficina postal, pero sus padres no aceptaron la relación y su madre la maldijo, porque tenían pensado casarla con su primo, la pareja se mudó a un pequeño poblado llamado Lariano en Alta Irponia, en 1930 tras un terremoto que sacudió el pueblo perdieron la casa donde vivían.
Leonarda y su esposo se mudaron a Correggio, donde Leonarda tuvo 17 embarazos, perdió a 3 de sus hijos en "abortos involuntarios", 10 hijos más murieron durante su niñez, y solo le sobrevivieron 4 hijos, a los cuales cuidó sobreprotegiéndolos. Sin embargo, siguió siendo atormentada por sus pesadillas, pensaba que era perseguida por la terrible maldición de su madre que tanto la odiaba.
Entre 1939 y 1940 Leonarda Cianciulli asesinó y descuartizó a 3 mujeres para fabricar jabones, lo anterior lo decidió tras la partida de su hijo consentido Giussepe quien se alistó para pelear en la II Guerra Mundial.

Sus víctimas fueron mujeres de edad mediana y quienes eran sus vecinas, con la promesa de rejuvenecerlas con tratamientos faciales las engañaba para que fueran a su casa, a la primera víctima, Faustina Setti, una solterona, le dijo que la ayudaría a conseguir marido, la drogó con una copa de vino, después la mató con un hacha, la cortó en 9 pedazos, colocó los restos en una olla, añadió 7 kilos de sosa cáustica, que había comprado para hacer jabón, y tras agitar la mezcla, la vertió en varios cubos con la esperanza de poder hacer jabones con los restos.
En cuanto a la sangre, la puso en la cuenca, esperó a que se coagulara, la secó en el horno y la mezcló con harina, azúcar, chocolate y huevos, asó como un poco de margarina, finalmente tras amasar todos los ingredientes terminó haciendo varios pasteles los cuales sirvió acompañados de una taza de té a las señoras que la fueron a visitar, ella y su hijo también comieron de esos pastelillos. Leonarda se adjudicó 30.000 liras con el fallecimiento de la señorita Setti.

Francesca Soavi fue la segunda víctima; Leonarda afirmó haberle encontrado un trabajo en una escuela para niñas en Píacenza. AL igual que Setti, Soavi fue convencida para escribir postales para enviarlas a sus amigos, esta vez de Correggio, detallando sus planes. Al igual que Setti, Soavi vino a visitar a Cianciulli antes de su partida, ella también se le dio vino con comníferos y luego la asesinó con un hacha. El asesinato ocurrió el 5 de septiembre de 1940. El cuerpo se Soavi recibió el mismo trato que el de Setti, con este asesinato Cianciulli obtuvo 3.000 liras.

La última víctima fue Virginia Cacioppo, una ex soprano quien decía haber cantado en la Sacla. Cianciulli le afirmó que había encontrado trabajo para ella como secretaria de un empresario en Florencia, al igual que las otras dos mujeres, las obligó a que no dijera nada a nadie de dónde iba. Virginia estuvo de acuerdo y el 30 de septiembre de 1940, llegó a su última visita con Leonarda. El patrón de el asesinato fue exactamente lo mismo que los dos primeros, de acuerdo a la declaración de Cianciulli.
Su cuerpo terminó en un cubo, al igual que los otros dos, cuando se había derretido la mezcla de carne y huesos, le añadió un frasco de colonia y tras mantener la macabra y maloliente mezcolanza en ebullición al fin fue capaz de hacer un poco de jabón cremoso un poco más aceptable. Le vendió las barras de este producto a sus vecinos y conocidos. Los pasteles también eran mejores, esto se lo atribuía la asesina a que la mujer era muy dulce.
Cianciulli habría recibido 50.000 liras y se quedó con joyas diversas de esta víctima.

La cuñada de Virginia, empezó a sospechar de la desaparición de su cuñada, y fue a la policía, empezaron a investigar y así detuvieron a Leonarda Cianciulli, en su declaración dijo que sedujo a las mujeres  con promesas de obtener para ellas la eterna juventud y una vida mejor.
La intención de Leonarda, en aquellos tiempos de escasez de alimentos, era hacer jabones con los cuerpos para poder sostenerse económicamente. Esto lo logró a medias, pues sólo consiguió una espantosa pasta informe y blanda.
Por estos escalofriantes crímenes Leonarda Cianciulli fue juzgada, cuando se puso fin a la Segunda Guerra Mundial, El Tribunal la encontró culpable en los 3 crímenes atroces, y la condenó a 30 años de prisión y a 3 años más en un asilo mental.
Murió en el penal psiquiátrico de mujeres de Pozzuoli el 15 de octubre de 1970 por una apoplejía cerebral.
Una serie de artefactos del caso, incluyendo el bote en el que las víctimas fueron hervidas, se exhiben en el Museo Criminológico de Roma.

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